Las saudíes siguen siendo ciudadanas de segunda aunque ya puedan conducir

La saudí Huda al-Badri, de 30 años, por primera vez al volante en Riad, la capital de Arabia Saudí.
La saudí Huda al-Badri, de 30 años, por primera vez al volante en Riad, la capital de Arabia Saudí.
AHMED YOSRI / EFE

El Gobierno de Arabia Saudí aseguró este lunes que más de 120.000 mujeres se han inscrito para obtener el carné de conducir, después de que las autoridades retiraran el domingo la prohibición de conducción a las mujeres, en una medida considerada histórica.

Hasta la fecha, Arabia Saudí era el único Estado que prohibía conducir a las mujeres. El cambio se hizo realidad gracias a las nuevas políticas del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, quien promueve en el reino la nueva iniciativa de las autoridades denominada Visión 2030. Este programa prevé ir cambiando poco a poco el estatus social de la población femenina, en un país que cuenta aún con una de las legislaciones más restrictivas para las mujeres.

De hecho, buena parte de la predominantemente joven población del reino apoya las reformas, pero muchos saudíes están preocupados por que los cambios se estén produciendo "demasiado rápido" y temen que puedan provocar una respuesta negativa por parte de los religiosos conservadores, hasta hace muy poco considerados dominantes.

La apertura social también se ha visto acompañada de un represión contra la disidencia, incluido el arresto en el último mes de más de una decena de activistas que anteriormente habían hecho campaña por el derecho a conducir de las mujeres. En este sentido, Amnistía Internacional (AI) ha valorado positivamente la decisión de las autoridades saudíes de permitir conducir a las mujeres, pero advierte de que la medida debe ir seguida de más reformas.

AI denuncia que, "en virtud del represivo sistema de tutela de Arabia Saudí, las mujeres y las niñas sufren discriminación sistemática en la legislación y en la práctica", y recuerda que las mujeres saudíes no pueden viajar, tener trabajos remunerados ni cursar estudios superiores sin el permiso de un tutor varón.

También necesitan el visto bueno de un 'guardian' para casarse o divorciarse, ingresar en un hospital público o abrir una cuenta bancaria. Además, las mujeres saudíes casadas con extranjeros no pueden transmitir la nacionalidad a sus hijos, a diferencia de los varones saudíes en una situación similar.

Según datos del Gulf Rersearch Centre correspondientes al año 2016, de un total de 6,7 millones de mujeres saudíes, solo trabajan 835.726 (el número de varones empleados es de 4,1 millones, de un total de 4,4 millones). Y en cuanto a la participación en la vida política, las mujeres no pudieron votar en Arabia Saudí hasta el 13 de diciembre de 2015, cuando por primera vez se les permitió participar, como votantes y candidatas, en las elecciones municipales.

Un año de reformas

Mohamed bin Salmán cumplió el pasado jueves su primer aniversario como príncipe heredero de Arabia Saudí, tras un año marcado por su agenda de reformas sociales y económicas, la purga contra la corrupción lanzada poco después de su ascenso y la participación de Riad en varios conflictos militares en la región, reflejo del aumento de las tensiones con Irán.

Bin Salmán, considerado el verdadero 'hombre fuerte' del país, debido a los cargos que acumula y a la escasa presencia pública de su padre, el rey Salman bin Abdulaziz al Saud, ha impulsado durante este año una serie de medidas destinadas a reformar el país y a presentar una cara más amable de Riad, ante las duras críticas de las organizaciones no gubernamentales por sus campañas contra los activistas, la discriminación de las mujeres y la represión a los opositores.

En el centro de este programa está la mencionada Vision 2030, cuyo objetivo es diversificar la economía y desarrollar los servicios públicos, muy limitados en el país. El proyecto fue lanzado antes de que Bin Salmán fuera colocado en el primer lugar en la línea sucesoria y se ha reforzado en los últimos meses en los planos social y económico con diversos anuncios en ambos campos.

Así, Bin Salmán ha restringido los poderes de la policía religiosa y, aparte de medidas específicas como el fin de la prohibición de conducir, ha ampliado la participación de la mujer en los organismos públicos, en muchos de los cuales estaba excluida u ocupando los puestos de menos responsabilidad. Las autoridades permiten ahora a las mujeres entrar en los estadios y otras instalaciones deportivas del país, así como prepararse para formar parte del Ejército o trabajar en el Ministerio de Justicia.

El propio Bin Salmán prometió un islam "moderado y abierto" en el país, dominado por el wahabismo, una rama extremadamente conservadora dentro del sunismo. "Estamos volviendo a lo que fuimos, un país de islam moderado que está abierto a todas las religiones del mundo", dijo.

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