Y de repente... Paquita Salas. Una de esas series que te rompen los esquemas, que te reconcilian con la tele y con la vida. Esta producción de Netflix creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi estrena este viernes su segunda temporada (ya disponible en la plataforma). Cuenta la historia de una representante de actrices que en los 90 alcanzó el éxito y que ahora vive horas bajas. Le da vida a este personaje carismático Brays Efe, la revelación de la tele no convencional.

La canción de la serie dice "...todos te quieren, Paquita". ¿Qué tiene Paquita que la hace tan irresistible?
A la gente le gusta Paquita por su humanidad. ¿Qué quiere decir eso? Pues que tiene una gran complejidad, una mezcla de cosas contrarias. A veces dice la verdad cruda, a veces miente mucho; A veces es muy fuerte y otras muy frágil; a veces muy lista y a veces muy tonta... eso es muy común en el ser humano y la gente se siente identificada.

Y es un poco heroína...
Tiene una parte aspiracional en la que ella de repente se atreve a hacer cosas que todos hubiéramos querido hacer pero que no nos atrevemos, como levantarse en medio de un auditorio lleno, interrumpir un acto y decir "¡Un momento!" y decir lo que quiere decir. La hace quedarse tranquila y eso es de admirar.

Es un personaje clásico, una pícara española tradicional...
Sí, claro. Es ese personaje que vive en la comedia, en el enredo, un poco trilera.

¿Qué ha aprendido siendo una señora?
Que la gente piensa que las señoras son un algo determinado y homogéneo. Yo hago de Paquita Salas y cada señora será distinta a la otra. Nos creemos que cuando una mujer cumple 52 deja de ser lo que era para ser una señora. Pero si a los 30 años hay mujeres distintas, después también. Yo le doy vida a este personaje, me da igual si es hombre o mujer. Trato de ver qué tiene que ver conmigo y se lo doy todo. Y luego hay cosas que como tiene cierta edad, no sabe y cosas que no usa. Por otro lado me tengo que depilar, me hacen las cejas, me maquillo, me pongo los tacones, la faja... he aprendido que ser mujer es ocultar mucha parte de lo que eres de verdad.

¿Por qué?
Cuando fui y me depilé me dolió y al salir me sentí mal, como si me hubiera hecho algo feo a mí mismo. Y pensé que Paquita tendría que hacerlo cada dos o tres semanas y que llevaría haciendo eso unos 30 años. Y pensé que es una persona que se hace daño por lo que piensen los demás... ¿eso es ser mujer entonces? Me pareció muy fuerte. Si a mi algo me duele no lo hago más, pero las si algo les duele pueden repetirlo muchas veces.

¿Debería ser obligado que los varones pasaran por eso para entenderlo?
No, porque eso sería volver a reducir la experiencia de ser mujer a lo que piensan los hombres sobre lo que sienten las mujeres. La empatía va por otro lado.

Habla de Paquita casi como un ente real...
Tanto como real no, pero sí hablo de ella en tercera persona, no sé por qué, creo que nunca lo he hecho con otras personajes. A veces veo una portada en la que sale ella y yo no lo sabía. O llaman y preguntan por ella (risas).

¿Se ha librado de que le reconozcan por la calle?
Un poco, pero cada vez menos. Hubo un tiempo en el que sólo me reconocían por la voz. Yo estaba hablando y de repente alguien se giraba, como buscando. Pero desde que está en Netflix ha ido creciendo y ahora en un trayecto normal a lo mejor me paran tres veces para hacerse una foto y yo pienso "pero si no me parezco tanto".

Hablemos como Paquita, ¿cuántos amigos suyos tienen politonos con la voz de Paquita?
(Risas) El concepto politono es muy Paquita, ¿aún existen? Lo que sí me piden mucho es que me grabe haciendo de Paquita, pero siempre digo que no, porque como lo haga una vez lo voy a tener que hacer toda la vida. Sí pasan cosas raras, como que haya unos torreznos de verdad en la mesa y alguien comience a echar risitas o que un camamero te diga "te pongo un gin-tonic de Larios, ¿no?" y yo bebo vodka.

Al final es cariño, ¿no?
Sí, es cariño hacia el personaje y así lo entiendo.

¿Qué le dijo su familia cuando le vieron vestida de Paquita?
Mi madre me dice una cosa muy guay: "No te pareces a Terelu, te pareces a tu tía Toñi". Y he de decir que sí, me parezco un poco.

¿Tiene algo prestado para el atuendo de Paquita?
Es que el atuendo de Paquita tampoco es del todo normal, porque para ser ella llevo cosas que tampoco son las normales, llevo la braguita de hierro...

