Carmen Bermejo
Carmen Bermejo, presidenta de la Asociación Española de Startups. ELENA BUENAVISTA

Carmen Bermejo era la presidenta de la Asociación Española de Startups, hasta hace una semana, cuando pasó el relevo a Carlos Mateo. Ingeniera informática de profesión, aprendió a programar con diez años en una extraescolar del colegio. Ahora con 37 es una de las voces de referencia dentro del ecosistema de startups españolas y la secretaria de la junta directiva de la European Startup Network.

¿Está de moda montar el término startup?
Lleva de moda ya unos años. El boom fue entre 2012-13, cuando pasó de ser un término que no conocía nadie a aparecer hasta en la sopa. Esa moda ha bajado un poco afortunadamente. Primero fue el fenómeno y luego le pusieron nombre, que viene de EE UU y en España cada uno interpreta lo que es una startup a su manera. Como está de moda, todo el mundo quiere llamarse startup. Desde la European Startup Network consensuamos una definición: es un proyecto cuyo objetivo es crear un producto de base tecnológica e innovador, y con un alto potencial de crecimiento.

Ejemplares en PDF de MiBolsillo¿La base tecnológica es un requisito?
Sí. Una startup ha de ser de base tecnológica. La mayoría son del sector de las tecnologías de la información (TIC), pero también son las basadas en biotecnología, tecnología aeroespacial…

¿Cuánto tiempo ha de pasar para que ya no se considere startup?
Consideramos que una startup es tal cuando está en la fase semilla, es decir, todavía está validando su modelo de negocio y casi no factura, y fase growth (crecimiento rápido). Son dos fases distintas. Deja de ser una startup cuando ya es una empresa estable que no vive de inversión o que no invierte casi todos sus beneficios en crecer. Por ejemplo Cabify, que está presente en muchos países, en algunos ya son una empresa consolidada y en otros está abriendo mercado. Aunque no tiene por qué ser así siempre, una startup deja de serlo cuando la compran o cuando sale a bolsa. Esto sucede por la forma de funcionar de los fondos de capital riesgo.

¿Se puede tener una startup sin capital riesgo?
Sí, es un modelo distinto, mucho más complicado, pero se puede. En estos casos sobrevives con el dinero de los fundadores, préstamos, subvenciones... y se intenta crecer a base de beneficios. En cambio, si recurres al capital riesgo, este normalmente busca obtener un retorno multiplicado por diez de la inversión. Ellos asumen que muchas de las startups en las que invierten no tendrán éxito pero quieren que las pocas que funcionan les devuelvan la inversión por diez, de forma que compensan las pérdidas de las otras inversiones. Sin capital riesgo es mucho más complicado y si tu competencia sí tiene capital riesgo, tiene mucha ventaja competitiva porque puede invertir en marketing y llegar a más gente. Esto muchas veces es una carrera por llegar antes al mercado. Por ejemplo, Spotify es un referente y triunfa porque es la más usada y tiene una masa crítica detrás. Uber y Cabify están peleando a ver quien copa el mercado. Llega un momento que o coexistes o unos comen a otros, como pasó con Just Eat, que compró La Nevera Roja.

¿Por qué más de la mitad de las startups —el 55% de las puestas en marcha en 2017— fracasan?
La clave es crear un producto que solucione un problema. Bien solventas un problema que alguien ya estaba intentando solucionar pero tú lo haces mejor, bien creas un producto que abre nuevo mercado, lo cual es más complicado todavía. Por ejemplo Facebook, a pesar que ya existían las redes sociales cuando salió, cambió la forma de usarlas y creó un mercado totalmente nuevo. O Twitter. O Just Eat, que antes existía Telepizza pero ahora es mucho más completo, en el móvil… ¿Imagina que alguien hubiera sacado Just Eat antes de que los smartphones se normalizaran? Tendría poco sentido. Tienes que llegar lo suficientemente pronto como para ser de los primeros pero no tan pronto como para que la tecnología se haya adoptado. Justo Hidalgo de 24symbols —que es 'el spotify de los libros'— dice que el primero llega en desventaja. Cuando ves que aparecen muchas startups similares es porque se sabe que hay un problema pero no se termina de encontrar el producto o no saben ejecutarlo de forma correcta. Por ejemplo, la idea de Wallapop la había visto ya 6-7 veces antes de que saliera y en España conocía 2-3 casos previos muy parecidos que no funcionaron.

