Trabajo
Los emprendedores se enfrentan a muchos obstáculos para alcanzar el éxito. PEXELS

El 55% de las startups puestas en marcha en 2017 fracasó. Un porcentaje que si bien continúa siendo alto, va en descenso cada año: en 2016 el porcentaje de proyectos que dijeron hola y adiós fue del 62%. Son datos del Mapa del Emprendimiento 2017 elaborado por Spain Startup, organizadora del South Summit, el evento de referencia para emprendedores.

Estos datos indican que "se incrementa el nivel de madurez y desarrollo de las iniciativas españolas". Además, el 9% de los proyectos tiene entre tres y cinco años de vida (el doble que en 2016, el 14% de las startups supera el break even, es decir, el punto en el que los ingresos igualan a los gastos y supera el umbral de la rentabilidad con previsión de entrar en beneficios, y el 19% ya ha alcanzado el nivel de desarrollo growth (crecimiento, en español).

Ejemplares en PDF de MiBolsilloLas empresas puestas en marcha por mujeres, según el estudio de Spain Startup, fallan menos: únicamente tres de cada diez fracasaron en 2017, frente al 58% de proyectos frustrados iniciados por hombres.

El citado informe desmonta un mito: se emprende por oportunidad y no por necesidad. Esta conclusión se extrae de que el 57% de los emprendedores encuestados contaban con una sólida trayectoria profesional y habían trabajado por cuenta ajena antes de emprender. Es más, solo el 1,5% dijo que estaba en paro antes de lanzarse a dar forma a su idea de negocio.

En opinión del ejecutivo y business angel (término que podría traducirse como 'padrino inversor') Bernardo Hernández, que ha ocupado puestos de dirección en empresas como Flickr o Google y ha invertido en startups de éxito como Wallapop o Glovo, entre otras, se muestra convencido de que no hay una burbuja de startups "porque hay creación suficiente de valor real para la gente". Hernández defiende que burbuja "sería si se pagara en exceso en las rondas de financiación" y considera que "es la propia naturaleza" de las startups que más de la mitad no superen sus primeros años de vida. "En Estados Unidos solo se convierten en proyectos consolidados el 0,4% de las startups, es una cifra normal", apunta el experto.

En esta idea coincide con Carmen Bermejo, que es la secretaria de la junta directiva de la European Startup Network: "Cuanto más innovadora es una idea, más riesgo corre. Fracasar es parte del proceso", asegura.

"Encontrar el punto en el que el mercado sea suficientemente maduro para tu producto pero que no esté saturado por la competencia es complicado", señala Bermejo para explicar uno de los principales factores por los que muchas startups fracasan. Y pone el ejemplo de la realidad virtual, un sector que de momento no ha conseguido mucho público porque las gafas tienen un elevado coste y no son un producto de consumo extendido pero que ya se está posicionando de cara al futuro. "Depende de cuánto seas capaz de aguantar. Hay que cabalgar la ola de la innovación y llegar en el momento justo, que no sea ni demasiado pronto ni demasiado tarde", señala.

Otro de los problemas de este ecosistema empresarial consiste en saber diseñar un producto que responda realmente a las necesidades del mercado. La también ex presidenta de la Asociación Española de Startups recalca la "mentalidad hostil al riesgo" que existe en Europa, que en España es "acuciante".

Errar para aprender

Esa es la dinámica de los emprendedores que logran sacar adelante sus ideas. "Estamos ante un emprendedor centrado en la creación de su proyecto y el desarrollo de su startup, que no aspira a convertirse en un empresario sino en un profesional de la innovación", afirma María Benjumea, CEO de Spain Startup. De hecho, un 4% de los emprendedores en España han creado más de cuatro proyectos. "En España necesitamos gente que sepa cómo montar startups, que haya aprendido a base de equivocarse", insiste Bermejo.

Uno de los principales fallos a evitar es recurrir a fuentes de financiación convencionales, como los "créditos bancarios, pues si la idea sale mal terminas pagándolo toda la vida". En cambio, Bermejo apunta que hay que optar por "fuentes de capital riesgo, business angels o Enisa", que es un fondo del Ministerio de Economía con condiciones ventajosas para emprendedores innovadores.

Del Mapa del Emprendimiento 2017 se extrae que el 57% de los encuestados recurrieron a sus propios ahorros para arrancar sus iniciativas, una opción que aconseja asimismo Carmen Bermejo.

Otra de las reivindicaciones de la Asociación Española de Startups es la legislación, que "no ayuda". A principios de 2016 se acogió "con entusiasmo" la Proposición No de Ley propuesta por el Gobierno, "pero ahí se quedó", lamenta Carmen Bermenjo. Simplificar el papelo es otra tarea pendiente. Bermejo pone expone que es "una barrera enorme" que por ejemplo un inversor extranjero no pueda inyectar fondos en una startup española "si no viene físicamente a España y se saca el NIE", recrimina.

A la hora de conseguir clientes potentes, como la Administración pública o las grandes empresas, las startups "no cumplen con algunos requisitos como haber facturado cierto volumen en los últimos años. La adversión al riesgo es un problema cultural", lamenta Bermejo.

Respecto a las incubadoras, que son espacios que las empresas ponen a disposición de los emprendedores para apoyarlos en su puesta en marcha, Bermejo cuenta que, lejos de servir como punto de encuentro para que empresas y startups inicien una relación de negocios, muchas veces son proyectos "aislados llevados por personas del departamento de marketing". Además, algunas se blindan ante las críticas, lo cual es "una mala práctica y no ayuda a mejorar el ecosistema de las startups", manifiesta.