Germán Porras
Germán Porras, secretario general de la Mesa del Turismo ARCHIVO

En un sector que aporta el 11,5% del PIB del país y que cimenta la creación de empleo en los últimos años, cualquier tropiezo en una senda ascendente hace sonar las alarmas. El turismo lleva años creciendo en cifras de dos dígitos pero los datos acumulados en 2018, una vez recopilado el efecto de la Semana Santa, muestran que el crecimiento ha echado el freno y pierde el fuelle de ejercicios pasado. "Seguiremos creciendo, pero a un ritmo más normal", explica Germán Porras, secretario general de la Mesa del Turismo.

Esto se frena...
Es que es difícilmente sostenible que el turismo siga creciendo en tasas de dos dígitos, si fuera así nos encontraríamos con 160 millones de turistas dentro de una década. Y eso sería una presión muy grande para las infraestructuras, las plazas de alojamiento y los servicios turísticos.

¿Hemos tocado techo?
No. Las visitas van a seguir creciendo. Quizás no a un 11% como en años anteriores, pero a un ritmo más normal del 3% o 4%, que ya es apreciable. Hacer profecías es el mejor modo de equivocarse, pero creo que el año cerrará por encima de ese 1,9% registrado en mayo.

Hay dos comunidades en las que caen las visitas. Una es Canarias...
Canarias fue el destino más beneficiado en años anteriores por los turistas que habían abandonado Egipto, Túnez o Turquía. Ahora hay una mejor percepción sobre estos países, no sufren últimamente atentados y están promoviendo políticas muy agresivas de precios para recuperar ese 50% de turismo que perdieron por la inestabilidad política; Turquía aprovecha la debilidad de la lira turca en el precio de los paquetes y el Gobierno egipcio está subvencionando el precio de los vuelos chárter para recuperar parte de los turistas perdidos. Así que es normal que Canarias sufra esa ralentización.

La otra es Cataluña.
Aquí, mas preocupante que la caída de visitas, es el deterioro de su imagen por eso que llaman turismofobia y que está afectando al turismo urbano en Barcelona. Es algo que ya subrayó hace poco el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Si había una ciudad modélica en el desarrollo del turismo era Barcelona y ahora es ejemplo de lo que no debe pasar en un destino turístico.

¿Qué es eso que no debe pasar?
Se corre el riesgo de perder el turismo de convenciones y congresos. Los organizadores de estos eventos son responsables de organizar la estancia de 5.000 personas y esas imágenes de gente encadenándose en el Parque Güell, diciendo que el turismo es asesino, otros plantando cruces en la playa... hacen mucho daño. Es el peor mensaje que se puede enviar y tiene una repercusión grande que perjudica a Cataluña y al conjunto de España porque esta región es el principal destino turístico del país. Los que pensaban ir, dicen ahora que ya irán cuando no haya problemas.

¿Pero no tiene que ver también la saturación de la ciudad?
Es una cuestión de percepción. ¿Por qué no se ha producido este rechazo al turismo en ciudades que tienen mas densidad de turistas respecto a la población local, como Torremolinos, Salou, Benidorm o Adeje?

Dígame.
La respuesta es que en esas localidades se percibe al turismo como un beneficio para el conjunto de la sociedad, mientras que en Barcelona o en Palma de Mallorca se ha instalado un discurso de que el turismo solo beneficia a unos pocos.

En todo caso, no parece muy preocupado por el frenazo de llegadas.
Porque, más que crecer en número, me preocuparía que no crecieran los ingresos.

Lo que denominan en el sector "turismo de calidad", ¿no?
Bueno, yo me alejo de esa definición porque lo que significa realmente es que buscamos turismo con más capacidad de gasto. Y ese gasto está creciendo este año un 4%. Además lo hace de la mano de una reducción de la estancia media, por lo que estamos aumentando el valor añadido y la rentabilidad de las visitas. Ese debe ser el camino a seguir por nuestro turismo.