Paro
El paro ha registrado su mejor cierre del año en España desde 2007. EFE

El 13 de junio de 2013 salía a la calle por primera vez el suplemento de economía doméstica, consumo, ahorro, inversión e impuestos de 20minutos, MiBolsillo. Durante este lustro la economía española ha vivido una intensa recuperación marcada, entre otros factores, por la creación de empleo. Si en 2013 la tasa de paro se situaba en el 26%, los últimos datos de mayo de este año arrojaban un 16%. "La senda de crecimiento se ha estabilizado con ritmos del 3% gracias al impulso al sector exterior y a la reactivación de la inversión empresarial y el consumo privado", resume el profesor de Economía y Empresa de la UOC, Josep Lladós.

En estos últimos cinco años la población española ha remontado de una de las crisis económicas más agudas. Todavía hoy en día conservamos hábitos de control de gasto adquiridos durante esa época. A la hora de llenar el carro de la compra, hemos superado ya el "estilo 'piloto automático'" y aunque seguimos yendo con la lista y atentos a las subidas y bajadas de precios, en la tienda nos tomamos la libertad de tomar decisiones de última hora y "meter productos no previstos en la cesta", describen desde Nielsen.

Ejemplares en PDF de MiBolsillo"Hay mayor dinamismo, que se traduce en tres tendencias: salud, premiun y conveniencia", añaden fuentes de la consultora. Pero seguimos penalizando subidas de precios, por ejemplo, los consumidores buscan alternativas como el aceite de girasol ante el aumento del precio del litro de aceite de oliva, que supera los cuatro euros, o el pescado congelado, pues el fresco se encareció más de un 5% en 2017.

De entonces a hoy hay más hogares pero estos se componen de menos miembros y más mayores. Estos cambios estructurales han conducido a cambios en los hábitos de consumo. "Antes las cestas eran de mucha carga y ahora no, aunque esto no significa menos gasto, pues la cesta de la compra ha subido en valor, sino que han cambiado nuestras prioridades. No nos importa gastar más si el producto tiene un valor añadido, como por ejemplo unas lentejas ecológicas o una bolsa de verduras de IV gama, que sale más caro pero nos ahorra tiempo", explica el director de estudios de distribución de Nielsen, Asís González.

En estos últimos cinco años hemos visto aparecer empresas como Deliveroo, referente en una nueva tendencia de consumir comida preparada a domicilio, hemos asistido a la aparición de la mayoría de criptomonedas —si bien el bitcoin surgió en 2009, el resto han nacido en el último lustro— y nos hemos familiarizado con la compra online, integrando a Amazon en nuestro vocabulario cotidiano.

Igualmente, hemos perdido el miedo a operar con el banco a través del móvil. La revolución tecnológica ha llegado para quedarse, y aunque todavía son muchas las pequeñas y medianas empresas españolas con la digitalización como asignatura pendiente, los consumidores no se separan de su smartphone ni para ir al baño —lo consultamos hasta 150 veces al día— y estos nuevos hábitos han obligado a cambiar la forma de funcionar de muchas empresas.

El sector bancario, por ejemplo, ha afrontado una "reconversión completa", asegura Miguel Ángel García, socio de iCapital. Prueba de ello son los datos del Banco de España: si en 2013 los empleados de la banca eran 217.878, el año 2017 se cerró con 192.626. Y para 2020 "auguran unos 140.000", apunta el economista García. El punto más alto se encuentra en 2008, año en el que estalló la crisis, cuando la banca llegó a contar con 278.301 trabajadores. Todo este boom de oficinas bancarias, surgidas de la mano de la burbuja inmobiliaria, ha ido decreciendo al tiempo que el Gobierno de Mariano Rajoy nacionalizó las cajas en problemas y creó la Sareb o 'banco malo' para absorber los activos tóxicos del ladrillo.

La ausencia de Gobierno vivida en 2016 hizo temer un nuevo crack pero el desempleo continuó bajando, el consumo y el turismo creciendo y las empresas aumentando su gasto en inversión. La inestabilidad política vivida en Cataluña ha provocado la fuga de más de 3.000 empresas desde la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017. La reciente moción de censura contra Mariano Rajoy con un repentino cambio en el Gobierno, ahora con el líder socialista Pedro Sánchez al frente, disparó la prima riesgo y provocó fuertes caídas del Ibex-35, pero de nuevo no parece que vaya a ocasionar una desaceleración del crecimiento previsto.

A nivel macroeconómico, "lo más llamativo es que salimos de la crisis con un sector público todavía muy endeudado. En el futuro hemos de andar con tiento porque el margen de actuación del sector público ante posibles nuevas crisis económicas será más reducido". En este sentido, "no hemos superado la crisis", disiente Lladós. Por eso, el profesor de la UOC considera que "el principal reto del nuevo Gobierno es cumplir con las exigencias de reducción del déficit de Bruselas". Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2018 —a la espera de su aprobación final en el Senado— plantean un escenario de ingresos "muy optimista", en opinión de Lladós y del Banco de España, que exigió rebajar urgentemente el nivel de endeudamiento del país (en un récord de 1,16 billones de euros en marzo).

El economista jefe de BBVA Research, Miguel Carroso, recalca los puntos que han marcado, en su opinión, la salida de la crisis. Por un lado, "el impacto de la reforma laboral de 2012, que ha mejorado la capacidad de las empresas para crear empleo". Por otro, "el mayor grado de apertura de la economía española por la importación de bienes y crecimiento de la participación en el PIB de las exportaciones de servicios, no solo turísticos sino también de construcción y consultoría, empresas que han salido fuera y ya no van a volver atrás".

