Delfín mular
Ejemplar de delfín mular, catalogada como 'vulnerable' por el Libro Rojo de los Vertebrados de España. NASA

Al hablar de especies en peligro de extinción en España, lo primero que le viene a uno a la cabeza es el lince ibérico, el oso pardo, el quebrantahuesos o el águila imperial ibérica. Sin embargo, en nuestros mares también habitan seres que han sufrido el impacto de la acción humana o de otros factores como el cambio climático y que, por lo tanto, necesitan planes específicos de conservación para no extinguirse.

De los 28 países de la Unión Europea, España es el que más biodiversidad marina alberga gracias a la variedad climática y orográfica que caracteriza al país. En total se han descrito 10.000 especies y 900 tipos de hábitats.

El 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos. Este año, bajo el lema 'Limpiemos nuestros océanos', la celebración gira en torno a iniciativas para prevenir la contaminación por plástico y proponer soluciones para unos océanos más limpios.

España es el quinto productor de plásticos de la UE. En 2015 se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa, de los cuales el 75% eran objetos de plástico.

En total los océanos del planeta albergan 8 toneladas de este material que, en algunos casos -como en el de las botellas- tardan 500 años en desintegrarse. Aunque la contaminación no es el único mal al que se enfrentan los seres vivos que habitan en estas vastas y misteriosas masas de agua salada.

Las artes de pesca ilegales y la sobrepesca, el ruido marino o el calentamiento global también afectan a sus ecosistemas y ponen en peligro sus especies. Actualmente solo el 1% de los océanos y mares están protegidos.

En España el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), a través de la Fundación Biodiversidad, ha puesto en marcha el proyecto Life IP Intemares. Se trata del mayor plan de conservación del medio marino en Europa. Combina distintos fondos europeos (en total unos 50 millones de euros) para la gestión de toda una red de espacios protegidos.

Su principal objetivo es crear una red consolidada de espacios marinos de la Red Natura 2000,  incrementado la superficie marina protegida en España desde menos de un 1% hasta más de un 8%, con el objetivo de proteger el 10% de las regiones marinas para el año 2020.

El proyecto Intemares ha estudiado durante seis años grandes áreas marinas en España. Pondrá en marcha acciones vinculadas a la investigación, el seguimiento y vigilancia, la conservación, la gobernanza y la participación y la comunicación, sensibilización y educación ambiental.

Coincidiendo con el Día Mundial de los Océanos, recordamos cuáles son algunas de las especies marinas amenazadas más representativas de España por las que se están llevando a cabo programas de conservación:

Pardela balear

Es la única ave marina endémica de España. Se encuentra en 'peligro crítico' de extinción, con una población en torno a las 3.000 parejas reproductoras. Una de las causas es que es una especie longeva con bajo número de pollos por año y la actividad pesquera. Es un ave de gran importancia para la biodiversidad, ya que se considera un indicador de la salud medioambiental del mar Mediterráneo. Esta especie solo cría en las Islas Baleares, pero en sus desplazamientos puede llegar hasta el Atlántico y el Cantábrico. Se alimenta en grupo y consume tanto pequeños peces como calamares que apresa buceando en el agua.

Cormorán moñudo

Su plumaje negro azabache con brillos verdosos es inconfundible. Como también lo es el penacho de plumas de su cabeza, visible en época de apareamiento. Vuela a ras de la superficie marina con aleteos enérgicos y bucea con extraordinaria habilidad para capturar los peces de los que se alimenta. Se le puede observar en islotes rocosos y acantilados de la costa atlántica, cantábrica y mediterránea. En España habitan dos subespecies: la aristotelis (considerada en 'peligro' por el Libro Rojo de las aves en España) y la desmarestii (catalogada como 'vulnerable'). Los motivos de que se encuentren en peligro son la sobrepesca, la muerte accidental en artes de pesca y, en el caso de las aristotelis, los vertidos de hidrocarburos y el reciente impacto del visón americano, una especie exótica que se come sus huevos y pollos.

Cigarra de mar

Es una de las especies más enigmáticas del Mediterráneo. Se trata de un crustáceo que, debido a la presión pesquera o las capturas ilegales por su codiciado sabor, ha sufrido un drástico declive poblacional. Hay muy pocos estudios sobre esta especie que antaño abundaba en las aguas del mar Mediterráneo. Viven en las cuevas que forman las rocas y las épocas de reproducción las llevan a cabo en zonas menos profundas, aferrándose a las rocas. De hecho, se las puede ver a unos cinco metros de profundidad.

Posidonia oceánica

Es una planta acuática endémica del Mediterráneo. No está presente en ningún otro mar del mundo. Sus praderas juegan un papel importante para la fauna marina, ya que son importantes zonas de producción de oxígeno, de cría y de refugio para muchas especies animales. Además funcionan como grandes filtradoras, ayudando a mantener el agua marina limpia y transparente. Es muy sensible al agua turbia. Por otro lado, al crecer en zonas poco profundas, se ve afectada por el fondeo de las embarcaciones. Otras amenazas son la presencia de algas invasoras o la contaminación.

En 2014, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) alertó en un informe que la posidonia está en regresión desde mediados del siglo XX y que el calentamiento del agua superficial del mar Mediterráneo acabaría con el 90% de sus poblaciones. Sin embargo, en 2017 un nuevo estudio elaborado por la misma entidad ha descubierto que el calentamiento del agua induce la floración esta especie, por lo que es capaz de responder al calentamiento de una forma más plástica, compleja y resiliente de la pensada inicialmente.

