Universidad Pública De Navarra.
Universidad Pública De Navarra. EUROPA PRESS/UPNA - Archivo

Cuando la vocación llama a tu puerta, la tendencia es seguirla allá a donde te lleve. Pero, ¿y si no lo hace? ¿Y si se te dan bien tanto las matemáticas como la pintura? ¿O la literatura y los deportes? O quizás no te gusta nada de lo que el sistema educativo ha puesto en la carta hasta el momento. ¿Y si no sabes si estudiar Formación Profesional (FP) o una carrera universitaria? La temprana edad a la que se toma la decisión de en qué área quiere uno especializarse puede llevar a equivocaciones, aunque, bien es cierto, una FP y un grado no son excluyentes, así que si no estás seguro de lo que has escogido o si una vez terminado decides cambiarte de carril, el volante es todo tuyo.

Puede que, si pides opinión antes de marcar una u otra casilla, te digan que no escojas determinada opción porque “no tiene salidas”. Debes saber que la empleabilidad no solo depende del estudio realizado, sino de la capacidad de adaptar tu formación a la demanda del mercado del momento. ¿Y cuál es esta demanda? Según el informe Infoempleo de Adecco del año 2017, en el que se analizan los datos de 2016, durante este año “el 42,2% de las ofertas recogieron entre sus requisitos que el candidato contase, como mínimo, con una titulación universitaria”, siendo las titulaciones más demandadas por las empresas Administración de Empresas, Ingeniería Informática, Ingeniería Industrial, Comercio y Marketing y Psicología.

Por otra parte y según el mismo informe, a la Formación Profesional le corresponde el 32,8 % de la oferta de trabajo en España, siendo las especialidades de Familias Profesionales, Administración y Gestión e Informática y Comunicaciones las más demandadas. Según Adecco, la FP se caracteriza, entre otras cosas, por su buena empleabilidad y su porcentaje de “representación en empresas es muy destacable respecto al conjunto de la oferta de empleo y la situación general del mercado laboral”.

Mientras que, en el caso de la formación universitaria, su empleabilidad depende de tres factores: la propia carrera, la situación real de empleo del momento y la evolución laboral del individuo, es decir, su experiencia en el campo.

Sin embargo, dado que elegir ahora una de las dos opciones no implica dejar a la otra atrás, los caminos puede que terminen cruzándose: es posible pasar de una FP a la universidad a través del título de técnico superior y también de la universidad a una FP, si se desea.

¿Qué otras diferencias existen entre sendas formaciones?

Los ciclos formativos de una FP tienen una duración de dos años, por lo que la formación dura menos tiempo de estudio para estos estudiantes en comparación con los que escogen una carrera universitaria que será de, al menos, cuatro años.

Esto tiene sus ventajas y sus desventajas, dependiendo de cuáles sean tus objetivos, por ejemplo, si quieres cruzar las puertas del mundo laboral en dos años, una FP es la mejor elección, pero si aunque tardes algo más, prefieres seguir especializándote, lo mejor es que optes por la universidad.

Otra diferencia reside en el tipo de formación que se recibe: la Formación Profesional se enfoca a especializarse en una profesión concreta y, por tanto, los alumnos reciben mucha formación práctica. En la universidad la teoría es más frecuente, no obstante con la instauración de los grados y el plan Bolonia muchas especialidades han optado por aumentar el tiempo dedicado a la formación práctica a través de los trabajos.