CUARTA SESIÓN JUICIO MUERTE SILVIA HERNÁNDEZ
CUARTA SESIÓN JUICIO MUERTE SILVIA HERNÁNDEZ EUROPA PRESS

Así lo ha hecho en su derecho a la última palabra en el juicio celebrado con jurado popular en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias con sede en Gijón, en el que las acusaciones han asegurado que apuñaló a su pareja de manera "perfectamente consciente" y la dejó agonizando para que muriera con más dolor".

El procesado ha señalado que después de más de dos años sin tomar alcohol piensa en la vida "tan dejada" que llevaban. A este respecto, ha indicado que está intentando recuperarse, a través de programas de deshabituación, del consumo de drogas y alcohol.

El abogado de la defensa, Enrique Lamadrid, por su parte, ha recalcado que los forenses marcaron entre 6 y 12 horas antes del levantamiento del cadáver -7.30 horas del lunes- la data de la muerte. Cabe recordar que desde que se producen las heridas la noche del sábado al domingo no es hasta la mañana del lunes cuando él dice que se la encuentra muerta al despertarse.

Lamadrid ha visto lo más probable las heridas se produjeran sobre las 4.00 horas del domingo, cuando una vecina dijo haber oído gritos y no a las 2.30 horas, poco después de la última llamada que hizo Silvia a su abuela como dicen las acusaciones.

El letrado ha relatado que se inició una discusión en la calle tras salir de una sidrería y que continuó después en el domicilio, donde una vecina les vio llegar sobre la 1.00 horas. Es por las llamadas de la víctima al 112 y a su abuela, que cree que las heridas fueron sobre las 4.00 horas.

Ha recalcado que en la última llamada al 112 ella se queja de que su pareja no le da unos cargadores de móvil pero rehúsa avisar a la Policía, si bien dice que volverá a llamar si es preciso. Lamadrid ha enfatizado que la voz de Silvia no era de una mujer "maltratada".

'FALSAS' LLAMADAS DE AUXILIO

Sobre las llamadas a la abuela, ha acusado a esta de mentir, al sostener que fueron por poco tiempo y que la segunda se cortó tras decir su nieta que él la iba a matar. En realidad, duraron 22 y ocho minutos, respectivamente.

También ha acusado a la abuela de mentir cuando dijo que llamó a su nieta varias después y el móvil estaba desconectado, cuando no era así. Para él, fue la madre de Silvia quien la animó a mentir para que el acusado pasara "el resto de su vida en la cárcel". Ha defendido, además, que su cliente no se llamó desde el móvil de Silvia como coartada, sino para buscar su teléfono.

Por otro lado, ha apuntado que a Silvia le daban "brotes agresivos y violentos muy habitualmente", sobre todo si mezclaba la medicación con alcohol. Algo que cree que pasó esa noche, cuando ella amenazó con hacerse daño y en el forcejeo para quitarle él el cuchillo ella se lo clava, según él.

Ha insistido, también, en que los dos cayeron en el forcejo contra las escaleras, ella por el lado del costado derecho, que es del que se queja posteriormente y no de las puñaladas. Ha recalcado que los forenses señalaron que el golpe no tendría por qué causar un hematoma y que la herida en el pulgar de la mujer no parecía defensiva.

Ha incidido, asimismo, en que el cuchillo, aunque tapado parcialmente con un papel, no estaba escondido sino sobre un colchón y que su cliente limpió la sangre del rellano de las escaleras porque ella se lo pidió.

Y aunque ha reconocido que a la víctima "le dolería todo", cree que más el golpe en el costado derecho y no las puñaladas. Ha reivindicado, además, que su cliente contó siempre que ella se negó a ir al médico.

Sobre la primera versión dada por el acusado de un intento de robo, ha recalcado que la idearon ambos para no tener problemas si iban al hospital, debido a sus antecedentes de malos tratos.

