Paneles solares.
Los paneles solares son una de las opciones para renovar una vivienda rural. ARCHIVO

¿Quién no piensa en su pueblo con un cariño especial? Escapar del ajetreo de la ciudad por unos días, tomar la decisión de romper con todo y vivir entre campos y caminos, descubrir puntos dispersos en nuestra geografía… los pequeños núcleos de habitantes significan mucho para nosotros, y aunque los asociemos a la vida tradicional, lo cierto es que saben renovarse y modernizar sus recursos.

Los pueblos ecológicos están repartidos por todo el territorio nacional, aunque cada uno es, a su manera, sostenible: cultivo tradicional, ganadería en libertad o aprovechamiento de medios; es mucho lo que nos queda por aprender de ellos. Además, cada vez son más los que instalan, por ejemplo, paneles solares para obtener energía o calderas de condensación, avances en pos de las energías renovables que se hacen más fáciles en este tipo de entornos alejados de la gran ciudad. Estas cinco villas son todo un ejemplo de esas iniciativas.

Lakabe (Navarra)

Ubicado en el corazón del Pirineo navarro, Lakabe fue abandonado en los años setenta. Una década después, varias personas ocuparon la única casa que quedaba en pie en sus calles, y pusieron la primera piedra de lo que ahora representa: una comunidad que trabaja conjuntamente, mediante cursos y talleres, y abandera el ejemplo en uso de energías renovables. Son 100% autosuficientes, y se han convertido en aldea de referencia en todo el mundo.

Las Graceas (Jaén)

Con la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas como escenario de fondo, Las Graceas se perfila como uno de los pueblos sostenibles más comentados de nuestro país. Su vida se basa en el trabajo conjunto de sus habitantes, además del respeto y cuidado de la naturaleza. En total, cuentan con 17.000 metros cuadrados de terreno, destinados sobre todo al cultivo ecológico de distintos árboles, hortalizas y plantas para el auto consumo.

El Valle Despierta (Ávila)

Probablemente sea uno de los nombres más bonitos de la geografía española, pero El Valle Despierta no se queda solo en eso. Rodeado de las sierras de Guadarrama y Gredos, en él viven solo diez personas, nueve adultos y un niño, que se encargan del cuidado de animales y realizan distintas actividades como yoga, recolección de frutos y jornadas de puertas abiertas en las que, cada solsticio y equinoccio, permiten a los visitantes conocer su modo de vida.

Valdepiélagos (Madrid)

Cerca de la mayor urbe de España se encuentra esta aldea, en la que 60 habitantes conviven en torno a una cooperativa con un arraigado sentido colectivo. En Valdepiélagos los habitantes viven en casas de tres plantas con un huerto cada una, y su energía procede por completo de placas solares colocadas en sus tejados. Además, defienden la vida mediante una economía sostenible y autosuficiente.

Ohanes (Almería)

Los habitantes de este pequeño pueblo andaluz pueden estar orgullosos de muchas cosas; entre ellas, de ser el primer territorio declarado municipio ecológico en Europa. Ohanes se encuentra dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada, y conserva la arquitectura que guarda desde hace siglos. Sus habitantes promulgan medidas de ahorro energético, conservación y respeto medioambiental, y rechazan, por ejemplo, el uso de combustibles fósiles.