Perdón, ¿el qué?
Es una cosa para no tener paquete. Y llevo una fajita, un sujetador con relleno, tacones...

¿Le dieron algún consejo?
Pues aprender a andar con tacones no fue muy difícil pero sí que tuve un poco de ayuda, me dijeron que caminara como si no llevara nada en los pies. Y es muy bueno, porque es verdad.

La historia de Paquita es cómica, es tierna, pero también amarga.
¿Es esa combinación el secreto del éxito? Creo que es una de las cosas que hacen mejor los Javis, mezclar comedia y emoción. En la misma secuencia, después de un chiste, te pones a llorar.

¿Tan fácil es?
Una persona me dijo una vez algo muy interesante: que la risa hace que estés más abierto a emocionarte. Si conoces a alguien y te ríes con él estás más predispuesto a ser su amigo. Reírse relaja y es perfecto para luego metértela doblada (risas).

Paquita Salas habla del mundo actoral, ¿es una catarsis hablar de cosas que pueden haberos sucedido?
No tanto una catarsis, pero te sientes realizado. Los actores que lo vean se van a sentir bien, comprendidos. Y a un espectador que lo vea le va a gustar también, pero de otra manera.

¿Hacía falta mostrar esas bambalinas?
Creo que es un mundo muy interesante que a la gente le atrae. Se muestra que al final es como un trabajo normal, una oficina en la que se trabaja con actores. Todo el mundo ve la tele, va al cine, ve en las revistas los estrenos... y lo que sucede detrás es un mundo que a la gente le da curiosidad.

No es como el mago, que no revela sus trucos...
Creo que vivimos en una época en el que la todos entendemos que todo lo que pasa en las redes sociales, en las revistas... es todo una ficción. Y una ficción sobre esa ficción es maravillosa.

¿Cómo es rodar con los Javis?
Con cada creador es absolutamente diferente, pero los Javis tienen una cosa diferente en el sentido de que el actor va por delante de la técnica, que es más importante que hagas las cosa de manera natural a que lo pille bien la cámara, lo que le va un poco al hecho de que la serie sea un falso documental. Están muy abiertos a que improvises, a que digas las cosas a tu manera, a que si algo no te convence se cambie...

¿Coge muchos kilos en los rodajes con los bollos y los torreznos?
Ya, como mucho pero todo lo sudo con lo que llevo puesto encima... está compensado (risas).

Lo de comer con ganas también es ficción...
A veces me pasa que digo "ay, tengo que comer otra vez en esta escena...". Imagina que me puedo tener que comer cuatro cañas de chocolate... En esta temporada sólo hubo una pequeñísima discusión por una escena que no está en el montaje final en la que Paquita tenía que comerse una pizza y estaba ya fría, yo había estado en el rodaje comiendo toda la mañana, habíamos parado a comer... y yo decía "no sé si el personaje se la comería ahora..." (risas).

¿Qué es lo más fácil de ser Paquita?
Lo más guay de Paquita es que es muy divertido hacerla, se disfruta mucho y eso hace que todo sea más fácil. Y que estoy rodeado de amigos, un día están los Javis, Belén Cuesta y Yolanda Ramos y ese día es una fiesta. Y es muy sencillo pasárselo bien haciéndolo, incluso escenas que parecían difíciles.

¿Y lo más difícil?
A veces algo que parece sencillo de repente se convierte en algo complicado. Había una escena que era como abrir el bolso, pagar una cosa, decir algo y coger el móvil... y era lo más fácil del día y no me salía. ¿Cómo puede ser?

En esta temporada se habla de lo maltratada que está la comedia...
A mí me encanta hacer comedia y la recompensa de la comedia es que los demás se rían con lo que estás haciendo. Me encantaría que una comedia pudiera ganar un premio o que Inma Cuesta hubiera ganado el Goya por Tres bodas de más, que se lo merecía muchísimo... ojalá hubiera pasado.

¿Se enfada la gente del sector por los chistes que hacéis sobre el sector?
No y me gustaría desmitificar eso, porque excepto en una ocasión muy absurda de una persona en concreto por una chorrada en una promo nadie se ha enfadado. A todo el mundo le gusta que le mencionen en Paquita Salas, les encantan los chistes, reírse de sí mismos... la gente tiene sentido del humor.

¿Qué hace Brays más allá de Paquita Salas?
En octubre estreno una peli que se llama El año de la Plaga y a principios del año que viene otra que se llama ¿Qué te juegas?. Y después de grabar la tercera temporada de Paquita Salas estaré en Tu cara me suena (Antena 3).