Lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona.
Lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona. Europa Press

El gobierno municipal de Barcelona ha denunciado a la fiscalía a los manifestantes de ultraderecha que el pasado 27 de mayo intentaron retirar un lazo amarillo de la fachada del Ajuntament e incluso podrían haber intentado entrar en el edificio consistorial.

El teniente de alcalde Jaume Aesens ha explicado este martes las conclusiones del informe de la Guardia Urbana que atribuye a un mal entendido la colocación precipitada de un lazo amarillo que había quedado escondido.

Además, el consistorio ha pedido a la conselleria d'Interior qaue abra un expediente informativo a los convocantes de la manifestación por los incidentes causados, e incluso que se plantee restringir otras manifestaciones similares si se demuestra que provocan más incidentes.

Asens ha explicado que el informe policial explica que la manifestación, convocada por Generación Identitaria, Somatemps, Democracia Nacional, Frente Visigodo y Democracia y Unidad Española, había transcurrido tranquilamente hasta que a la una de la tarde llegó a la plaza de Sant Jaume, donde estaban previstos los discursos finales ante unas 1.300 personas.

Fue entonces cuando algunos periodistas advirtieron que el lazo amarillo que llevaba días colgado de la fachada no se veía, a causa del viento. Lo comunicaron al jefe de prensa, este a los responsables de protocolo y este a las azafatas, una de las cuales volvió a poner el lazo sin avisar a la Guardia Urbana.

La recolocación del lazo amarillo le pareció una provocación a los manifestantes, que comenzaron a increpar a los agentes policiales que había en la puerta. Hubo momentos de tensión y parecía que los manifestantes querían entrar en el edificio consistorial. El jefe de dispositivo de la Urbana activó el protocolo de seguridad y se colocaron vallas de seguridad en la puerta del Ajuntament.

El responsable ordenó además retirar el lazo amarillo para "desencallar" la tensión y los responsables de seguridad de la marcha, del partido ultraderechista Democracia Nacional, ayudaron a calmar los ánimos.

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