¿Y por qué Wallapop dio en el clavo?
En mi opinión, porque tuvieron una buena inversión en marketing y supieron aprovecharla, una cadena de televisión invirtió en ellos cediéndoles espacio publicitario. Fue una buena ejecución, la cual depende de muchos detalles: mensaje, marketing, mercado, cómo dirigirse al mercado.

¿Cuáles son los principales fallos que se comenten?
Muchísimos, y una y otra vez. Es muy importante tener buenos cofundadores, personas que se complementan pero que tengan la misma visión. Ocurre muy a menudo que en el equipo hay gente que cree que está haciendo bien su trabajo pero los compañeros tenían diferentes expectativas. Lo más importante es aprender rápido. Por eso, una regla básica es trabajar con cofundadores con los que ya habías trabajado antes y sepas que trabajan bien.

Otra regla es validar bien la propuesta de valor: es un error de novato creer que tu idea es maravillosa, va a salir al mercado y todo el mundo va a hacer clic. Eso no va a pasar. Por eso es importante hablar con los clientes y usuarios para validar que el producto de verdad funciona y que es el momento adecuado para sacarlo.

Y sobre la financiación. Mucha gente cree que al montar una startup van a invertir en ti. Esto es falso. Los inversores invierten dinero en fase semilla cuando todavía no tienes nada pero creen mucho en el equipo, y si creen en un equipo es porque este tiene experiencia a sus espaldas. Es muy difícil conseguir financiación, sobre todo en España, hasta que no has demostrado que tienes un producto interesante. Pasar esa fase puede suponer 2-3 años y es muy dura, a menos que tengas mucho dinero. Muchos emprendedores viven de sus familias, o ahorran durante un tiempo para montar su startup, o trabajan de freelance a tiempo parcial para luego dedicar tiempo a su idea, lo cual es más lento y costoso. Cuando tienes veintipocos es mucho más fácil emprender porque no tienes cargas familiares y es más fácil pasar esa fase inicial en la que no sabes cuándo vas a empezar a tener ingresos. Pero por otro lado te falta experiencia, aunque no a todos, que hay muchos cracks. Emprender con treinta y tantos, en cambio, es más difícil porque la situación personal suele ser diferente aunque en cambio sí dispones de la experiencia previa. En resumen: no hay que esperar a que nos vayan a dar inversión hasta que ya hayas empezado a generar ingresos, a menos que tengas experiencia y los inversores crean en tu potencial como emprendedor.

¿Se paga demasiado en las rondas de financiación?
El problema es que a veces la financiación no llega donde tiene que llegar. Creo que hay gente que consigue una cantidad desproporcionada de dinero para cosas que no son tan interesantes y gente que tiene productos innovadores y se las ven y se las desean para tener una ronda medianamente aceptable para poder seguir adelante. No es que no haya dinero, es que está mal repartido. Aunque los inversores tiene derecho a hacer con su dinero lo que consideren.

¿Las incubadoras de las empresas funcionan o son puro marketing?
En España se pusieron de moda, junto a las startups, las aceleradoras y llamaban aceleradora a cualquier cosa. Se confundía también con incubadora. Una aceleradora es un programa que tiene un plazo de inscripción, que tiene unos ratios de aceptación muy bajos —10-50 de entre cientos o miles—, tiene que tener una marca potente detrás y una red de contactos con inversores, posibles clientes, fundadores de startups con mucha experiencia que sean mentores de calidad. Hemos tenido un problema de exceso de programas que no están bien pensados y eso ha generado mucha frustración. En los últimos años han empezado a cerrar muchas de estas aceleradoras y las que sobreviven suelen ser de las mejores, aunque no todos los casos. Hay programas en los que se prohíbe hablar del programa, el cual es nefasto porque funciona muy bien para cierto tipo de startups pero para otro tipo no las entienden y les intentan forzar hacia otros modelos. El dinero que te dan está sujeto a que hagas lo que ellos te dicen, o sea, no te dejan llevar tu empresa e incluso ponen a mentores que no conocen tu modelo y te fuerzan a hacer cosas que van en contra de los intereses de tu empresa. Estoy segura de que no tienen mala intención y creen que están haciendo lo correcto, pero se equivocan. O por ejemplo invierten 1.000 euros pero luego controlan quién puede invertirte en la ronda siguiente. Esto ha ocasionado que muchas startups tengan que cerrar. Son prácticas que no ayudan al ecosistema.

