Aceite de oliva virgen extra.
Aceite de oliva virgen extra. UJA

Una de cada dos botellas de aceite de oliva que se consumen en el mundo son españolas. El sector atraviesa un muy buen momento a nivel mundial pero, pese a ello, admiten preocupación por la caída del consumo en España en favor del aceite de girasol.

El motivo del retroceso del consumo doméstico en España, un 9,7% en un año, se debe al encarecimiento del aceite de oliva. Por contra, el consumo del aceite de girasol ha subido un 20,8% en un año en España.

Ejemplares en PDF de MiBolsilloPero en conjunto, a nivel mundial, España vendió al exterior 954.000 toneladas de aceite de oliva (a más de 170 países) y superó los 3.500 millones de euros en facturación, según los datos de la Interprofesional del Aceite de Oliva facilitados a MiBolsillo.

España produce alrededor del 50% del aceite mundial con tan solo el 25% del olivar mundial. En la campaña 2013-2014 marcó el techo de producción con un 58% del aceite total mundial. En los últimos años supera con holgura la cifra de 800.000 toneladas de aceite de oliva exportado. En concreto, en la campaña 2016/2017, hubo una producción importante de aceite de oliva en España que alcanzó las 1.290.600 toneladas.

Pero la caída del consumo en España preocupa al sector. Para tratar de revertir esta situación, el sector español está decidido a resaltar en todos los foros posibles que el de oliva es mucho más saludable que el resto de aceites. Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva, admite la preocupación del sector: "El consumidor español es muy fiel a los aceites de oliva, pero llega un momento en que no está dispuesto a pagar más por un producto de alimentación básica". Al respecto, agrega: "Este fenómeno nos preocupa, sobre todo porque nos indica que el consumidor medio aún se sigue moviendo por precio y no por las múltiples bondades del producto, que lo sitúan muy por encima del resto de aceites vegetales. Tenemos que lograr que el consumidor perciba el verdadero valor del producto".

Preguntada por el encarecimiento del precio del aceite de oliva, que ha subido hasta un 77% en origen desde 2014 por el virgen extra (hasta 3,62% por litro), Teresa Pérez responde: "Los dos últimos años las producciones han sido muy justas. Y, sin embargo, el consumo mundial, y con él nuestras exportaciones, no han dejado de crecer. Menor producción y mayor consumo se ha traducido en precios más altos. Responde a la ley de la oferta y la demanda".

La gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva recalca que "el incremento del precio conlleva una contracción del consumo en un segmento de la población". No obstante, apunta también a otros factores que afectan a la contracción, como los cambios en los hábitos de consumo. "Cada vez se consumen más productos preparados y precocinados, y se come más fuera del hogar".

Por su parte, desde el Grupo Interóleo, dedicado a la comercialización de aceite de oliva, aseguran que "no hay una justificación lógica en la reducción del precio del aceite de oliva" tras registrar una caída del 35% en los últimos tres meses. El presidente de Grupo Interóleo, Juan Gadeo, subraya que no pueden "seguir alimentando esta situación del mercado con ventas a la baja, porque perjudica a todo el sector" y también que ante la próxima campaña deben "tener tranquilidad para gestionar las existencias y comenzar con unos precios medios, como mínimo, por encima del umbral de rentabilidad".

¿Cuál es mejor: de oliva o de girasol?

Respecto a si el aceite de oliva es mejor que el de girasol, Teresa Pérez lo tiene claro: "Los aceites de oliva son un alimento único. De hecho, el aceite de oliva virgen extra es el único que se extrae a partir del fruto y no de la semilla. Y al ser los aceites de oliva vírgenes 100% zumo de fruta atesora todos los aromas y sabores de la fruta, de la aceituna". Además, resalta las virtudes saludables: "Hace décadas que la ciencia demostró los beneficios para la salud del ácido oleico y de los antioxidantes naturales como los polifenoles y la vitamina E, lo que los convierte en la mejor materia grasa con la que nos podemos alimentar".

Coincide con su opinión María Hernández, Bioquímica, especialista en Nutrición y Salud Pública y confundadora de Futurlife21. "El aceite de oliva es mucho más rico en antioxidantes y está ligado a una reducción de la oxidación del LDL, además es el menos refinado", asegura. Al respecto, agrega que "los aceites de soja y girasol son ricos en ácidos grasos omega 6, que se consideran proinflamatorios, deberíamos equilibrar su consumo con ácidos grasos omega 3 para mantener un equilibrio inflamatorio correcto que maximice la salud. Por ello recomendamos un menor consumo de omega 6 y mayor consumo AOVE y omega 3".

Preguntada por si un exceso de aceite de oliva puede incrementar la obesidad y, por consiguiente, causar otros problemas derivados, la experta nutricionista responde:"Pues sinceramente no creemos que el problema actual de obesidad sea causado por el AOVE, está claro que el aumento de peso es un problema de salud a día de hoy, pero el aceite ayuda a minimizar los picos de glucosa provocados por alimentos con alto índice glucémico".

En ese sentido, agrega:"También hay estudios que demuestran que el AOVE reduce la acumulación de grasa abdominal, con lo cual no se puede culpar a un alimento, cuando es el conjunto de lo que se haga el resto del día y lo que se elija lo que va a estar relacionado con ese aumento de peso".

María Hernández asegura que "el aceite sacia y ayuda a acumular menos grasa tomado en las cantidades adecuadas y bien combinado. Hay que centrarse más en el qué tomo que en las kilocalorías".

La experta en nutrición explica que "cuando eliges alimentos nutritivos, saciantes, naturales y beneficiosos tu cuerpo no tiene ansiedad, tiene más energía, no duele el estómago, mejoran las digestiones y un largo etcétera que hace más dificil tener obesidad, por lo bien que te encuentras comiendo bien y por la menor ansiedad y adicción que provocan los productos procesados".

La clave está en combinar con alimentos

¿Y el aceite de girasol? ¿está aumentando su consumo solo porque es más barato o también es saludable? Según ha recalcado la presidenta del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España, Alma María Palau Ferré, el aceite de girasol "es de origen vegetal, y como tal, siempre será mucho más saludable que una grasa de origen animal o un aceite vegetal pero con propiedades de grasa animal, como puede ser el aceite de palma o el aceite de coco".

Ferré considera que una buena opción es combinar ambos aceites. "Podemos usar el de girasol para cocinar y el de oliva para aliñar", asegura. La experta advierte que del aceite de oliva, aunque sea saludable, no se debe abusar ni en las ensaladas ni mojando pan. Al respecto, recomienda consumir un máximo de tres cucharadas de aceite de oliva al día.

Por su parte, el doctor Ramón Estruch, del Hospital Clínica de Barcelona, asegura que la dieta mediterránea tiene como alimento clave el aceite de oliva, un producto que "reduce un 30%" el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares mayores como el ictus o el infarto. "Es un efecto incluso superior al que se consigue con los fármacos, con la ventaja de que no tiene los efectos secundarios de estos", añade.

Estruch recomienda entre "cuatro y cinco cucharadas soperas" de aceite de oliva virgen extra al día "siempre junto con los alimentos", ya que la "clave" está en el sinergismo entre todos los alimentos, donde el aceite de oliva juega un papel "importante" para la absorción de otros compuestos bioactivos que puede aportar la fruta o la verdura.

En resumen, conviene combinar el aceite de oliva virgen extra (el de más calidad y más saludable), con el de girasol para freír (al ser óptimo y más barato).