Homosexuales
Una bandera del colectivo homosexual ondea en Berlín. ARCHIVO

Los homosexuales de Irlanda del Norte condenados en el pasado por la ley contra la homosexualidad podrán solicitar el indulto a las autoridades. La nueva ley entra en vigor coincidiendo con el Día del Orgullo.

Esta nueva legislación, aprobada en 2016 por la Asamblea autónoma de Belfast y que incluye un "perdón público", permitirá al Ministerio de Justicia eliminar las condena de los expedientes de los que lo soliciten. Los homosexuales condenados tampoco tendrán que desvelar que sus fichas fueron modificadas por esta cuestión cuando, por ejemplo, rellenen una solicitud de trabajo. 

Con esta medida Irlanda del Norte se equipara con el resto de Reino Unido y sigue el camino de Londres que en 2017 concedió el indulto y un "perdón póstumo" a miles de hombres que fueron condenados en el pasado por su homosexualidad.

Irlanda del Norte fue la última provincia británica en eliminar la homosexualidad como delito en 1982, pero en el resto de provincias también existió este delito. Escocia lo mantuvo hasta 1980 e Inglaterra y Gales hasta 1967.

La llamada "Ley de Turing", bautizada así en honor a Alan Turing (1912-1954), el matemático británico que ayudó a descifrar los códigos de los secretos nazis durante la II Guerra Mundial, entró en vigor en Gran Bretaña en enero de 2017 y concedió indultos a unas 49.000 personas.

John O'Doherty, director del "Proyecto Arco Iris", que da apoyo al colectivo LGTB en Irlanda del Norte, dijo que "aunque el Gobierno del Reino Unido nunca podrá remediar el daño causado a hombres homosexuales y bisexuales, sí puede seguir trabajando para asegurar que no se repiten los errores del pasado".

Acercamiento entre protestantes y católicos

Con motivo de esta nueva legislación en Irlanda del Norte, por primera vez el líder del ultraconservador Partido Democrático Unionista (DUP), Arlene Foster, acudirá a un acto del Día del Orgullo organizado en Belfast.

El gesto es visto como un intento por limar las diferencias entre su partido y el nacionalista, liderado por Sinn Féin y principal entre los católicos, para intentar recuperar en los próximos meses el Gobierno autónomo de poder compartido.

Desde enero de 2017 este Gobierno permanece suspendido por cuestiones como el aborto o el matrimonio homosexual. Sinn Féin se niega a volver al Ejecutivo hasta que el DUP acepte una agenda de cambio social que legalice estas cuestiones como ocurre en el resto de Reino Unido y la vecina República de Irlanda.

Karen Bradley, la ministra británica para Irlanda del Norte, afirmó que cualquier medida adoptada por los políticos para "acercarse a las diferentes comunidades" es "buena" para el futuro de la provincia.

Además, Bradley felicitó a Foster "por lo que está haciendo" e instó a ver "más gestos parecidos (...) porque demostraremos que los políticos trabajan para la ciudadanía y sentaremos las bases para resumir el diálogo", haciendo alusión a la posibilidad de recuperar la negociación entre los partidos.