¿Adónde tiene que dirigirse alguien que tenga una idea pero no sepa por dónde empezar?
Yo recomendaría Tetuan Valley, que es programa de aceleración para startups en fase semilla totalmente gratuito de seis semanas de duración, o SeedRocket, que es un grupo de business angels —padrinos inversores— que se juntaron para hacer una programa de una semana de duración y si les gustas pasas a su incubadora Los dos cuentan con una red de mentores que son fundadores de startups y con una muy buena comunidad, que es la clave. Y Startup Weekend, que es un fin de semana intenso para trabajar en tu idea.

¿Cómo atraer a más mujeres a las carreras tecnológicas?
La razón por la que hay menos vocación en carreras tecnológicas creo que es porque a las niñas se les manda un mensaje nefasto desde pequeñas. Hay que potenciar programas de tecnología que busquen la paridad. Las niñas que van a un campamento de robótica en el que son la única o minoría se sienten el bicho raro. Hay que buscar referentes femeninos que sean programadoras para que tener un modelo a seguir en el que se sientan inspiradas. Hay que cuidar el mensaje que se les transmite a las niñas. Los juguetes que les damos de pequeñas no son una tontería, porque ayudan a desarrollar habilidades. Un grupo de mujeres programadoras al que pertenezco nos dimos cuenta al conocernos de que todas jugábamos con los lego cuando éramos pequeñas. Hay que enseñar a las niñas a programar antes de los 12 años, porque la cabeza se te amolda de determinada manera cuando aprendes a programar.

Aprender a programar antes de los 12, ¿eso no es muy pronto?
Yo aprendí con 10 en las extraescolares del cole. Y desde entonces estoy enganchada. Desde los 7 años se puede aprender perfectamente. Son problemas de lógica. Hay que acercárselo a las niñas lo antes posible.

¿La PNL para incentivar la creación de startups se quedó en el tintero?
Se aprobó la PNL pero no deja de ser una declaración de intenciones. De momento no se ha traducido en ninguna ley y eso es en parte por el clima político. Los políticos están ahora a otras cosas. Tenemos bastantes esperanzas con el nuevo secretario general de Agenda Digital, Francisco Polo, con quien llevamos mucho tiempo hablando incluso antes de ser el encargado de ciencia e innovación en el PSOE. Por otro lado, Ciudadanos desde el principio también se interesó bastante por las startups. El PP ahora mismo no sabemos quién va a llevar estos temas. Que haya salido Pablo Casado es genial para nosotros porque es el que más apoyo ha mostrado a las startups dentro del PP. Es algo generacional. Y Podemos tiene dos discursos contrapuestos: por un lado hay un sector al que las startups no les termina de convencer, porque lo que conocen son empresas de economía on demand, pero las startups son muchísimo más que eso. No ven la tecnología como una oportunidad sino como una amenaza. Sin embargo otra parte de Podemos ven la tecnología como una oportunidad. Los únicos que son más coherentes y tienen una línea más clara son Ciudadanos. Dentro del PSOE, PP y Podemos, depende mucho de con quién hables.

