Hamburguesa
Hamburguesa GTRES

Para celebrar el día mundial de la hamburguesa, que al parecer es el 28 de mayo, nada mejor que una hamburguesa casera. Sí, es cierto, por ahí las hacen estupendas -ya pasaron aquellos tiempos en los que la hamburguesa era sólo ese plato que se comía en cadenas de comida rápida-, pero en casa también podemos preparar una bien rica.

Para conseguir un buen resultado, además de utilizar ingredientes de primera calidad,  hay algunos consejos que merece la pena tener en cuenta tanto en la preparación de la carne como a la hora de cocinarla, más allá del punto de cocción.

Pero si lo que queremos es conseguir hacer en casa hamburguesas tiernas, jugosas y que nada tengan que ver con las de las cadenas basura, tenemos que tener en cuenta unos cuantos trucos desde el momento de comprar la carne hasta el momento de servirla.

Carne de calidad. Es obvio, pero mejor recordarlo: una buena hamburguesa empieza por carne picada de calidad. Y teniendo en cuenta que los preparados de carne no suelen quedar muy bien parados en los análisis de calidad, mucho mejor optar por elegir una pieza y pedir que nos la piquen en el mercado. Y, en todo caso, elegir siempre carne picada y no burger meat.

20% de grasa. No es que exista una fórmula matemática, pero combinar un 70-80% de carne magra con un 20-30% de grasa es una buena idea para conseguir una hamburguesa jugosa. En el caso de las hamburguesas de pollo, si no usamos sólo pechuga sino que añadimos también carne de muslo, quedarán más sabrosas y tiernas.

Añadir huevo, cebolla y miga de pan. Para preparar nuestra hamburguesa casera podemos usar sólo carne o bien añadir a la masa otros ingredientes para darle jugosidad y sabor, como huevo batido, cebolla previamente pochada, condimentos y miga de pan. Esta versión nos recuerda más a la de los abuelos de las hamburguesas: los "filetes rusos".

De todos modos, hay quienes prefieren no enmascar el sabor de la carne -sobre todo si es de calidad-, así que moderación a la hora de condimentar con especias o añadir estos ingredientes.

Ni muy gruesas ni muy prensadas. Unos 150-200 gramos aproximadamente es el tamaño ideal para que la carne quede crujiente por fuera y jugosa por dentro. Es muy importante también, a la hora de dar forma a la hamburguesa, no presionarla demasiado, sólo lo justo para que no se deshaga al ponerla en la plancha o sartén. Las hamburguesas de pollo, mejor más finas porque deben quedar bien hechas por dentro.

El fuego. Un golpe de fuego fuerte al empezar para sellar la carne y calor más moderado después para que se vaya haciendo sin resecar y consiguiendo un exterior dorado. Puestos a elegir una temperatura, fuego medio-alto y en una plancha o sartén antiadherente, aunque por la grasa de la propia carne no deberíamos tener problemas ni tener que añadir aceite.

3-4 minutos por cada lado. Una hamburguesa de ternera no debería hacerse más de 3 o 4 minutos por cada lado. Es el punto perfecto para conseguir una carne tierna y jugosa que mantenga todo su sabor. Si la dejamos más tiempo vamos a perder todos esos matices y el bocado será mucho menos agradable. A partir de ahí, evidentemente, que cada uno elija el punto de cocción que más le guste, que tampoco se trata de hacer una ley hamburguesera por mucho que a nosotros nos guste poco hecha o al punto.