Proyectos para repoblar la España vacía
Oliete (Teruel) es uno de los municipios afectados por la despoblación que está renaciendo gracias a un novedoso proyecto. APADRINA UN OLIVO

Silencio, calles vacías, carteles de 'Se vende' y casas abandonadas conforman el decorado de muchos pueblos del interior de la península. Son lugares en los que ya no nacen niños, ni se ven a jóvenes trabajando. Reflejan así el abandono de esa España que se está muriendo lentamente, y aunque cada vez son más las voces que se alzan para alertar de la situación, las medidas efectivas para frenarla se siguen haciendo esperar.

La ya conocida como Laponia del Sur -debido a sus registros demográficos comparables a los de ese territorio- atraviesa las comunidades autónomas de Aragón, La Rioja, Castilla y León, Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana. Son 4.200 los municipios españoles que se encuentran en riesgo de desaparición debido a la despoblación, según datos del estudio 'La sostenibilidad demográfica de la España vacía', publicado en 2017 por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Se trata de una amplia zona del terriotorio mal conectada, con servicios escasos y una bajísima densidad de población, que contrasta con la concentración de habitantes que encontramos en las grandes ciudades y en la costa.

En ese panorama han surgido, contra todo pronóstico, algunas iniciativas innovadoras que están devolviendo la vida a zonas deshabitadas.

Conservación medioambiental, solidaridad y desarrollo rural

Olivos recuperados en Oliete (Teruel)

El éxodo rural y la despoblación hicieron mella en el pueblo aragonés de Oliete, en el que la progresiva marcha de sus habitantes y el envejecimiento de la población provocó que más de 100.000 olivos de entre 100 y 500 años de edad fueran abandonados. Esta desesperanzadora situación cambió con el nacimiento de 'Apadrina un olivo'.

"Esos olivos habían visto pasar a decenas de generaciones y ya nadie se hacía cargo de ellos. Gracias al proyecto los cuidamos, sino se morirían", cuenta Alberto Alfonso, uno de los cofundadores de la iniciativa. Las personas interesadas en colaborar pueden elegir uno de esos árboles en peligro para convertirse en su madrina o padrino. Con su aportación, los trabajadores protegen y recuperan el olivo y junto a él al pueblo en vías de desaparición.

"Los padrinos pueden venir a ver el olivo cualquier día del año o asistir a las visitas que organizamos, algunos han venido hasta 15 veces", dice Alfonso. El proyecto consigue tener un verdadero impacto en su entorno, beneficiando también a otros municipios de la zona. Además, gracias a los olivos recuperados fabrican y venden un aceite de oliva del que los padrinos reciben dos litros por su contribución.

Este proyecto nació para luchar contra la despoblación y por el momento lo ha conseguido. Hay ocho personas fijas trabajando y en el último año han llegado 11 nuevos niños a Oliete, con lo que han evitado que cerrara la escuela del pueblo. "Nos encantaría extender el modelo a otras áreas rurales con despoblación. Necesitamos propuestas firmes de los partidos políticos, los pueblos como Oliete de la Laponia del Sur están en la UVI, si no tomamos medidas no se podrán salvar", asegura Alfonso.

Así es como Oliete, situado en Teruel, se está convirtiendo en un referente de emprendimiento social. 'Apadrina un olivo' llegó en 2014 y tras más de cuatro años de andadura ya tienen 2.500 padrinos y llevan 7.000 olivos recuperados, ahora esperan seguir creciendo, conseguir salvar a los 100.000 árboles abandonados y plantar otros nuevos.

Frenar la despoblación sobre ruedas

'La Exclusiva' ha conseguido que ningún municipio de Soria tenga problemas de abastecimiento.

Victoria Tortosa y Hugo Núñez han logrado que ningún pueblo de Soria tenga problemas de abastecimiento, algo que era común en los pequeños municipios de la provincia, que está mal conectada y en muchos puntos no cuenta con internet ni cobertura móvil. Ofrecen un servicio personalizado, cercano y de carácter social que busca luchar contra la despoblación. Recorren grandes distancias con sus furgonetas para repartir alimentos y gestionar servicios de tintorería, fontanería, zapatería o reparaciones, entre muchos otros.

Los repartidores de 'La Exclusiva' no se limitan a dejar las cosas en casa. Por el mismo precio que encontramos en un establecimiento corriente, hacen llegar los pedidos, meten la comida en la nevera, explican el contenido del ticket a sus clientes, charlan con ellos, se aseguran de que están bien y les ayudan a hacer la compra de la próxima semana. "Se nos ocurrió que el servicio lo pagara el proveedor y no el cliente, así, al final de mes les cobramos a todos los proveedores un porcentaje sobre el volumen total de ventas. La gente nos hace los pedidos, los proveedores los preparan y nosotros los recogemos y repartimos a domicilio", explica Tortosa.

El novedoso modelo de negocio comenzó en 2014 y fue progresivamente ampliando su alcance, ahora también prestan sus servicios en Burgos. "Somos cuatro personas en estructura fija, llegamos a unos 570 pueblos y a 10.000 familias", dice Tortosa. Entre los clientes de 'La Exclusiva' abundan las personas mayores, pero también hay jóvenes, comercios y casas rurales.

"A parte del componente social el objetivo es revertir el proceso de despoblación, hemos empezado con algunos servicios pero hay mil cosas que se pueden hacer", asegura Tortosa, quien defiende las oportunidades que puede ofrecer el mundo rural. Ahora esperan que su trabajo, al garantizar que sus clientes puedan tener unas necesidades básicas cubiertas, impulse a personas jóvenes a trasladarse al medio rural

Una vida nueva en el entorno rural

Nuevos Senderos

Alertados por la falta de habitantes de las zonas rurales y por la escasez de oportunidades laborales e integración en las grandes ciudades, la Fundación Cepaim decidió crear en 2002 su proyecto 'Nuevos Senderos'.

A través de él, ofrecen oportunidades de trabajo a familias o personas inmigrantes interesadas en trasladarse al medio rural. "La finalidad es poner en relación las necesidades de integración sociolaboral de familias y personas que residen en medio urbano, con las necesidades sociales y económicas que tienen las comunidades rurales", explica María García, Coordinadora del proyecto.

Por un lado trabajan en los municipios, buscando ofertas de empleo que luego ofrecen a las familias interesadas. Por otro, seleccionan a los candidatos idóneos para a unirse al programa. Tras la elección, la fundación organiza una visita previa al pueblo, para que las partes implicadas se conozcan y puedan tener información antes de decidirse definitivamente por el traslado.

Además, después de la llegada al nuevo hogar acompañan a las familias y se aseguran de que se integren correctamente en el entorno. "Todas las familias que se han ido trasladando a los diferentes pueblos de España nos han dejado un recuerdo muy especial, ya que trabajamos estrechamente con todas ellas antes, durante y después del traslado", cuenta García.

'Nuevos Senderos' ha conseguido que 88 unidades familiares (180 personas) residan en municipios con bajas densidades de población, donde han sido acogidos y han podido conseguir un trabajo estable. "Continuaremos trabajando por el medio rural y la búsqueda de una mejora en el medio de vida, tanto en los municipios y sus gentes, como en las familias", concluye García.