Fernando García de Cortázar
El historiador Fernando García de Cortázar ALIANZA

El historiador Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942), Premio Nacional y autor de uno de los manuales de historia más vendido, publica España, entre la rabia y la idea. Pone en las reflexiones que conforma este libro el dedo en todas las llagas que considera responsables de los problemas que tiene nuestro país como nación. Y no son pocas.

¿Echa en falta un discurso intelectual?
Ha faltado estos años un discurso intelectual sólido que afirme la idea de España. Por eso se me ocurrió escribir este libro, para demostrar que lo de ahora no responde a la historia intelectual de España. La izquierda y la derecha tenían un discurso sólido sobre la idea de España, coincidían en ello los curas y los sindicalistas, los poetas y los filósofos. Eso ahora no ocurre, porque es la primera vez que se impugna la idea de España con tal apoyo. Esa utopía catalana que denuncio en el libro, y que es mentira, ha movilizado a mucha gente. 

¿Es una farsa?
Es falso que se les haya agraviado a los catalanes. Estamos padeciendo los efectos de una crisis económica que ha tenido un efecto destructivo en el terreno cultural. Es dramático entrar ahora en una librería. Apuestan a cinco títulos y la gente ya no sabe ni quién es Camus ni Tirso de Molina ni Lope de Vega ni cualquier poeta. La erosión cultural afecta al gran discurso sobre España. Como ahora no se lee no se redacta bien y entonces no se sabe pensar.

¿Tan dramático es el panorama?
Es que no hay pensamiento. Y esto tiene que ver con los cambios de estudios y fallos dramáticos que ha habido en la educación. Y he estado 50 años en la universidad. Sé lo que digo: he notado la diferencia entre mis primeros alumnos en Deusto y la Autónoma y los de ahora.

¿Dónde señalaría la fractura?
Hablaría de hace veinte años. La gran fractura se dio entonces. El localismo o regionalismo de la cultura que hay ha erosionado mucho la idea de España. Y lo digo sin problema, yo he llevado 12 años escolta policial por tener una idea clara de España y decirla. Desde 2001 hasta 2013.

¿Me dice la actual?
La idea de España hay que relacionarla con la dejación de los gobiernos centrales a la hora de crear una conciencia. A mí me educaron con una gran conciencia nacional, me hicieron viajar y considerar lo maravilloso que es España. Y hoy no se educa en la conciencia nacional. Las familias religiosas educan a sus hijos en la idea de la piedad, pero también hay que hacerlo en la conciencia nacional y cívica. En este caos ha influido mucho que se ha fomentado la región.

¿Era previsible?
Sí, en el 83 nos reunió la Fundación Ortega a 15 historiadores y 5 hispanoistas para hablar con quienes hicieron la Transición. Y el problema no estaba en el País Vasco, que nos podían matar como hicieron, era Catalauña. Su idioma, y sus esfuerzos sangrantes para que lo hablen. Nosotros en el País Vasco no copincidimos, yo nunca digo Euskadi, siempre digo País Vasco. No coincidimos en nada y sabemos que el castellano nació en en rincón de La Rioja, y probablemente se habló castellano antes en Navarra que en Madrid. Y ha habido más defensa de la idea de España por nuestra parte. A nosotros nos podían matar pero no nos podían callar. El Estado no ha existido estos años en Cataluña, así que ¿cómo no va a ser previsible? Salir ahora con la aplicación del 155 y que todavía exista Tv3 es dramático y durísimo para los que lo tienen que sufrir allí. Que estén sembrando y creando separatistas constantemente en esa televisión... No entiendo al gobierno. Si esto hubiera ocurrido hace diez años, no habría tenido remedio.

¿Lo tendrá?
Esa es la gran pregunta, porque si no entramos en al educación, no hay remedio, no lo habrá.

¿Y el cisma será reparable?
El nacionalismo es enormemete destructor; es fascista, es supremacista. Todos los nacionalismos nacen de querer separarse porque creen que son mejores. Es una verdadera locura, pero lo que hay que analizar es cómo si en el año 77 era minoritario ha crecido tanto. Es la crisis, la gente, en ese desamparo, ha creído en esa utopía. ¿Por qué no he sucedido en el resto de España?

¿Por una asociación con Franco?
El franquismo sigue vigente. Por acabar con un patriotismo franquista nos han dejado sin nación. Lo llamativo es que quien le ha dado fuerza es una izquierda desorientada. ¿Por qué una izquierda desorientada fomenta el nacionalismo en el País Vasco y Cataluña y no fomenta la idea de patria en España? Es un problema cultural. Ese es el problema de los gobiernos de derecha en España. Se han preocupado por subir la renta y se han olvidado de la cultura. Con la fuerza que tiene la cultura en el mundo.

En todas las crisis ha habido un discurso intelectual, menos en esta..
Esto avergonzaría a los intelectuales del 98, del 14, del 27...

¿Qué intelectual sería el más contundente?
Cualquiera. Mira al pobre Machado que le han quitado  en Sabadell una plaza. Yo me identifico mucho con él y con Lorca, que amaban España y exaltaban la palabra. España está perdiendo hablantes a raudales y los está ganando fuera. Este desprecio al castellano me parece tremendo.

Muchos catalanes siguen buscando una reparación a la prohibición de antaño respecto al catalán...
La prueba de que eso es falso es que lo hablan. Cuando dicen que les prohibieron hablar catalán, yo les pregunto: ¿y entonces cómo es que lo hablan? No lo hubieran aprendido. No se fomentaba pero en la casa no entraba un policía a decir: hable usted en castellano.  Son las grandes mentiras. El gran problema es que la ciudadanía ha perdido capacidad de resistencia a esas ideas que son potentes auqnue sean falsas. Ahora no se les enseña a los alumnos a defenderse del pensamiento único.

¿Nunca más que ahora?
Claro, porque la cultura lo que tiene es la capacidad del pensamiento crítico. Entonces si no hay la menor idea cultural no hay pensamiento crítico. ¿Quién domina?, pues el que más grita.

¿Lo que más le indigna?
Me produce una enorme indignación la falsificación de nuestra historia, y la dejación de nuestra propia historia, el olvido de que somos una superpotencia cultural. Hemos interiorizado la leyenda negra mucho más que cualquier otro país.

¿Somos especialistas?
Sí, un caso único en el mundo. Ocurre con la pitada al himno nacional, en vez de sentir vergüenza analizamos si es derecho de expresión o no lo es. Teníamos que sentir vergüenza y se acabó. Es que como dijo Churchill: hemos perdido la guerra sin haber hecho una sola batalla. Si ya nos entregamos a los otros... Si no nos atrevemos a decir, se acabó.

¿La ciudadanía no ha peleado?
Por eso este libro, para decir: señores independentistas, no traicionen al catalanismo, porque era mucho más integrador y conciliador que esto. Si en Cataluña se aplicara como aquí se aplica torpemente la Ley de Memoria Histórica, caerían no sé cuantas calles.