Trucos para que la receta de sorbete de limón quede perfecta

Sorbete de limón
Sorbete de limón
EMMA GARCÍA

El sorbete de limón ha sobrevivido al paso de los años y parece que sigue funcionando casi tan bien como en las noche de verano de los 70, cuando era, sin duda, uno de los postres estrella en las celebraciones especiales.

Es muy sencillo de hacer y una opción ligera y fresca para acabar una comida o cena en la que seguramente habremos comido demasiado. Por otra parte, también podemos tomarlo como aperitivo, como refresco o incluso como cóctel.

Aunque prepararlo no tiene mucho misterio, para conseguir el sorbete de limón perfecto vamos a tener en cuenta unos cuantos consejos y pequeños trucos.

Los ingredientes en su justa medida. Una buena proporción de los ingredientes hará que no nos pasemos ni con el ácido del limón ni con el dulce del azúcar. Por tanto, lo ideal es usar unos 500 ml. de agua, 250 ml. de zumo de limón (que serán entre 4-6 limones dependiendo del tamaño), dos claras de huevo y unos 150 gr. de azúcar.

limones
limones

Si somos de los que necesitamos que el postre sea más dulce podemos usar 200 gramos, pero con 150 será más que suficiente. Recordemos que la gracia es no matar el sabor del limón y que tenga un punto ácido.

El almíbar. Si echamos directamente el azúcar al zumo del limón con agua, se formaran más cristales cuando lo congelemos, por tanto es mejor preparar un almíbar. Sólo tentemos que calentar el agua en un cazo, echar el azúcar y remover hasta que se deshaga. Apagamos el fuego y dejamos que se enfríe.

El zumo de limón. Rallaremos la piel de los limones sin rascar nada de la parte blanca para que no amargue (si no nos gusta encontrar tantos trocitos de piel podemos usar sólo un par de los limones). Los exprimimos y colamos el zumo para quitar restos de pulpa y alguna pepita que se haya podido colar. Los limones tienen que tener un buen punto de maduración, sobre todo que no estén excesivamente verdes.

Zumo de limón
Zumo de limón

Primera ronda de congelado. Cuando el almíbar este frío, lo mezclamos con el zumo de limón y lo pasamos a un recipiente grande que taparemos con film si no tiene tapa hermética. Lo dejamos en el congelador un par de horas. Podemos remover cuando lleve una hora para romper la cristalización.

El merengue. Cuando se vayan a cumplir las dos horas de congelado, montamos dos claras a punto de nieve. Es importante que el merengue este bien montado, que forme picos y podamos dar la vuelta al recipiente sin que se caiga. Si tenemos problemas para montar las claras podemos añadir una pizca de sal para que suban mejor. No añadiremos azúcar al merengue, con el del almíbar será suficiente.

Sacamos nuestro granizado del congelador y con una cuchara removemos. Poco a poco vamos incorporando el merengue y removiendo con suavidad hasta que quede bien integrado.

Merengue
Merengue

Segunda ronda de congelado. Tapamos de nuevo nuestra mezcla y la volvemos a poner en el congelador. Ahora, como mínimo, deberá estar unas tres horas. Podemos remover cada 30 minutos para evitar que cristalice mucho, pero si no podemos hacerlo, sólo tenemos que triturarlo ligeramente con la batidora antes de servir para que quede espumoso.

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