Portada
Portada GEOLOGY

La investigación, publicada en la revista científica Geology, recoge que el análisis de la fauna fósil insular del Messiniense-Plioceno de Baleares junto con los datos geosísmicos obtenidos del subsuelo marino, han permitido obtener conclusiones sobre la magnitud de la desecación mínima necesaria para que nuevas faunas terrestres continentales pudieran hacer efectiva la colonización balear a finales del Mesiniense.

Así, los investigadores han identificado dos episodios de faunas insulares diferentes al registro fósil desde el Mioceno hasta el Cuaternario en Baleares y el episodio que hace referencia a la fauna Myotragus comenzó con la crisis de salinidad de Messiniense y se extiendehasta la llegada de los primeros humanos.

Esto implica necesariamente la existencia de una conexión mediante un corredor terrestre entre las islas y la península Ibérica.

En el supuesto de que la fauna Myotragus hubiera atravesado por la zona menos profunda entre la península Ibérica y la isla de Ibiza, el nivel del mar necesariamente habría tenido que bajar como mínimo unos 1.200 metros para permitir el paso de estos colonizadores terrestres.

Por lo tanto, se tuvo que alcanzar un mínimo de 1.200 metros de reducción del nivel del mar Mediterráneo para permitir la colonización de la fauna terrestre de Baleares durante la bajada del mar Messiniense, lo que constituye claramente una nueva y sólida evidencia a favor el paradigma o modelo de cuenca profunda desecada en el Mediterráneo occidental durante la crisis.

La crisis salina del Messiniense constituye un acontecimiento excepcional que tuvo lugar en el Mediterráneo hace 5,97-5,33 millones de años y que se caracterizó por un aislamiento del Atlántico. Esto provocó una evaporación y bajada del nivel del mar, que produjo un nuevo balance hidrológico.

A consecuencia de este se depositaron grandes cantidades de evaporitas (sales y yesos) en el fondo, a la vez que tuvo lugar una fuerte erosión de las zonas marginales.

El trabajo ha sido realizado por el grupo de investigación de Ciencias de la Tierra de la UIB, Guillem Mas y Joan J. Fornós, junto con los paleontólogos del Imedea Antoni Alcover, Pere Bover y Enrique Torres y la geóloga marina de la Universidad de Toulouse Agnès Maillard.