Rorcual común

También conocido como ballena de aleta, es el es segundo cetáceo más largo que existe en el planeta, tan solo por detrás de la ballena azul, llegando a alcanzar los 27 metros. En el Mediterráneo es uno de los misticetos (un suborden de los cetáceos) más comunes, aunque no tiene un hábitat concreto. Está en el Libro Rojo de los Mamíferos en España como especie 'vulnerable'. Algunas de las causas que han motivado esta situación han sido la caza a la que estuvieron sometidas durante varias décadas en el siglo XX. En algunos países como Japón se consume la carne de este animal. De hecho, en 2016, la única compañía especializada en cazar el rorcual común, una empresa islandesa, anunció que no llevaría a cabo esta práctica durante el verano de aquel año. La colisión contra buques, la exposición a microplásticos y el consumo de presas contaminadas son también factores que perjudican a esta especie.

Marsopa

Al contrario que el rorcual común, la marsopa es el cetáceo más pequeño del Atlántico Norte. Galicia se ha convertido en uno de los últimos reductos donde se encuentra esta especie. Allí la conocen como la 'toñina'. En el Mediterráneo hace siglos que se extinguió. Habita cerca de la costa y se diferencia de los delfines en la ausencia de morro y en su tamaño más pequeño. Otro rasgo que le diferencia del resto de cetáceos es la forma de sus dientes, que en vez de ser cónicos tienen una forma espatulada. Pueden vivir más de 20 años, pero solo un 5% supera los 12. Algunos de los motivos que amenazan a las poblaciones europeas son la captura de forma accidental en diversas artes de pesca, la degradación de los sistemas litorales, la contaminación, el ruido submarino y las colisiones con barcos.

Delfín mular

Es una especie muy común en el Mediterráneo, en el Mar Negro, Rojo y en el Golfo de California. El Libro Rojo de los Vertebrados de España lo cataloga como especie 'vulnerable' en aguas españolas y de la UE. Es una especie estrictamente protegida que, junto con la marsopa, se considera de interés especial, por lo que su conservación requiere la designación de áreas especiales para que vivan. Es uno de los cetáceos que más sufre los impactos de las actividades humanas, es más, diversas investigaciones atribuyen el 95% de las muertes de delfines al hombre. El aumento de delfines en cautiverio es uno de los motivos: los procedimientos de captura, el transporte de los delfines capturados, la exposición a las enfermedades en cautiverio aceleran el proceso. Asimismo, al haberse puesto de moda el nado con delfines, los turistas están invadiendo sus áreas de alimentación. Otros factores que les perjudican son la contaminación de las aguas, la contaminación acústica, colisiones con los barcos o el enganche en redes de pesca.

Tortuga verde

Deben su nombre al color de su grasa corporal. Su caparazón va cambiando de color a medida que crecen. Habitan en los océanos tropicales y subtropicales de todo el mundo. El archipiélago canario es el punto más septentrional donde se puede encontrar la tortuga verde en el Atlántico oriental, aunque en España también se han visto ejemplares en Galicia, Asturias, las Islas Chafarinas, el Mar de Alborán, Baleares, Levante y Cataluña. Son especies altamente migratorias que utilizan las aguas españolas como zonas de alimentación, desarrollo y lugar de paso. En España es una especie en peligro de extinción, pero a nivel global se encuentran amenazadas. Algunos factores son el comercio ilegal internacional de productos que derivan de ellas (su carne, huevos y grasa para el consumo humano), la basura marina, la pesca o la degradación de sus hábitats.

Tortuga boba

Es una de las especies más grandes de tortugas marinas. De hecho puede pesar entre 90 y 180 kgs y medir 1'2 metros de largo, además de  poseer el caparazón duro más grande del mundo. Es muy longeva: puede alcanzar los 62 años. Se encuentra en peligro de extinción en todo el mundo y en EE UU alcanza la categoría de amenazada. Su principal amenaza es la captura accidental en las zonas de pesca comercial, aunque en algunas partes del mundo se consumen por su carne y sus huevos. También el hecho de que aniden en la playa es una amenaza por los turistas. Habita en el océano Atlántico, Pacífico e Índico además de en el Mediterráneo, donde es la especie de tortuga marina más común.

Tiburón angelote

La pesca accidental ha reducido el hábitat de este tiburón a las islas Canarias, el último bastión donde se puede observar. Se encuentra en peligro crítico de extinción. También se le conoce como pez ángel debido a sus amplias aletas dorsales, por lo que es fácil confundirlo con una raya. Es un experto cazador que logra camuflarse en la arena gracias a su cuerpo aplanado y a los dibujos asimétricos de su lomo. Se han llegado a ver ejemplares de dos metros de largo y su momento favorito para nadar es de noche.

Nacra

Es el mayor molusco endémico del Mediterráneo. Puede alcanzar una longitud máxima de la concha de 120 centímetros y vivir hasta 50 años. Se considera que su situación es "catastrófica", según el MAPAMA. En 2017 se aprobó un plan de emergencia para rescatar 215 ejemplares. Vive principalmente en las praderas de Posidonia oceánica, a unos 60 metros de profundidad, pero ha sufrido una mortalidad prácticamente del 100% en el Mediterráneo. La única zona donde el molusco sigue estando sana es al norte del delta del Ebro, en la costa catalana. Después de numerosas investigaciones, se cree que el causante de estas muertes ha sido un parásito de una sola célula que libera sus esporas en la glándula digestiva de estos moluscos hasta que no pueden alimentarse y mueren de hambre. Esta especie proporciona nuevos hábitats y mejora los ecosistemas en los que habita, aumentando la biodiversidad.