Coche de la Guardia Civil.
Coche de la Guardia Civil. Europa Press - Archivo

La Generalitat tenía a punto cartas dirigidas a los gobiernos de España y Francia y a varios organismos europeos para expresarles su voluntad de llegar a acuerdos sobre telecomunicaciones y recordarles que Cataluña tenía plenas competencias en la materia una vez constituido en nuevo Estado.

Así se desprende de la documentación intervenida por la Guardia Civil el pasado 15 de marzo durante el registro del despacho en el Palau de la Generalitat del exsecretario de Difusión y Atención Ciudadana del Departamento de Presidencia y actual secretario de Comunicación Antoni Molons, según consta en un informe del instituto armado.

"Como bien sabe, Cataluña se ha constituido, por la vía de un proceso democrático, en un nuevo Estado de Europa", empezaban las cartas, dirigidas al entonces ministro de Industria Juan Manuel Soria, al exministro de Economía y actual presidente de la República francesa Emmanuel Macron y a los responsables del Body of European Regulators for Electronic Communications (BEREC), el European Regulators Group for Audiovisual Media Services (ERGA), el European Broadcasting Union y la Internacional Telecomunication Union.

En su informe, remitido al juez de Barcelona que investiga a varios altos cargos del Govern por el 1-O, la Guardia Civil detalla que en el despacho de Molons intervino un cuaderno titulado "Estamos preparados", que recoge, además de esas cartas, una serie de medidas encaminadas a la creación de un Estado catalán y a garantizar el funcionamiento de Cataluña en la etapa inicial de independencia.

El documento no tiene fecha, sino únicamente una marca en diagonal en varios folios con la inscripción "Versión impresa en abril de 2016", y el logo y el nombre de la Generalitat, de lo que la Guardia Civil deduce que su confección fue previa a las elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015.

Por este motivo, advierte de que la documentación incautada "no se contempla un proceso independentista por la vía unilateral, ni una desobediencia a los tribunales", ya que, pese a que los archivos están dirigidos a la creación de un estado catalán, fueron elaborados "en un momento en que no contradicen leyes vigentes ni pronunciamientos de Tribunales".

Uno de los apartados de este documento, bajo el título "Continuidad de licencias de radio y televisión e Ingreso en organismos internacionales en materia de comunicación", incluye las cartas dirigidas al Gobierno de España y al de Francia, así como va grupos y reguladores europeos, para anunciar que Cataluña, como nuevo Estado, pasaba a tener competencias plenas en el ámbito de las comunicaciones.

Misiva para Soria

"Quería expresarle nuestra más sincera voluntad de colaboración entre los dos países en todo aquello que hace referencia a este marco competencial", sostiene la misiva para Soria, que no está firmada.

También informaba de que la Generalitat había comunicado a todos los operadores activos en Cataluña, "algunos de ellos desde el Estado español", que se mantenían de manera provisional las condiciones de emisión y del uso de espacio radioléctrico, pero que se abordaría un proceso para otorgar de manera definitiva las pertinentes licencias.

En la misma línea, al entonces ministro de Economía e Industria de la República francesa, el actual presidente Emmanuel Macron, le informaban sobre la voluntad de resolver conjuntamente las "incidencias e interferencias" que se pudieran dar en las zonas "limítrofes" en relación a la planificación del espacio radioeléctrico.

El documento intervenido a Molons también tenía un apartado para fijar la estrategia para adaptar la política de regulación y competencias en Cataluña como nuevo Estado de la Unión Europea, que resaltaba la importancia de que en la primera etapa de "funcionamiento del nuevo Estado" la Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO) asumiera la supervisión y control en la gestión del sector eléctrico, del gas natural, de tarifas aeroportuarias, sector ferroviario y residuos nucleares.

En otro apartado titulado "Notas sobre la estrategia de comunicación", el Govern planteaba la posición que debería mantener en relación con la política internacional y con los medios de comunicación extranjeros, especialmente en relación con las informaciones sobre el proceso independentista catalán.

Concretamente, el informe apuesta por que "lo más prudente" para el Govern es "adoptar una posición distante" respecto al Brexit, teniendo en cuenta que "la sociedad catalana es profundamente partidaria de la UE, pero insistiendo en que ese tipo de cuestiones de fondo se pueden resolver, y se deben resolver, por la vía de las urnas".

En relación con el conflicto de Crimea, el informe aconseja "ratificar el apoyo catalán a la línea política europea en relación con Crimea y mantener "el perfil bajo que Cataluña intencionadamente tiene en los medios rusos de comunicación, que han manifestado un inusual interés por el caso catalán desde el inicio del conflicto en Crimea y el Donbass".

El informe se congratula de que, desde 2012, Cataluña "ha empezado a proyectar una imagen diferente, global y de carácter político", frente a lo que sucedía años atrás.

Según el documento, el papel de la ciudad de Barcelona, "que proyectaba su imagen de manera intencionadamente diferencia de Cataluña (y a menudo de manera contrapuesta), no ayudaba a crear un único relato y fomentaba una cierta confusión y acentuaba esa fragmentación de las referencias respecto al exterior".

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