El precio del progreso
Escombros y desechos en un vertedero ilegal de Colonia Santa Isabel (F. GONZÁLEZ).
La Comunitat ha pagado un precio medioambiental muy caro por el desarrollo económico que ha experimentado en los últimos 20 años. Para lograr un incremento de la esperanza de vida del 5% y ganar un 50% más que en 1985, la economía tiene que generar aquí un 1
00% más de basura, un 150% más de dióxido de carbono, un 200% más de electricidad y un 250% más de cemento, lo que da idea del papel que desempeña hoy la construcción.

Este coste «desorbitado» contrasta con un nivel «discreto» de bienestar alcanzado, explica Ricardo Almenar, uno de los investigadores universitarios que han elaborado el informe La situació del País Valencià 2007. Si este modelo continúa en las próximas décadas, daría «cifras absolutamente inmanejables e inviables», por lo que «no podemos seguir por este camino», prosigue.

El informe presentado ayer en Valencia es «un llamamiento a la desesperada» para que los gobernantes empiecen a tomar medidas, ya que «no es cierto que ésta sea una comunidad pionera en Europa», dice el investigador. «Estamos llegando a una situación absolutamente insostenible», añade.

Además, en las dos últimas décadas, los nuevos motores económicos de la Comunitat (construcción, transporte y turismo) han adelantado a la industria como agentes más contaminantes del medio ambiente. El modelo valenciano es, en opinión de los expertos, el mismo que el español, pero llevado al extremo.