Bebé prematuro
En España nacen cada año más de 29.000 recién nacidos antes de llegar a término, aproximadamente uno de cada trece. GTRES

La portavoz de Podemos, Irene Montero, ha dado a luz a sus mellizos de forma prematura. Montero y Pablo Iglesias anunciaron que iban a ser padres el pasado 31 de marzo, diciendo entonces "estoy embarazada de casi 13 semanas, y dentro de mí crecen dos criaturas que, si todo va bien, nacerán entre septiembre y octubre".

Es fácil calcular que los mellizos, que permanecen en observación en el hospital público madrileño, han nacido en torno a la semana 26 de gestación. Eso implica que los niños son grandes prematuros, ya que han venido al mundo antes de la semana 28. A partir de la semana 32 ya se considera una prematuridad moderada.

En España nacen cada año más de 29.000 recién nacidos antes de llegar a término, aproximadamente uno de cada trece. Un embarazo se considera que ha llegado a término cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42.

Un estudio de 2014 realizado por neonatólogos de Cataluña y Las Palmas y publicado en Anales de Pediatría y que evaluó a 3.236 pacientes prematuros extremos, nacidos antes de la semana 26 de gestación y con menos de 1,5 kilos de peso, en hospitales de toda España, llegaba a la conclusión de que la supervivencia es excepcional antes de la semana 23 y que en la 24 sigue siendo muy baja. 

En la semana 25 el 55,7% de los nacidos logran sobrevivir sin secuelas graves. Es decir, que en la semana 26 un recién nacido estaría al borde de la viabilidad.

Apenas un par de semanas pueden marcar una gran diferencia en la maduración del niño, las secuelas que pueda o no tener y su índice de supervivencia. La superviviencia en España de los bebés prematuros de más de 28 semanas está ya en el 95%. Por debajo de esa edad es del 65% y un porcentaje similar lo harán llevando una vida plena

Posibles secuelas

Lo prioritario es asegurar su supervivencia, para lo cual hay que combatir sobre todo la hipotermia, ya que no son capaces de regular bien su temperatura, los problemas asociados a no tener los pulmones completamente desarrollados, los trastornos cardiovasculares y hemorragias intraventriculares; teniendo también presentes los posibles problemas asociados a la inmadurez del sistema digestivo, metabólico e inmunológico.

Las posibilidades de que un prematuro sobreviva dependen del peso, los problemas de salud y, sobre todo, de su edad gestacional que establece su madurez. Un niño a término completamente sano podría tener un peso inferior a un prematuro con graves problemas. 

Las secuelas más comunes tienen que ver con alteraciones visuales y/o auditivas, parálisis cerebral (un 14,6% en bebés de 22 a 27 semanas)  y discapacidad intelectual. También son más propensos a desarrollar epilepsia, otitis y alteraciones motores leves. Las dificultades de aprendizaje o retrasos en la aparición del lenguaje son otro tipo de secuelas que, con la estimulación adecuada, pueden remitir e incluso desaparecer.

En un trabajo elaborado por la neonatóloga Concepción Gómez y el sociólogo Javier Sánchez Carrión evaluando 1.200 casos de niños nacidos con menos de 1,5 kilos de peso entre 1993 y 2011, el 44% presentaron secuelas, tanto temporales como permanentes.

Cómo es un recién nacido gran prematuro

Un recién nacido que, en el caso de ser gran prematuro, puede tener un aspecto que sea causa de shock para sus padres: su cabeza es desproporcionadamente grande, la piel permite ver los vasos sanguíneos e incluso sentirse algo viscosa, no es raro que los párpados estén fusionados y las orejas carezcan de cartílago o que realice movimientos espasmódicos y repentinos.

Los varones muy prematuros suelen mostrar un pene muy pequeño y ausencia de testículos, que aún no han descendido. Las niñas tienen un clítoris muy prominente. La recomendación internacional es que los profesionales que trabajan con ellos preparen con sensibilidad a los padres sobre cómo será el aspecto del bebé que les van a presentar, que puede ser muy distinto del de un recién nacido normal, y expliquen el motivo de todas las máquinas, actuaciones e intervenciones que rodeen al niño.

Para los padres el proceso que conlleva la separación del recién nacido, verle en una UCI neonatal rodeado de aparatos y con un aspecto muy frágil, la estancia en las unidades de cuidados neonatales, el proceso de alta y el tener que asumir que su hijo pueda salir del hospital con problemas de salud que en algunos casos ya se saben irreversibles, tampoco es nada fácil. 

Es importante que se produzca todo el contacto físico posible con el recién nacido, empleando siempre que sea posible el método canguro, que persigue un contacto íntimo piel con piel.

En el estudio de Gonzaléz y Sánchez Carrión también quedaba constancia que la relación de pareja también se ve afectada, aunque no siempre de modo negativo: "Algunas parejas se unen más para luchar contra ese problema"

Factores de riesgo

Desde 1996 la gran prematuridad ha aumentado un 36% y supone la principal causa de la morbimortalidad en la infancia, según la Sociedad Española de Neonatología (SENeo).

Hay distintos factores que pueden conducir a un parto prematuro, desde una infección hasta el estrés, la obesidad, los hábitos poco saludables o antecedentes de cirugía en el cuello del útero. El embarazo múltiple también es un factor de riesgo.

No obstante los expertos apuntan a que con frecuencia el origen es desconocido y conviene evitar la sensación de culpa de los progenitores.