La Comisión Europea lo tiene claro: quiere liderar la apuesta mundial por las energías renovables para hacer frente al cambio climático y, de paso, reducir su dependencia exterior y mejorar la competitividad de su industria. Para ello se ha fijado el objetivo de que en 2020 el 20% del consumo energético europeo proceda de fuentes renovables (viento, sol, biomasa, etc.) y que los biocombustibles muevan el 10% de su transporte.

Para conseguirlo impondrá a sus Estados miembros diferentes metas. La propuesta comunitaria establece que España deberá aumentar más del doble el porcentaje del consumo energético final procedente de fuentes renovables, pasando del 8,7% de 2005 al 20% en 2020. Las proporciones aumentan en países como Suecia (49%), Letonia (42%) o Finlandia (38%).

Reducción de emisiones

Otro de los objetivos más ambiciosos del proyecto consiste en reducir un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto a los niveles de 1990; lo que supone un 14% menos sobre los índices de 2005. De esta forma, nuestro país deberá reducir en un 10% sus emisiones de este gas de efecto invernadero.

En la presentación del plan, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, aseguró que el plan de reducción de gases supondrá un coste de tres euros semanales para cada ciudadano europeo. Según Barroso, se trata de un coste «asumible», ya que el coste se elevaría a 60 euros si no se hiciera nada.

La basura, debajo de la alfombra

La propuesta presentada ayer incluye una sorprendente iniciativa que promueve la captura y el almacenamiento en el subsuelo de emisiones de dióxido de carbono. Este nueva tecnología se basa en capturar emisiones contaminantes de la industria e inyectarlas en formaciones geológicas para evitar que lleguen a la atmósfera. El sistema ha sido criticado por organizaciones ecologistas, como Greenpeace, que ayer resaltó sus riesgos medioambientales: escapes, contaminación de aguas subterráneas, etcétera.

Medidas contra el cambio climático

1 Derechos de emisión.- Bruselas revisará la directiva sobre comercio de derechos de emisiones para incluir a sectores como el transporte, la construcción o la agricultura, que emiten el 60% del CO2.

2 Otros gases.-  Además del CO2, las limitaciones a las emisiones se extenderán  a otros gases de efecto invernadero, como el óxido nitroso (fertilizantes) y los perfluorocarburos (aluminio).

3 Subastas.- El plan propone un sistema de subasta para que las industrias compren los permisos necesarios para poder emitir CO2. El 20% de los ingresos obtenidos con las subastas se invertirán para frenar el cambio climático.

4 Renovables.- En  España, el uso de fuentes renovables deberá pasar del 20% actual hasta el 42% en el sector eléctrico; del 3% al 6% en  los usos térmicos  y los biocarburantes deben alcanzar el 10% del consumo total, frente al 0,6%.

Penalización a los productos de países poco ecológicos

Castigo para quienes no reduzcan sus gases de efecto invernadero. La Unión Europea podría aplicar medidas para proteger sus empresas de las importaciones procedentes de países si no se llega a un acuerdo global contra el cambio climático, según advirtió ayer José Manuel Durao Barroso. Así, Bruselas podría penalizar los productos procedentes de países en los que no se hayan puesto en marcha normas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

En caso de que fracase el acuerdo global, la UE podría proceder también a la asignación gratuita de los permisos para emitir CO2 a los sectores de mayor consumo energético (en lugar de pasar a la subasta de los derechos) o a la firma de acuerdos sectoriales a escala mundial para imponer obligaciones similares. El objetivo es salvaguardar la competitividad de la industria europea.