Kevin Spacey en 'House of Cards', de Netflix.
Kevin Spacey en 'House of Cards', de Netflix. Netflix

En la estructura y mentalidad de Netflix, el movimiento #MeToo ha calado. Después de verse envueltos en varios casos de acoso sexual, con el de Kevin Spacey a la cabeza, la compañía ha decidido tomar cartas en el asunto de forma tajante.

Tal y como informa The Independent, los principales responsables de sus rodajes han estado o están asistiendo a cursos sobre el acoso laboral y así detectarlo y poder combatirlo en sus producciones, lo que ha conllevado que se tomen nuevas medidas, entre las que destaca el no poder mirar a otra persona durante más de cinco segundos, lo que han etiquetado como "repugnante".

Para mejorar el rendimiento, la convivencia y evitar conductas inapropiadas, los trabajadores de Netflix no podrán tampoco flirtear, dar abrazos excesivamente largos o pedir el número de teléfono si no es para emas estrictamente concernientes a la producción.

Además, los responsables han pedido que, en cualquier caso, si alguien ve o intuye un posible caso de acoso sexual, que lo comunique inmediatamente a sus superiores.

Un trabajador de la nueva temporada de la serie Black Mirror asegura que a todos se les "habló del #MeToo" y, en un informe al que ha tenido acceso el medio, se dice que en los propios rodajes ya se hacen "bromas al respecto, con gente mirándose fijamente y contando hasta cinco para luego apartando la mirada".

Netflix, que no ha confirmado ni desmentido tal informe, sí que les ha hecho llegar una declaración en la que aseguran que están "orgullosos del entrenamiento contra el acoso" que le está dando a sus trabajadores, puesto que quieren que los rodajes sean "un entorno seguro y respetuoso". "Creemos que los recursos que ofrecemos a nuestros trabajadores les capacita para poder hablar y no debe trivializarse sobre ello", finalizan.