Aire acondicionado.
Aparato de aire acondicionado. Gas Natural Fenosa

Gran parte de los resfriados producidos en verano son causa de un mal uso del aire acondicionado. La diferencia de temperatura entre el exterior y el interior de edificios o vehículos elevan la posibilidad de caer enfermo.

Agustín Fernández Villar, coordinador de Urgencias del Hospital Quirónsalud Sur de Madrid, destaca que la temperatura ideal que debemos mantener tiene que estar entre los 20 y 22 grados, tal y como explica al medio 'El Universal'.

"La temperatura del aire acondicionado y la velocidad del aire generan sequedad en las vías respiratorias dando lugar a rinitis, sinusitis y sequedad en la faringe", explica el especialista médico. Además, en casos más graves de personas inmunodeprimidas, pueden producirse neumonías.

Expone como ejemplo los viajes largos en coche, donde a veces se mantiene el aire acondicionado durante horas. "Un riesgo si no se quiere enfermar ya que previsiblemente nuestras vías respiratorias se hayan irritado por el aire frío", afirma.

Posibilidad de automedicación

Sobre la automedicación, el médico dice que "lo primero de todo es la hidratación". "Si estamos en un ambiente seco de aire acondicionado, hay que insistir en la necesidad de beber hasta tres litros de agua. Además, si hay picor faringeo, se pueden administrar antiinflamatorios", continúa.

A su vez, recalca que es conveniente acudir al especialista cuando el cuadro persiste tras 24 ó 48 horas. "Pasado este tiempo, si persiste el dolor de garganta, la tos, la fiebre, y con la automedicación no se controlan los síntomas, es necesario acudir al especialista para una valoración más precisa", recalca.

La hidratación, clave para evitar el resfriado

Para sobrellevar un resfriado lo más importante es mantener el cuerpo hidratado, "solo así se podrán mantener las mucosas húmedas", señala. También evitar la exposición a la salida directa del aire acondicionado y, por supuesto, evitar los cambios bruscos de temperatura.

El aire acondicionado ante niños y/o ancianos

Conviente vigilar la exposición ante el aire acondicionado, pese a las altas temperaturas, en niños y ancianos. "A los niños no se les puede someter a estos cambios porque las pérdidas de agua son más importantes que en los adultos", afirma el especialista. 

Mientras tanto, en el caso de los ancianos, "hay más deshidratación por la escasa ingesta de agua", por lo que "se trata de edades en las que hay que controlar mucho más", concluye.