Es bueno comenzar el año con buenos propósitos, pero el de dejar de fumar parece que ya no sirve. En 2007, se vendieron 2,1 millones de paquetes más que en 2006, o lo que es lo mismo, los alicantinos encendieron cuarenta y tres millones de cigarros más el pasado año.

Con estos datos, según el Ministerio de Hacienda, la provincia de Alicante figura en la quinta posición en cuanto al aumento de consumo de tabaco en 2007. La primera es Murcia, donde se vendieron 4.874.140 cajetillas más ese último año.

Desde la Asociación de Estanqueros de la provincia consideran que este aumento es muy «poco significativo».

La norma pierde fuelle

Con la entrada en vigor el 1 de enero de 2006 de la ley bautizada como antitabaco, las ventas de cajetillas bajaron. Sin embargo, este año han vuelto a repuntar, especialmente en el mes de agosto, por la gran cantidad de turistas extranjeros que viajan a la provincia y que compran tabaco más barato, según los estanqueros.

Rosario Sepulcre, psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer en Alicante, interpreta que se puede producir un «efecto rebote», pues muchos ex fumadores «han recaído en su adicción».

Sepulcre considera que es más peligroso si «los fumadores son jóvenes, pues, al ser un vicio prohibido, les resulta todavía más atractivo».

¿Sabías que...

... el síndrome de abstinencia físico (mono) de tabaco dura dos semanas? ... quien deja de fumar aún sigue dos meses pensando en cigarrillos? ... al menos el 45% de quien intenta dejarlo lo consigue? ... ha aumentado un 30% la venta de tabaco para liar (más barato)?

El Consell suavizó las restricciones

La ley antitabaco no es muy restrictiva aquí porque el Gobierno de Francisco Camps sustituyó los tabiques físicos para aislar las zonas de fumadores por las columnas de aire. Es una aplicación laxa de la ley que ha dejado a la Comunitat sin ayudas para programas antitabaco este año (más de millón y medio de euros). Por su parte, la Asociación Española contra el Cáncer en Alicante sigue ofreciendo terapia para dejar de fumar.

En sus cursos participaron el año pasado unas 100 personas, y entre «un 40 y un 70% de los alumnos consiguen dejarlo», dice uno de los psicólogos. Estas terapias reducen un 30% el consumo de cigarrillos a la semana, hasta dejarlo completamente.