Màxim Huerta fue uno de los fichajes más sorpresivos de Pedro Sánchez para su Gobierno. En la mañana de este miércoles pasó a ser la oveja negra del gabinete, tras conocerse que fue multado por defraudar impuestos a Hacienda. Y horas después, finalmente, se convirtió en exministro. Todo eso en los últimos siete días: ese es el tiempo que ha durado al frente del Ministerio de Cultura y Deporte, departamento que ayer se vio obligado a dejar de forma abrupta, tras publicar 'El Confidencial' que Hacienda le sancionó por esquivar el pago de 218.000 euros en impuestos y que los tribunales confirmaron esa multa, de 366.000 euros.

En una comparecencia sin preguntas en la sede del Ministerio, pasadas las siete de la tarde, Huerta anunció su renuncia y argumentó que era lo mejor para que "el ruido" de la "jauría" no "parta el proyecto" de Sánchez, que "ha ilusionado"a muchas personas y que es "el proyecto que necesita la cultura de este país".

Subrayó que "para defender aquello que amas a veces hay que retirarse", y manifestó que daba un paso atrás guiado por las dos cosas en las que más cree: la Cultura y la "transparencia" como valor fundamentales en política. "Por encima de lo personal está todo lo demás, y eso hay que salvaguardarlo", zanjó.

Huerta puso así fin a un día que se torció para él cuando se conoció que Hacienda por haber eludido, en 2006, 2007 y 2008, el pago de más de 218.000 euros en impuestos. El exministro decidió recurrir esa sanción, pero perdió la batalla legal en los tribunales.

Fue la Sala de lo Contencioso del TSJM, en concreto, la que desestimó en 2017 los recursos del entonces presentador de televisión contra la decisión de la Agencia Tributaria. Siempre según esa sentencia firme del TSJM, Huerta había declarado a través de una sociedad cantidades que debía incluir en su declaración de la renta, una vía para reducir su carga fiscal.

Huerta, además, había incluido en las cuentas de la sociedad gastos de mantenimiento de un apartamento en Alicante para recortar su base imponible.

La sociedad objeto de reproche estuvo activa de 2006 a 2016, y en los tres años a los que se refiere el fallo ingresó casi 800.000 euros que Huerta percibió como presentador en El Programa de Ana Rosa (Telecinco). El TSJM apuntó que esa conducta fue "voluntaria y culpable", y que no podía apreciarse "buena fe en su actuación en orden al cumplimiento de sus obligaciones fiscales".

Huerta, sin embargo, defendió durante todo el día de ayer su inocencia. Lo hizo a primera hora, cuando se negó a dimitir con el argumento de que "no hubo mala fe". "De pronto cambió un criterio [de Hacienda] y asumí la responsabilidad", sostuvo.

E insistió en la misma idea ya por la tarde, cuando anunció su dimisión al tiempo que aseguraba que no había nada "turbio" ni "ilegal", y que era "absolutamente inocente" porque declarar a través de sociedades era "lo común en la profesión" en 2006, y porque lo hizo aconsejado por su asesor fiscal.

En su intervención, de hecho, pasó al ataque: aseguró que "vivimos en una sociedad ahogada por el ruido, la descalificación y la desinformación interesada", y que las "inspecciones retroactivas" con las que Hacienda detectó casos como el suyo llegaron a ser calificadas de "caza de brujas" contra los críticos con el Gobierno del PP.

Pero, como él mismo admitió, todo eso ya daba igual, era "estéril" y no iba "a escucharse", porque la decisión de abandonar estaba tomada tras una reunión con Sánchez, a quien hace semanas no informó de esta multa cuando le propuso ser ministro, según reconoció. Huerta es ya el ministro más fugaz de la democracia.

Su sustituto será el almeriense José Guirao, que tomará posesión hoy a las 11.00 horas en el Palacio de la Zarzuela. Licenciado en Filología Hispánica, fue director del Museo Reina Sofía de 1994 a 2001. En los últimos años estuvo al frente de la Casa Encendida, espacio que pertenecía a la desaparecida Caja Madrid, y desde 2014 presidía la Fundación Montemadrid. Antes fue responsable cultural de la Diputación de Almería, director general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, director de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura.