Atentados en Barcelona
Memorial en La Rambla de Barcelona tras el atentado yihadista del 17 de agosto de 2017. EUROPA PRESS

España cae diez puestos en el Índice de Paz Global 2018 (GPI, en inglés), hasta el número 30 de 163 países, por el aumento de las tensiones internas y el terrorismo, indicó este miércoles el Instituto de Economía y Paz al divulgar su índice anual en el Reino Unido.

El presidente del instituto, el empresario y filántropo australiano Steve Killelea, dijo que "es la primera vez en la historia del índice", en su duodécima edición, "que un país occidental experimenta uno de los cinco mayores deterioros de la paz".

España se sitúa por detrás de Botsuana y por delante de Letonia debido "a las tensiones políticas internas, como la crisis con Cataluña, y a un aumento del impacto del terrorismo", señaló Killelea.

En general, el nivel de pacificación del mundo cayó el año pasado un 0,27% respecto a 2016, y, frente a 71 países que mejoraron, 92 sufrieron un retroceso. El índice revela que Islandia es un año más el país más pacífico, mientras que Siria sigue sufriendo el mayor nivel de conflicto.

Después de Islandia, que ocupa el primer lugar desde 2008, los países más pacíficos son Nueva Zelanda, Austria, Portugal y Dinamarca, y los menos, Afganistán, Sudán del Sur, Irak y Somalia, y, finalmente, Siria.

El país del mundo que más mejoras ha hecho en su nivel de paz es Gambia, en el África subsahariana, que escala 35 posiciones, hasta el número 76.

Europa sigue empeorando

La región más pacífica del mundo sigue siendo Europa, aunque en 2017 empeoró por tercer año consecutivo. De 36 países europeos, 23 acusaron un deterioro, en su mayoría de Europa occidental, mientras que hubo mejoras "compensatorias" en varios Estados de Europa del Este.

En la última década, el 61% de los países europeos han empeorado en su nivel de paz, a causa de "una mayor inestabilidad política, un aumento del impacto del terrorismo y el incremento de la percepción de la criminalidad".

Suramérica

Aunque se mantiene entre las cuatro regiones más pacíficas del planeta, de nueve analizadas, Suramérica sufrió un deterioro de la paz el año pasado, si bien algunos países mejoraron, como Argentina, que escala ocho puestos, hasta el 66; Nicaragua, que gana 7, hasta el 68, o Cuba, que sube 8, hasta el 81.

En la duodécima edición del GPI, el país latinoamericano más pacífico es Chile, en el número 27, seguido de Uruguay (36), Costa Rica (38), Panamá (49), Perú (74), Ecuador (75) y Paraguay (77).

La República Dominicana está en el puesto 91 y detrás van Bolivia (94), Brasil (106), Guatemala (111), El Salvador (116), Honduras (118), México (140), Venezuela (143) y Colombia (145).

Descenso del gasto militar

La región más inestable sigue siendo Oriente Medio y el Norte de África, por lo que Killelea opina que "la mejor medida para mejorar la paz mundial sería que se resolvieran los conflictos en Siria, Irak, Libia y Yemen".

Pese a la mayor conflictividad en el planeta, el instituto revela que ha bajado el nivel global de gasto militar, lo que se debe a que "los conflictos son muy intensos en algunas partes del mundo pero no en otras", señala el creador del índice.

En su informe, el centro de estudios australiano indica que el impacto económico de la violencia fue en 2017 de 14,7 billones de dólares, un 2% más que en el ejercicio anterior y equivalente al 12,4% del producto bruto mundial, o 1.998 dólares por persona.

Según Killelea, el hecho de que la violencia aumente a nivel global pese a que reporta un elevado coste económico se debe a que "muchos políticos ignoran qué condiciones crean paz, muchas de las cuales generan también crecimiento económico".

De cara a próximos índices, el organismo observará la evolución "de las tensiones con Irán", así como el proceso de desnuclearización en Corea del Norte, dijo el empresario.

El GPI, cuyo análisis comprende un 99,7% de la población mundial, emplea 23 indicadores cualitativos y cuantitativos y mide el nivel de paz en base a tres categorías: el nivel de seguridad en la sociedad, alcance de conflictos nacionales e internacionales y el grado de militarización.