El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
Donald Trump, ayer a su llegada a la Casa Blanca. EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves la ley conocida como "derecho a probar", una polémica norma que legaliza los tratamientos experimentales con pacientes desahuciados para los que la medicina común no ha encontrado remedio.

"Es un día muy importante para mí porque hemos estado esperando este momento durante mucho tiempo. (...) Quería una ley por y para los enfermos, no a favor de las compañías de seguros y farmacéuticas, que no me importan", apuntó Trump en la Casa Blanca momentos antes de firmar esa norma. "Salvaremos miles y miles de vidas", aseguró el mandatario, que criticó que las normas actuales alargan el proceso de aprobación de los medicamentos, quitando la esperanza a los enfermos que carecen de ese tiempo.

El presidente recibió a varios enfermos terminales en la rúbrica de esta ley, a la que asistieron además, entre otros, el vicepresidente Mike Pence, firme defensor de esta regla, y el secretario (ministro) de Salud, Alex Azar. A partir de ahora, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos no tendrá derecho a supervisar los tratamientos experimentales como hasta ahora y únicamente será informada una vez programados.

Además, la ley autoriza a los pacientes a probar estos medicamentos en fase previa a la comercialización, y serán las propias compañías las que decidan o no dar luz verde estos tratamientos experimentales.

La medida ha suscitado controversia entre grupos de defensa de pacientes terminales, que han defendido que esta norma no tendrá un gran impacto en el acceso a ese tipo de tratamientos y que puede tener un efecto negativo en la percepción pública de la FDA.

Opiniones en contra

"No creemos que esta ley aumente de forma segura y genuina el acceso a terapias de investigación fuera de los ensayos clínicos. Desafortunadamente, es particularmente preocupante", indicó a Efe Christina Jensen, de la Organización Nacional de Enfermedades Raras (NORD, en inglés). "Haremos todo lo posible que podamos para proteger a nuestros pacientes de terapias no efectivas", añadió Jensen.

A pesar de que a partir de este miércoles se convierte en una ley federal, 40 estados del país han pasado legislaciones similares en los últimos años con el mismo objetivo. De hecho, durante décadas se han implementado medidas para que pacientes moribundos accedan a medicamentos fuera de los ensayos clínicos, conocidas como "políticas de acceso expandido" o "uso compasivo".