Supermercado
Dos consumidores en un supermercado. EUROPA PRESS - ARCHIVO

Durante los últimos cinco años el suplemento de economía doméstica y consumo de 20minutos, MiBolsillo, le ha contado cada mes cómo ha ido evolucionando la senda del consumo de los hogares españoles. Este último lustro se ha caracterizado por la recuperación del consumo interno y la aceptación del comercio electrónico, que según los últimos datos de la CNMC generó 7.700 millones de euros en el tercer trimestre de 2017. A principios de 2013 esta cifra era mucho menor: 2.823 millones de euros.

Estos datos confirman una de las conclusiones del informe Shopper Trends 2017 elaborado por Nielsen, en el que se describe a la población española como early-adopters en el uso de la tecnología, por ejemplo para comprar billetes de tren o avión, entradas de cine y espectáculos o ropa y complementos. El sector de la gran distribución sin embargo todavía no termina de despegar (la cuota era del 0,9% al cierre de 2017), sobre todo para los frescos. La gran oferta de tiendas físicas y el peso de los productos frescos en nuestros carritos son las principales frenos para su desarrollo.

Ejemplares en PDF de MiBolsilloEn el último informe del Consejo Económico y Social sobre la situación socioeconómica de España en 2017 se puede leer que "la actualidad del consumo ha estado marcada por el renovado impulso del gasto de las familias, con una tasa de variación del gasto medio por del 3,5 por 100 en 2016, que suma ya dos años de ligeros incrementos después la fuerte caída de los años de crisis".

Esta lenta recuperación del consumo de los hogares se refleja asimismo en los datos del INE, que calculan que el gasto medio por hogar en 2013 era de 27.097 euros anuales, mientras que en 2017 las familias gastaron de media 29.188 euros al año. Este incremento "no parece estar desarrollándose de acuerdo con un patrón lineal, de modo que algunos segmentos de la población están encontrando más dificultades para desplegar comportamientos de gasto acorde con los estándares en un modelo de consumo desarrollado, necesitando dedicar una parte muy importante de sus recursos al acceso a bienes muy básicos", reza el citado informe del CES.

"Tras el desplome sufrido durante los años más virulentos de la crisis, en 2014 el consumo interno comienza a evolucionar positivamente, aportando de nuevo crecimiento al PIB. Así que podemos decir que la situación actual es muy positiva", resume el Director Comercial y Marketing Retail de Cetelem en España, Jorge Ballestero.

"En bienes de consumo duradero como mueble o electro el crecimiento es mucho más plano, ¿a qué se debe esto? Básicamente a la crisis inmobiliaria. Aunque la venta de viviendas ha vuelto a crecer en los últimos trimestres, los volúmenes continúan siendo modestos si se comparan con la situación pre-crisis. Vivienda nueva supone equipamiento del hogar, es decir, compra de mueble y electro. Dado que el incremento de los hogares es pequeño, el margen de crecimiento de estos sectores, mucho más lento, está en la renovación", explica Ballestero.

¿Conoces tus derechos?

El portavoz de Facua Rubén Sánchez destaca de los últimos cinco años la proliferación de los pagos con el móvil o tarjetas contactless (sin contacto, y con las que se pueden pagar hasta 20 euros sin necesidad de introducir el pin). "Esto obliga al usuario a comprobar constantemente los cargos en su cuenta bancaria por seguridad. Se puede elegir tener una tarjeta sin contactless y además los comercios deberían solicitar el dni en estos pagos", comenta Sánchez.

En su opinión, el hecho más remarcable de los últimos cinco años es que "desde el Gobierno central se han eliminado las medidas de protección de los derechos de los consumidores frente a los abusos tradiciones y las nuevas técnicas de fraude que han surgido con las nuevas formas de pago". Un periodo durante el cual desde Facua lamentan igualmente "las subidas continuadas de precios de las tres grandes empresas de telecomunicaciones".

La crisis económica ha dejado a las familias "con menor poder adquisitivo que antes", añade Rubén Sánchez y ha instaurado en el consumidor unos "hábitos de ahorro que han contribuido al asentamiento del consumo colaborativo", describe la profesora de Sociología de la Universidad Europea Fátima Gómez. "En 2013 todavía estábamos saliendo de la crisis y se redujo mucho el consumo por impulso, hubo un auge de las marcas blancas, el turismo era más de interior, nos quitamos los productos superfluos o de lujo...", describe la académica.

Desde 2017, con el consumo más recuperado, Fátima Gómez destaca la tendencia del consumo responsable entre los jóvenes, que "compran tanto online como offline y buscan productos de alimentación y textil de proximidad, ecológicos y respetuosos con el medio ambiente". La experta cita cómo "las grandes superficies han vuelto a los centros de las ciudades" o cómo han surgido nuevos comercios que "se basan en un concepto tradicional pero con un aire renovado", como por ejemplo las tiendas de legumbres y frutos secos a granel.

La evolución de la población española, cada vez más envejecida y con más hogares unipersonales ha abierto un nuevo nicho de mercado: los viejennials. Las personas mayores con cada vez una mayor esperanza de vida "también quieren cuidarse y también son cada vez más hábiles con el comercio electrónico", añade la socióloga.

Consumo colaborativo

En cuanto al consumo colaborativo, durante los últimos cinco años "se ha normalizado", comenta Albert Cañigueral, conector de OuiShare. El punto de partida podría situarse con la publicación en 2010 de Lo mío es tuyo: el crecimiento del consumo colaborativo, de Rachel Botsman. En sus charlas, este experto cuenta que "hace cinco años era difícil de explicar estos conceptos, ahora explico detalles".

El Panel de Hogares de la CNMC incluyó por primera vez en el segundo semestre de 2016 preguntas relativas al uso de plataformas de economía colaborativa en España. Por aquel entonces, uno de cada tres internautas declaró haber utilizado al menos una vez al año alguna de estas plataformas. Un año después, esta cifra aumentó en cuatro puntos porcentuales, alcanzando el 30%. Según sus últimos datos disponibles de noviembre de 2017, los usos más frecuentes son comprar o alquilar un producto de segunda mano y alojarse en una habitación o vivienda de otro particular.

Un precio más ventajoso y que se ajustan mejor a sus necesidades y horarios fueron los principales motivos por los que los usuarios se decantaron por las aplicaciones y webs de economía colaborativa.

"La evolución de los móviles y el hecho de que estamos conectados todo el día ha hecho que pasemos de visitar la web a usar las apps", comenta Cañigueral. Durante este último lustro, este sector ya se tiene en cuenta a la hora de comparar precios de casi todo (incluso ropa de bebé). En estos cinco años "hemos pasado del enamoramiento inicial al choque con la realidad y dar hasta una respuesta negativa. Con ello, hemos aprendido y ahora somos conscientes de los efectos sistemáticos de estas plataformas, que ahora ya se están normalizando por ejemplo llegando a acuerdos como el de Airbnb o Uber". De cara al futuro, "es necesario que estas plataformas reviertan los monopolios que han creado y se transformen en proyectos descentralizados, redes abiertas sin un punto central de control", plantea Cañigueral.