Los alumnos catalanes deberán tener claro antes qué quieren ser de mayores, porque el nuevo Bachillerato que se estudiará en Catalunya a partir del próximo curso reforzará las asignaturas que elijan los alumnos para mejorar los conocimientos específicos de cara a sus estudios posteriores (Universidad o Formación Profesional).

El peso de las cuatro asignaturas, dentro de la modalidad que se escoja, pasará de 14 a 18 horas semanales (cada materia pasa de tres a dos horas). En cambio, las comunes bajarán de 16 a 12.

El conseller de Educació, Ernest Maragall, subrayó que de esta manera se cursarán unos contenidos más parecidos a los estudios posteriores. Se pretenden reducir las lagunas de asignaturas específicas con el que llegan muchos alumnos a la Facultad, sobre todo, en ciencias.

Menos lenguas

Catalán y Castellano pierden una hora, de manera que la enseñanza dedicada a lenguas (las dos propias y las dos extranjeras) sumarán cuatro horas semanales, dos menos que el resto de las comunidades autónomas con lengua propia.

Además de las materias troncales, los alumnos deberán superar, en dos años, un mínimo de seis materias por modalidades (cinco del itinerario escogido), más otras dos optativas. Una de ellas podrá ser unas prácticas mínimas de 140 horas en una empresa.

Horas extras para Religión

Los alumnos que quieran estudiar Religión cursarán dos horas más por semana, en total, 32. El conseller Maragall sostiene que no hay demanda para lo contrario. El máximo responsable de Educació afirmó que las condiciones de los profesores de Secundaria no empeorarán, a pesar de que un estudio afirma que son los mejor pagados por cada hora de clase que dan.