La antropóloga Sagrario Herrero, en los Cursos de Verano de la UPO
La antropóloga Sagrario Herrero, en los Cursos de Verano de la UPO UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Herrero ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el curso 'Trabajo y cambio climático. Transición justa hacia modelos económicos sostenibles', que se imparte desde este lunes hasta el miércoles como parte de la oferta de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Carmona (Sevilla).

La profesora ha alertado de que si la economía global "no se pone las pilas" para necesitar menos energía y menos materiales, el colapso del sistema está asegurado, "otra cosa es que se pueda colapsar de formas muy diferentes".

El problema que ha apreciado es que "según vamos topando con los límites físicos del planeta y de la economía, lo que sucede es que los sectores que tienen poder económico y político, e incluso militar, siguen sosteniendo buenos estilos de vida, mientras que otras personas ven empeorar sus condiciones de vida y son incluso expulsadas".

Para la activista, el colapso significa que la economía no va a volver a crecer al ritmo que hemos conocido hasta los años 70 y 80 y, por tanto, "podemos adaptarnos de una forma planificada y justa a esta situación o podemos ir como ahora poniendo vallas a los países para que no entre la gente migrante, mientras que esas mismas vallas se abren y se cierran todos los días para que entren las materias primas de los países de esa misma gente migrante", una situación que ha calificado como "modelo fascista".

Cuestionada sobre la posibilidad de introducir los principios de la 'teoría del buen vivir' en los países del entorno capitalista, Herrero ha explicado que "esta teoría se desarrolló sobre todo en países de América Latina, donde los pueblos originarios tienen una forma distinta de entender la vida a la que tenemos en España".

No obstante, ha apostado por abrir un "debate social que se centre en pensar qué necesitamos las personas para vivir, qué es lo que hace falta producir y, por último, cuáles son los sectores que tenemos que impulsar".

De esta manera, ha señalado que "se podría generar un modelo de buena vida en la que las personas tengan los mínimos que necesitan para llevar vidas que merezca la pena vivirse y dispongan también de tiempo para hacerlo". Una vida, en definitiva, "más sencilla en lo material pero mucho más rica en lo relacional", ha subrayado.

En opinión de la ingeniera, la actual crisis ecológica está "muy relacionada con la crisis económica". El "declive de la energía fósil y de muchos materiales por puro agotamiento en la corteza terrestre, combinado con la dinámica de calentamiento global, está cambiando las reglas del juego que organizan todo lo vivo y se está produciendo un deterioro muy acelerado de la naturaleza, teniendo en cuenta que no existe economía si no hay naturaleza", ha resumido.

Por todo ello, ha abogado por "caminar hacia una sociedad que se articule de forma distinta" a la actual, en la que "en un contexto capitalista parece que la gente tiene derecho a comer, a tener casa y a poder pagar la luz en la medida en la que los dueños de los medios de producción ganen lo que consideran que tienen que ganar". De lo contrario, "se encadena toda esa lógica de despidos y recortes que hace que la gente más empobrecida acabe pagando el pato".

Por último, la antropóloga ha asegurado que ya se notan los efectos del cambio climático en el ámbito laboral, y ha recordado el reciente incremento de los accidentes de trabajo en el sector de la construcción, que ha relacionado con las olas de calor, "que serán cada vez más frecuentes".

Asimismo, ha señalado al sector de las renovables, "que sufre mucho cuando no hay agua suficiente", o la agricultura, una actividad económica "directamente afectada por el cambio climático".

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