Los agentes acudieron a la vivienda tras recibir una llamada telefónica de la madre de los menores, residente en Estados Unidos. Ella informó de que se encuentra separada de su marido y quería saber "cómo podrían estar sus hijos", al encontrarse con su padre, con quien tiene la custodia compartida y con el que deberían permanecer desde mediados de mayo hasta mediados de agosto, pare regresar de nuevo a Estados Unidos.

"Su llamada era porque el padre podría estar en un estado elevado de embriaguez y por temer por la integridad y el estado de los menores", según la información facilitada a Europa Press en fuentes policiales.

A su llegada al domicilio, los agentes comprobaron que la vivienda era una única estancia de unos 30 metros cuadrados, con una sola cama, y vieron que presentaba "unas condiciones lamentables de abandono, suciedad y malos olores" y que el padre se encontraba con "evidentes síntomas de ingesta de alcohol", con varias botellas esparcidas por la cocina, además de comprobar que no tenía comida en el frigorífico y que el baño estaba "sin limpieza alguna".

Los menores, que lloraban cuando los policías llegaron al domicilio, manifestaron a la Policía Nacional que desde que estaban con el padre vieron cómo "éste bebía habitualmente" y cómo el progenitor "no los alimentaba debidamente" y, además, no les dejaba salir de casa.

Los agentes, tras proceder a la detención del padre por el estado de abandono de sus hijos, comunicaron las circunstancias a la madre y pusieron los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Menores, que ha decretado su ingreso en un centro, hasta que se resuelva legalmente la situación.

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