Carmen Calvo. Y no he quedado para nadie, 2006
Carmen Calvo. Y no he quedado para nadie, 2006 © Carmen Calvo. Fotografía incluida en la exposición 'Quietud y vértigo' que puede verse en el Museo Cerralbo hasta el 16 de septiembre. CARMEN CALVO

Un viaje al pasado para darle una segunda oportunidad en el presente. Así podría definirse el contenido de Quietud y vértigo, la exposición con la que Carmen Calvo (Valencia, 1950), Premio Nacional de Artes Plásticas 2013, nos invita a explorar su faceta como fotógrafa.

Incluida en la Sección Oficial de PHotoEspaña y abierta al público hasta el próximo 16 de septiembre en el Museo Cerralbo, se trata de una muestra en la que la artista valenciana fusiona fotografía con otros lenguajes, tomando como punto de partida instantáneas de álbumes familiares anónimos de los años 40 a 70 del siglo XX.

"Si estas fotografías detienen el tiempo, yo trato de llevarlas al presente. Es una manera de manifestarme con imaginación y escapar de la censura. Son fotos estructuradas con un tema presente, el ser humano y los signos que reflejan que la vida continúa. El retrato y el personaje queda sellado; yo le doy un nuevo mensaje que el visitante debe descubrir o imaginar", contaba la artista durante la presentación.

Para Calvo tiene especial significado el periodo al que pertenecen las fotografías originales, que evocan inmediatamente a la represión de la dictadura franquista pero también a los primeros movimientos que reivindicaban la liberación de la mujer. Estas imágenes sirven a la artista para tocar temas como la familia, la religión, la guerra, la maternidad, la memoria o las relaciones entre madres e hijas.

La comisaria de la exposición, Oliva María Rubio, habla de ella así: "Esas imágenes renacen a una nueva vida, se produce en ellas un temblor, que desvela nuevos significados. La quietud, el silencio, el olvido de esas pequeñas imágenes de la memoria familiar perdida, ahora rescatadas, se convierten en manos de la artista en sorpresa y vértigo".

Una vez en su poder, Calvo las transforma y customiza: unas las pinta, a otras les añade objetos como máscaras antigás, crucifijos o insectos, también textos que le han marcado y les añaden un significado extra, las amplía de tamaño o interviene los ojos de los retratados. Un trabajo crítico que, sin embargo, aborda desde el humor y la ironía.

Considerada una de nuestras artistas más internacionales, su obra se ha expuesto en el Guggenheim de Nueva York (1980) o en la Bienal de Venecia de 1997 y ha destacado siempre por su carácter feminista y crítico con los valores tradicionales. Otro de los rasgos más característicos de sus trabajos es la diversidad de materiales empleados para su creación, muchas veces encontraos o adquiridos en rastros, lo que aproxima su trabajo al de los surrealistas, dadaístas o el pop art.