'Sense8' (2015-2018)
Aunque la había cancelado, la insistencia de los fans provocó que Netflix le diera un final a 'Sense8'. Será un episodio de dos horas. NETFLIX

En el mundo de la pequeña pantalla hay una máxima ampliamente aceptada: "El éxito en televisión es una excepción". De esa norma no se libra la nueva tele, la que se hace desde productoras y plataformas como Netflix, HBO o Amazon, entre otras. Así, da la sensación de que vivimos una oleada de cancelaciones de series de estas populares plataformas.

Sense8, The Unbreakable Kimmy Schmidt, Everything sucks y Seven Seconds (Netflix); Here and Now, Alex Inc, Lucifer, The Mayor, The Crossing, Quantico y Deception (HBO); o Jean-Claude Van Johnson, Mozart in the Jungle, I Love Dick y One Mississippi (Amazon) son algunos ejemplos. Todas ellas han sido canceladas o se ha anunciado que no renovarán recientemente.

¿Por qué pasa esto? "A mayor número de estrenos, más posibilidades de que haya errores. Se estrenan muchas series, en Estados Unidos más de 500 al año, cuando antes eran 20 o 30", explica Ricardo Vaca, director de la prestigiosa consultora audiovisual y digital Barlovento Comunicación.

No hay que olvidar que las plataformas online son empresas que buscan la rentabilidad, por lo que si una serie no tiene un alto número de visionados, dedicar presupuesto a seguir rodándola no tiene sentido. "Netflix va a utilizar 8.000 millones de dólares para producciones este año. Su mercado es mundial y con ese presupuesto tienen que cubrirlo todo", señala Vaca. Así, las plataformas buscan rentabilizar cada euro que gastan. Si una serie no funciona, ese dinero se destina a otra producción que pueda atraer más usuarios.

Netflix anunció recientemente que la previsión es de añadir alrededor de 700 series durante 2018, entre compras de derechos, coproducciones y contenido original. Desde la plataforma lo explican con sencillez:"El contenido que no funciona acaba por no ser renovado. Para ello consideramos factores como si están todavía disponibles los derechos para renovar la licencia de streaming; cuál es la popularidad y el coste de un título en particular, y otros factores concretos".

Las cancelaciones de series con alma digital tienen además más repercusión mediática que las de la televisión tradicional, seguramente por el perfil de sus espectadores, muy ligados a redes sociales y al mundo de internet. Y si por algo resultan sorpresivos los carpetazos a producciones en plataformas digitales, es por el oscurantismo de las mismas. "Una de las grandes paradojas que se da en este sentido es que Netflix no da ninguna información liberada para saber cómo funciona, son compañías opacas".

En la tele tradicional cada día se publican las audiencias: cuota, número de espectadores... nada de eso está disponible sobre HBO o Netflix. Tampoco trasciende un dato fundamental: cuánto tiempo pasan los usuarios viendo series en streaming. "Por ejemplo: si estás media hora en Netflix, comparado con el 80% de la población española que ve 4 horas de tele tradicional al día, no es nada", hacer ver Vaca.

Sin embargo, en ocasiones se da el caso contrario: las plataformas digitales recuperan series con un buen nicho de fieles seguidores que, en cambio, no funcionaron en televisión. Vis a vis o La casa de papel pasaron de Antena 3 a Netflix, donde tienen una segunda vida y nuevos capítulos previstos.

Los sentimientos que lo cambiaron todo

En buena medida fue el anuncio del fin de Sense8 (Netflix) lo que levantó la liebre de las cancelaciones de series en plataformas digitales. Las reclamaciones y peticiones de los fans tuvieron su fruto: el viernes fue su despedida por todo lo alto, con un capítulo especial de casi dos horas (disponible bajo demanda) que ha servido para cerrar con dignidad todas sus tramas. Algo que podría convertirse en solución para otras cancelaciones de series.