La propietaria de la finca objeto del robo que en ese momento se encontraba fuera de la misma, fue informada por empleados municipales que dos perros que figuraban registrados a su nombre se encontraban recogidos en la perrera municipal.

Extrañada por dicha circunstancia y sabiendo que los perros habían quedado en la finca que dejó perfectamente cerrada, se acercó al lugar y pudo comprobar que la valla que la rodea el perímetro tenía hecho un boquete en uno de sus lados, lugar por donde supuestamente se habían escapado los perros.

Pasados unos días la denunciante se personó nuevamente en la Comisaría de Gijón informando que mientras unos operarios estaban procediendo a la reparación del cercado, al lado de la misma apareció un mechero y un teléfono móvil que no reconoce, procediendo a hacer entrega de dichos efectos a los agentes encargados de la investigación, sospechando que se le cayeron a la persona que intentó entrar en su finca, al huir precipitadamente por la presencia de los perros.

Los agentes encargados de la investigación, tras realizar las gestiones pertinentes, lograron identificar al usuario del terminal telefónico encontrado y procedieron a su detención.

El detenido fue puesto en libertad con cargos tras prestar declaración en presencia de su abogado.

Consulta aquí más noticias de Asturias.