Kirstjen Nielsen
Kirstjen Nielsen, secretaria de seguridad de EE UU. EFE

Es ya uno de esos vídeos virales que corren por todas partes: un periodista de la CNN le pregunta a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, si siendo madre no siente la mínima empatía por los niños separados de sus familiares en los centros de detención de emigrantes en la frontera con México. Es la ley, responde ella ante el creciente enfado del reportero.

Jaulas, menores llorando, guardias de seguridad riéndose de los sollozos, bebes separados de sus madres... Los titulares de las últimas semanas sobre la denominada 'política de tolerancia cero' de la administración Trump también han tenido su repercusión en la calle y en los restaurantes.

“Si los niños no comen en paz, tú tampoco", le gritaron hace unos días varios clientes a Kirstjen Nielsen, Secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos mientras almorzaba en un restaurante cercano a la Casa Blanca. Y es que, como si de un chiste de mal gusto se tratara, Nielsen había decidido ir a comer a un restaurante mexicano.

Lejos de aprender la lección y asumir que esta suerte de escraches gastronómicos es lo que les espera si tienen el valor de ir a un restaurante mexicano, más recientemente era el consejero Stephen Miller el que tuvo que salir del restaurante mexicano Espita Mezcalería mientras algunos de los comensales le llamaban "fascista". Miller, por cierto, es uno de los ideólogos de la dura política migratoria del gobierno Trump.

Aunque resulte curioso, parece que ese amor de los republicanos por la comida mexicana o, al menos, por las versiones tex-mex tan populares en Estados Unidos -el propio presidente celebró el 5 de mayo del pasado año con un taco bowl que no tiene demasiado de mexicano-, es perfectamente compatible con la idea de construir un muro o con el reciente escándalo por el trato dispensado a quienes tratan de cruzar la frontera.

Pero no se trata de un tema sólo de restaurantes mexicanos, porque la portavoz del gobierno también recibía el pasado viernes una ración de la misma medicina que sus compañeros, cuando el propietario del restaurante Red Hen, en Lexington, le invitó a marcharse por formar parte de la administración Trump. Ella misma lo explica en su cuenta de Twitter, asegurando que siempre intentaba tratar respeteuosamente a todo el mundo, incluyendo a quienes no están de acuerdo con ella. Cabe suponer que no incluye en esa lista de trato respetuoso a los inmigrantes detenidos y a sus hijos.