En los últimos cinco años hemos visto cómo ha cambiado el proceso de ajuste de las cuentas públicas. Entre 2012 y 2013 se inició la subida de los tipos impositivos y la reducción del gasto, pero desde 2015 se están aplicando políticas neutrales e incluso expansivas como la reducción del IRPF, aprovechando ya la mejora económica.

Otra clave de la recuperación económica ha sido, desde el punto de vista de Carroso, el "cambio en el coste de la financiación para personas y empresas, que ha traído, en consecuencia, la recapitalización del sector financiero y la mejora del proceso de integración europea". Si hace cinco años la prima de riesgo se situaba entre los 300 y 400 puntos de promedio, actualmente no sobrepasa los 100 puntos básicos.

"Ahora empezamos a notar el apoyo del sector inmobiliario a la recuperación económica, gracias a los tipos bajos y a la búsqueda de rentabilidad de los inversores", que obtienen mayor rédito de la vivienda que de depósitos a plazos o deuda pública. Sobre los primeros indicios que ya se vislumbran sobre el paso de medidas de estímulo al inicio de la escalada de los tipos, Lladós cree que todavía es "muy prematuro", si bien se muestra convencido de que la laxitud monetaria del Banco Central Europeo "va a desaparecer" antes o después.

Retos pendientes

Pero todavía falta por hacer para alcanzar una situación óptima. Uno de los factores que más preocupan al economista jefe de BBVA Research es la desigualdad generada durante los últimos cinco años. "Se ha recuperado el PIB per cápita pero no la tasa de paro, que en 2008 estaba en el 8% y actualmente ronda un elevado 16%", objeta. Estos datos indican que hay una "mayor productividad", pero también una "gran cantidad de personas que todavía no han logrado un trabajo", a lo que hay que sumar el aumento del porcentaje de empleos temporales, lo cual "genera inseguridad en las personas, poca inversión en la formación de los trabajadores y consecuencias negativas en el bienestar de las personas y su capacidad de crecimiento económico a medio plazo", explica Carroso.

"Nos hemos acostumbrado a una tasa del paro en torno al 15% pero esto no es normal", reprueba Carroso, "y apunta a la necesidad de reformar el mercado laboral". Especialmente afectados por la crisis son los jóvenes o parados de larga duración, que son colectivos que ya han salido del sistema educativo y es "muy difícil" hacerles regresar para formarse en algo con demanda de empleo.

Por esta razón, Carroso reclama un pacto por la educación para adecuar los planes de estudio a la demanda del mercado laboral, además de reforzar la Formación Profesional (FP), aumentar los recursos para formación de parados y mejorar la eficiencia de los servicios de empleo.

"El ajuste se ha centra en partidas muy relevantes para el capital humano y la productividad del futuro como la inversión en innovación, tecnología, ciencia y educación", apunta Lladós. "La productividad es un reto porque estamos creando empleo pero de poco valor añadido", reprueba el profesor.

El porcentaje de ciudadanos que vive por debajo del umbral de riesgo de pobreza se situó en el 21,6% en la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, realizada en 2017. En 2013, sin embargo, esta tasa era del 22,2%. El INE ha destacado el aumento de la tasa de desigualdad entre los mayores de 65 años, que creció en 0,7 puntos, y la de los menores de 16 años, que es del 28,9%, es decir, 6,6 puntos superior que la del conjunto de la población.

El Consejo Económico Social recoge en su útlimo informe sobre la situación económica de España que "persisten importantes desequilibrios que es preciso corregir en tanto que suponen un riesgo para la continuidad de la senda de crecimiento sostenido y creador de empleo. Se trataría, principalmente, de las altas tasas de desempleo —especialmente la juvenil y la de larga duración— de la excesiva segmentación del mercado de trabajo, de la calidad del empleo y del aumento en los niveles de desigualdad en la distribución de la renta, así como del todavía elevado nivel de endeudamiento público".

Entran unos 1.400 euros de media más en casa

El dinero que entra en los hogares españoles ha ido en ascenso. Si en 2016 (últimos datos recogidos por el INE) los ingresos medios de un hogar eran de 27.558 euros al año, en 2013 esta cifra era de 26.154 euros al año. Por personas, el ingreso medio anual era de 11.074 euros en 2016 y en 2013, de 10.391 euros.

La brecha salarial entre hombres y mujeres se ha reducido en los últimos cinco años, especialmente entre la población de 35 a 54 años, pero sigue como asignatura pendiente. Según los últimos datos del INE, si una mujer ganó de media 19.514 euros en 2013, ese mismo dato para los hombres era de 25.675 euros. En 2016 (últimos datos recogidos), estas cifras eran de 20.131 y 25.924, respectivamente.

Otro indicador económico es el salario mínimo interprofesional (SMI), que en 2018 se ha fijado en España en 858,60 euros en doce pagas, es decir, 10.303 euros al año. Una cuantía que ha subido respecto a la de 2013, cuando eran de 752,90 euros al mes. Sin embargo, sigue por debajo del SMI de países como Alemania o Francia, donde se sitúa en los 1.498 euros mensuales, o Bélgica, donde como mínimo los trabajadores ingresan 1.562 euros al mes.

El pasado mes de mayo terminó con la mayor subida mensual de la factura eléctrica desde enero de 2017 (cuando alcanzó un récord de 87,81 euros), según los datos de FACUA. El recibo del usuario medio se incrementó en un 7,7%, o lo que es lo mismo, en 5,40 euros, situándose en 75,34 euros para los ciudadanos con un consumo de 366 kWh al mes y una potencia contratada de 4,4 kW. En 2013, los españoles pagaron de media 80,47 euros por cada factura de la luz. Una cifra que dista mucho de los 42,83 de precio medio en 2001, según las mismas fuentes.