Kim Jong-Un y Donald Trump
El líder norcoreano, Kim Jong-Un, y el presidente estadounidense, Donald Trump. KOREA SUMMIT PRESS POOL - MICHAEL REYNOLDS / EFE

La esperada cumbre del siglo tiene día, hora y lugar asignado. Donald Trump y Kim Jong-un se han citado este martes a las 9.00 horas (1.00 hora GMT) en Singapur con el propósito y las ganas de cambiar la historia, en una reunión que por primera vez sentará en una misma mesa al presidente de Estados Unidos y al líder de Corea del Norte. 

Los dos líderes llegan al encuentro con objetivos claros después de meses de frenéticas conversaciones diplomáticas entre Washington y Pyongyang: hablar de la desnuclearización de la península coreana y de la posible firma de un acuerdo de paz. Los derechos humanos serán el gran tema tabú. A pesar de las ganas de ambos, lo cierto es que el resultado de este encuentro es incierto debido a la personalidad de los dos mandatarios: irascibles, orgullosos e imprevisibles. 

Lo que más sorprende también es el lugar escogido: más propio de un periodo vacacional que de una cumbre diplomática. Y es que tendrá lugar en el hotel Capella, construído en 1880 y deseñado por Norman Foster, en la isla Sentosa, zona en la que vive la clase pudiente de Singapur, que comparte espacio junto a complejos hoteleros de lujo y parques temáticos.

Se trata de un alojamiento de cinco estrellas, apartado, lujoso, con vistas al mar y en cuyo interior ha albergado a estrellas como Lady Gaga y Madonna durante sus giras por el país. Consta de 112 habitaciones, las cuales están bloqueadas hasta el próximo 15 de junio para preservar la seguridad. Solo una noche en la suite, de tres dormitorios y piscina privada, oscila entre los 500 y los 7.500 dólares.

En este sentido, la duda ahora gira en torno a quién pagará los gastos de la parte norcoreana, cuya economía está asfixiada por el programa nuclear. Por el momento, EE UU ha desmentido que se vaya a hace cargo.

El martes los dos entrarán al mismo tiempo en la sala en la que se reunirán aunque cada uno lo hará por una puerta diferente. En concreto, más de 3.000 periodistas cubrirán el encuentro. Además, durante cuatro horas no se permitirá el tráfico rodado y tampoco el vuelo de drones, así como la exhibición de banderas.

Mientras, todo el mundo mira atentamente a Singapur, epicentro geopolíltico mundial. Hay mucho en juego este martes.