Marta Sentís y José Pérez Ocaña. Sin título (Ocaña Maquillandose), 1978
Marta Sentís y José Pérez Ocaña. Sin título (Ocaña Maquillandose), 1978. La fotografía forma parte de la exposición 'Inéditos 2018', hasta el 16 de septiembre en La Casa Encendida. MARTA SENTÍS Y JOSÉ PÉREZ OCAÑA

Hace ya 17 años que La Casa Encendida de Fundación Montemadrid convoca Inéditos, uno de los pocos programas del circuito artístico que apuesta por los jóvenes comisarios menores de 35 años y les ofrece la oportunidad de producir su primera exposición así como la edición de un catálogo bilingüe.

A lo largo de estos años, el proyecto ha apoyado a medio centenar de comisarios noveles, entre los que se encuentran varios con gran proyección nacional e internacional como Juan Canela, Emma Brasó, Ángel Calvo Ulloa, Luisa Espino, Irina Mutt, Neme Arranz o Roberto Vidal.

Con el verano llamando a las puertas, el centro cultural madrileño presenta este fin de semana las tres exposiciones que dan forma a la decimoséptima edición de Inéditos reuniendo las propuestas de los comisarios Lorena Saura Cuenca, Rafael Barber Cortell y Ali A. Maderuelo junto a Julia Castelló.

Sus proyectos expositivos, que podrán verse hasta el próximo 16 de septiembre, han sido seleccionados por un jurado conformado por Andrea Bellini, director del Centre d'Art Contemporain Genève de Suiza; Marco Roso, comisario y artista del colectivo DIS de Nueva York, y Ane Rodríguez, directora de Tabakalera de San Sebastián.

La madrileña Lorena Saura Cuenca (1989), máster en Gestión Cultural de la Universidad Carlos III y máster en Museología y Museos de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), aborda su proyecto Cuerpo presente. Censura y performatividad centrándose en un periodo muy concreto de la historia de nuestro país.

Saura sitúa su exposición a finales de los años 60 en España y acercándose a varios artistas que permanecieron al margen de los gustos oficiosos y que exploraron la performatividad con el cuerpo. En este recorrido encontramos trabajos de artistas como Nazario, Pepe Espaliú, José Pérez Ocaña, Costus, Juan Hidalgo, Àngels Ribé, Esther Ferrer o Fina Miralles. Figuras muchas de ellas que, tras la muerte de Franco y la llegada de la transición, cayeron en el olvido.

Por su parte, el valenciano Rafael Barber (1985), curador con base de operaciones en Londres donde ha realizado un máster de comisariado en el Royal College Art, toma como punto de partida una de las películas ochenteras por antonomasia: Regreso al futuro. El título de este filme le sirve de excusa para "mirar hacia atrás y desmontar ese motor de explosión llamado futuro que dio energía a un modo de entender el mundo que hoy se enuncia obsoleto". Su propuesta incluye trabajos de los artistas Ibon Aranberri, Iván Argote, Hanna Black, Ludovica Carbotta, Eva Fábregas y Luis López Carrasco.

Por último, Ali A. Maderuelo (Valencia, 1993) y Julia Castelló (Valencia, 1992), presentan No puede hablar por sí mismo (Can't speak for itself), una propuesta expositiva que busca "expandir los límites de lo documental más allá de la frontera de la imagen" tomando como referencia otros medios como el sonido, la performance, la caligrafía, el tejido, las artes escénicas, la canción o los archivos digitales.

De esta manera, en la muestra comisariada por ambos convergen proyectos tan distintos como los de Patricia Gómez y María Jesús González, que desde 2002 rescatan la memoria de lugares en proceso de desaparición o abandono extrayendo un registro material del estado de los edificios o espacios deshabitados; el músico Niño de Elche con Excrecencias, una grabación que recopila una serie de registros con materiales referenciales que utiliza para la creación de su música; o El buscador (The Tracer) de Mario Santamaría, que investiga los mensajes de Google al realizar una búsqueda de geolocalización de fosas franquistas que todavía no han sido exhumadas.