¿Está la asociación trabajando en alguna propuesta fiscal para trasladársela al Gobierno?
Sí, proponemos incentivos fiscales a los inversores en fase semilla, adaptando un programa que ha tenido bastante éxito en Reino Unido llamado Seed Enterprise Investment Scheme

¿Falta en España apoyo al emprendimiento?
No es que falte apoyo, es que los esfuerzos no están bien enfocados. Hay un sin fin de iniciativas impulsadas tanto por administraciones públicas como por grandes empresas. El problema es que muchas de las se planifican sin tener en cuenta las necesidades reales de las startups. Además, en muchos casos la prioridad parece ser la imagen hacia afuera que se da y tienes eventos en los que se gasta mucho en marketing, o en hacer un despliegue sensacional, pero poco en dar valor a los emprendedores. Todo esto lleva por un lado a crear hacia afuera una sensación falsa de que se apoya mucho al emprendimiento, lo cual lleva una sorpresa bastante grande para los emprendedores novatos cuando se van dando cuenta de cómo funciona el mundillo, y por otro lado a una desconfianza bastante grande por parte de los emprendedores veteranos, que cada vez son más celosos de su tiempo y no se fían de las iniciativas que en teoría dicen ayudarles.

Para solucionar esto hace falta más información objetiva sobre las ayudas y medir el éxito de estas iniciativas, sobre todo las públicas que se contratan a empresas, según la satisfacción de los participantes, no sólo del número de asistentes.  Se han dado casos en los que la empresa contratada para llevar un programa para emprendedores les obligaba a estar físicamente en el espacio de incubación, independientemente de si les venía bien o no, porque si no muchas veces estaba vacío y eso no quedaba bien. Otro caso bastante común es que para participar en el programa se les obligue a constituir la empresa, cosa que muchas startups evitan hacer los primeros meses mientras están desarrollando el producto y aún no están facturando. Lo hacen porque una de las métricas que mide el éxito del programa es el número de empresas constituidas, poniendo esos medidores por encima de qué es lo mejor para los proyectos a los que se supone que estás ayudando. 

¿Hay en España miedo al riesgo?
En España hay bastante aversión al riesgo y eso se ve en muchos aspectos. Para empezar la presión social suele ser bastante intensa para los emprendedores primerizos. Tu familia, amigos y conocidos intentan, con toda su buena intención, que recapacites y te busques "un trabajo de verdad", es decir, por cuenta ajena. Siempre hay excepciones y los emprendedores que tienen un entorno que les apoya tienen ya bastante ganado. Por otro lado, es muy difícil conseguir tus primeros clientes. Los procesos de compra de servicios de las grandes empresas y las administraciones públicas están diseñados para minimizar el riesgo, lo cual lleva a que para las startups sea muy difícil cumplir con los requisitos y aún cuando es así, los tiempos que se manejan son muy largos, desde que empiezas las conversaciones hasta que finalmente consigues una venta. Se han dado casos de startups que han conseguido vender su producto antes fuera de España, se han labrado una reputación internacional, y después han tenido mucho más fácil que les tomen en serio aquí. 

Por otro lado, hace falta más inversión semilla en productos innovadores. No es difícil encontrar inversión para negocios ya funcionando, sobre todo si son basados en modelos ya bastante conocidos, pero los proyectos más innovadores en la parte tecnológica lo tienen bastante más difícil ya que el riesgo es muchísimo mayor.

¿En qué sectores se emprende más?
No puedo hablar del emprendimiento en general, ya que es muy extenso, pero respecto a las startups, va por modas. Ahora están saliendo muchos proyectos basados en blockchain e inteligencia artificial. Y referente a sectores, hay bastantes en turismo, hostelería, inmobiliarias y mercado financiero. 

¿Están los consumidores españoles preparados para tanta tecnología?
La capacidad de los avances tecnológicos de transformar nuestra sociedad es mucho mayor que la de nuestra sociedad para adaptarse a los cambios. Es una carrera que nunca termina. Para algunos de nosotros parece que los cambios nunca llegan lo bastante deprisa, y echamos en falta más eficiencia, menos papeleo, menos gasto de tiempo en tareas repetitivas. Para otra gran parte de la población, estos cambios son demasiados y ven como su día a día se ve invadido por ordenadores y programas y dispositivos que les resultan extraños.  Nuestro reto como sociedad es conseguir que la tecnología trabaje para nosotros y no al revés, y que esos cambios estén al servicio de mejorar la vida de las personas, no dejando a nadie atrás.