Robos en Las Letras.
La pareja que ha sido víctima de dos robos en 24 horas. R. M.

Les reventaron la vida en 24 horas. La primera vez, entraron por la ventana a través de un andamio de obra. La segunda, al día siguiente, con una patada en la puerta. A.N., de 33 años, e I.R., de 34, viven en un piso de alquiler de la calle Lope de Vega, en el Barrio de Las Letras, donde últimamente, dicen los vecinos, hay tantos rateros como turistas.

"Estamos asustados. No nos atrevemos a volver a nuestra casa".

Entre la tarde noche del jueves y la del viernes les robaron de casa casi todo lo que tenían. La Policía, a pesar de contar con una descripción precisa de uno de los ladrones,
visto por un vecino, no apareció a tomar huellas en la escena hasta el sábado por la mañana. A. trabaja en un hotel mientras no pueda conseguir el empleo de sus sueños: fotógrafo. I. es maestra de Infantil en espera de destino.

Se establecieron en Madrid hace poco, convencidos de que la capital ofrece más oportunidades que su Asturias natal. El jueves por la tarde, cuando regresaron a casa, empezaron a pensar lo contrario. Les habían robado una cámara profesional Nikon, un objetivo y un ordenador portátil del que aún no han pagado el primer plazo.

"La pregunta que no dejo de hacerme estos días es ¿para qué sirve la policía?"

Creyeron que era la lotería negra de los sin suerte y fueron a la comisaría de la Policía Nacional de la calle Huertas, a solamente cien metros, a denunciar el robo. El vienes un portero del edificio de enfrente les dio una descripción del ladrón y les informó que llevaba rondando el barrio desde hacia semanas junto con otro cómplice. A. e I. fueron otra vez a la Policía para informarles sobre lo que, en teoría, ya deberían saber los agentes de la ley.

Desde luego, no lo sabían. El viernes por la noche, cuando regresaron a casa, encontraron la puerta reventada y la luz encendida. Asustados por la posibilidad de que los rateros todavía estuviesen dentro, bajaron y llamaron a la Policía. Esta vez vino la Municipal –con gran despliegue: unos 15 agentes-, pero los ladrones ya se habían puesto las botas por segunda vez. Faltaban una pantalla TFT, un móvil, un lector de mp3 y algunas joyas. En total, el montante de los dos palos supera los 5.000 €, dicen las víctimas.

Volvieron a comisaría. Se decidieron por la de Leganitos de la Policía Nacional, porque, según los agentes de la Municipal, allí trabajan con más premura. Lograron sacarse de encima la cola habitual en las saturadas instalaciones porque una de sus amigas les puso en contacto con un inspector.

A las dos horas, el sábado por la mañana, los al parecer sosegados CSI de la Policía madrileña llegaron a la escena a tomar huellas. Las había por doquier, en la ventana, en la cerradura reventada, en unas colillas encontradas en el descansillo de las escaleras. “Estamos asustados. No nos atrevemos a volver a nuestra casa y estamos durmiendo en la de unos buenos amigos que nos han acogido. Creo que una vez es una lotería, pero dos en 24 horas es un sinsentido. La pregunta que no dejo de hacerme estos días es ¿Para qué sirve la policía?”, dice A.