Michael Davis, exniño soldado: "Intentas creer que ha sido el destino, sin culpar a nadie"
Uno de cada seis niños vive actualmente en zonas de conflicto. UNICEF/MARINETTA PERU

Michael Davis, nacido en Sierra Leona, vivió en propias carnes lo que supone ser un niño soldado y ahora intenta pasar página mirando siempre hacia el futuro

Davis se vio inmerso en 1995 en una guerra que le era ajena y a los 16 años, después de intentar huir del conflicto junto a su tío, quedó atrapado entre dos bandos que nunca eligió. Como "muchas familias", huyó a través de la jungla en busca de una "seguridad" que aspiraba encontrar en algún pequeño pueblo de zonas remotas.

Sin embargo, el control por parte de los rebeldes de estas áreas no les ofreció alternativa y todo fue una "cuestión de supervivencia". "Cuando la guerra llega al sitio donde estás, tienes que luchar", ha recordado, en una entrevista a Europa Press en la que ha explicado cómo se vio inmerso en una escalada de violencia donde "los niños simplemente combaten para salvar sus vidas".

Tras cuatro años viviendo en primera persona la guerra, pudo salir de Sierra Leona. Ya en Alemania, comprobó que, una vez cesados los disparos, sus efectos seguían, con noches sin dormir, sin apenas hablar y con una agresividad que marcaba su día a día y el de las personas que lo rodearon desde el primer centro de acogida. 

La ayuda psicólogica puso la primera piedra en una recuperación que no fue completa hasta que él mismo tomó las riendas. En este sentido, ha advertido de que, frente a este tipo de problemas, "nadie puede tratarlos por ti", y así reinició una vida en la que ha sido capaz de formarse como trabajador social y progresar como músico y actor.

La clave, en su opinión, pasa por "aceptar lo que has vivido", por "analizar lo negativo del pasado e intentar convertirlo en positivo para el futuro". "Aceptas el pasado e intentas creer que ha sido el destino, sin culpar a nadie. Si culpas a todo el mundo, tienes un problema", ha subrayado Davis, consciente de que en ningún caso se trata de una "superación" completa.

Este exniño soldado logró también parte de "alivio" hablando de su propio historia, "dejando que salga para que algo nuevo entre". En aras de este activismo ha participado este lunes en Madrid en el seminario 'El impacto de los conflictos armados en la infancia', convocado en Casa América y al que han asistido también representantes de la ONG Save the Children y del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Repetir el problema

Uno de cada seis niños viven actualmente en zonas de conflicto, lo que supone 377 millones de personas a nivel global. Para la directora de Advocacy de Save the Children Noruega, Gunvor Knag Fylkesnes, datos como éste demuestran el "cambio en el escenario de las guerras", en base al cual los civiles pasan de ser daños colaterales a víctimas primarias de los conflictos.

"El mensaje está claro: tenemos que emprender una acción colectiva y concertada para terminar la guerra contra los niños", ha reclamado Gunvor Knag Fylkesnes, antes de recordar que "quedarse de brazos cruzados es tomar partido", aunque sea de forma "no intencionada", por quienes siguen perpetrando barbaries como el reclutamiento de niños soldado.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha documentado un aumento del 269% en el número de niños reclutados en Somalia entre 2015 y 2017, al pasar de 903 a 3.335 casos. Y las organizaciones asumen que los datos, tanto en este como en otro país, están incompletos, habida cuenta del gran número de grupos armados activos y del estigma que puede llevar aparejado.

Davis ha denunciado que "el mundo está fracasando" y ha puesto como ejemplos los casos de Yemen o Siria. "Para mí, el dolor es que historias como la mía siguen pasando", ha lamentado, recordando que "las guerras comienzan poco a poco" y que en Sierra Leona pasaron años antes de que el conflicto llegase a la capital, Freetown.

"No sé si es que no les importa o que no tienen tiempo, pero dejan que las guerras crezcan", ha señalado Davis, que ha propuesto como medida concreta el establecimiento de "zonas seguras" para niños o incluso madres en áreas inmersas en conflictos.

Él mismo vio cómo un padre con dos hijos se ponía en la línea del frente en Sierra Leona: "Si hubiese habido lugares seguros, este padre habría llevado allí a sus hijos y luego se habría ido a luchar".

Cuando Davis contempla en televisión las guerras aún abiertas, rememora la tragedia vivida y ve a niños que, como él, se han visto envueltos en una espiral de violencia y de la que, en el mejor de los casos, salen con vida. Para todos ellos, tiene un mensaje: "Has sobrevivido a la guerra, no importa en qué situación te encuentres; sé feliz, dedica un tiempo a sonreír todos los días y piensa que la vida a partir de ahora va a ser fructífera".