MUJER "AGRESIVA"

Y frente a la imagen por parte de las acusaciones de que Silvia como mujer "sumisa", ha afirmado que era "agresiva y violenta". Además, ha resaltado que la minusvalía del 70 por ciento que tenía no era por un retraso mental, sino por trastornos de la personalidad, además de contar con intentos de suicidio y conductas autolesivas.

La víctima, asimismo, tenía siete detenciones por maltratar al acusado. Y aunque él tenía sentencias por malos tratos también, ha lamentado que se dibuje a su cliente "como si fuera Jack el Destripador".

Ha destacado, también, que la herida axilar no revestía gravedad y no causaría la muerte, mientras que tildó la del abdomen "de auténtica mala suerte". Con todo, ha incido en que según los forenses ella podía hacer una actividad limitada, por lo que pudo ir al médico. Ha rechazado, además, que la mujer agonizara durante horas.

Por todo ello, cree que no se da ni un delito de lesiones por imprudencia y ha preguntado`al jurado si condenarían a prisión permanente revisable a alguien por arrebatarle el cuchillo para que no se hiciera daño. Al jurado les ha animado a actuar "en conciencia" y, más aún, poder marcharse a casa "con la conciencia tranquila".

Las acusaciones, por su parte, han coincidido en apelar a la "responsabilidad y sentido común" del jurado para hacer Justicia y han dibujado a Silvia como una mujer "sumisa".

Para la fiscal, es "claro y contundente" que murió desangrada y que nadie llamó a emergencias. Ha considerado, además, que el acusado miente "desde el minuto uno", al contar primero una versión "surrealista", como tampoco se cree lo del forcejeo ni que cayeran contra la escalera.

Menos aún se cree que con las heridas de la víctima esta se pusiera a leer o jugar al ajedrez como dijo el procesado. "Ella se quejaba de dolor

y él lo sabía", ha aseverado. Con todo, le ha acusado de planear "perfectamente" toda la historia y ha incidido en que no tenía alteradas sus capacidades cognitivas ni volitivas. "Era perfectamente consciente de todo lo que hacía", ha afirmado.

MUJER "SUMISA"

También las acusaciones han resaltado que la familia de ella era conocedora de los malos tratos y de que él la tenía "controlada", mientras que ella no era consciente del peligro. "La llevó a una vida de maltrato continuo", ha sostenido. Para la fiscal, no se trata de una imprudencia el clavar dos veces un cuchillo a una persona, sino que es un homicidio "deliberado".

La abogada del Estado, por su parte, ha aludido al "dominio absoluto" sobre la víctima, que era "especialmente vulnerable". Ha recalcado que esta avisó a su abuela que la iba a matar y ha incidido en que él tenía el móvil de Silvia para evitar que pidiera ayuda y simular luego una llamada para "ocultar su culpabilidad", y no para buscar su móvil.

La acusación particular, por su lado, ha definido al acusado como una persona "con agresividad" y con un control "constante" sobre su pareja. Ha enfatizado, además, que tras la última llamada al 112 hay otra tres minutos después al '1120', indicio de que Silvia trató de alertar a la Policía, según ella. También ha incidido en que cualquiera de las dos heridas eran "de muerte", y compatibles con una persona que levanta los brazos para evitar la agresión.

La abogada de la acusación popular, en su caso, ha insistido en que en el cuchillo había más AND del acusado en el mango y más de ella en el filo. Ha ironizado, además, con la mala suerte que es clavarse uno mismo un cuchillo en un forcejeo dos veces, a lo que ha defendido que la versión del acusado "no se sostiene", sino que se trató de un ataque "sorpresivo" y sin posibilidad de defensa, además de haber hecho sufrir dolores a Silvia "innecesariamente".

Cabe recordar que la fiscal y la abogada del Estado piden 22 años por un homicidio, mientras que la acusación particular y la popular prisión permanente revisable al considerarlo asesinato. La defensa, por su parte, pide la libre absolución.

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