Valladolid.- Carlos Gil, Lilyane Drillon, Rafael Herrera y Javier Martínez
Valladolid.- Carlos Gil, Lilyane Drillon, Rafael Herrera y Javier Martínez EUROPA PRESS

Pese a ser "dos sociedades distintas", el contexto social sigue invitando al "Quejío", por eso la obra, incluida en la programación del Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC), mantiene la "esencia" de sus inicios, se desprede de todos los "oropeles" y utiliza el flamenco para denunciar la "realidad social" en la que vivimos, ha señalado la asistente de Dirección de Távora Teatro Abierto, Lilyane Drillon durante la presentación del espectáculo donde ha estado acompañada por el productor de Távora Teatro Abierto, Rafael Herrera, y el director Artístico del TAC, Javier Martínez.

Drillon, "mano derecha" de Salvador Távora, ha recordado como la obra salvó durante un tiempo los tentáculos de la censura a través del paraguas que ofrecía el flamenco, concebido como un arte de "diversión social". "Pronto nos llegaron las primeras denuncias por el espíritu guerrillero contra la dictadura con la que fue concebida", continúa la asistente que recuerda que el espectáculo alcanzó las 800 representaciones en todo el mundo en solo tres años, ya que la última data de septiembre de 1975.

En 2017 Távora Teatro Abierto, a través de La Cuadra, recuperó la obra con la duda de si iba a tener sentido 45 años después. "La respuesta nos la ha dado el público", asevera la asistente de Dirección que reconoce un cambio social "importante", aunque el contexto sigue siendo "muy parecido". "Antes estábamos controlados por una dictadura, ahora por las nuevas tecnologías", reflexiona Drillon que incide en que la fractura social también propicia el encaje de 'Quejío'.

"Es verdad que estamos en una democracia, pero ya vemos como es, la crisis ha provocado que haya más desigualdad por lo que tenemos que seguir actuando como despertado de conciencias porque la batalla sigue", ha continuado.

El espectáculo es "fiel a la esencia del 72". Un escenario "incómodo", donde los artistas están dispuestos a "sufrir", "como lo hace la sociedad", y que está desprovisto de cualquier elemento "técnico" para que la comunicación "piel a piel" se siga manteniendo. "No hay micros, la luz es muy ténue". Eso sí, aclara Drillon, respetando "la personalidad" de los que intervienen ahora. "El flamenco hoy es virtuosismo, pero 'Quejío', no pretende serlo, quiere dar un sentido a las cosas que se hacen", mantiene.

En este punto, ha recordado que, aunque han pasado 45 años, repiten del anterior montaje el guitarrista Jaime Burgos y Juan Romero, bailador en el reparto de 1972, y que, ahora, toca la flauta, un instrumento que "sigue dando ese aire poético a la obra".

Rafael Herrera, por su parte, ha querido agradecer al Ayuntamiento y a la Dirección Artística del TAC la "acogida" y ha animado al público a que asista esta tarde al espectáculo, "una obra mítica que hace vivir una experiencia muy singular al espectador".

DESCENTRALIZACIÓN CULTURAL Y ARTÍSTICA

Távora Teatro Abierto-Sociedad Cooperativa Andaluza, está formada por trabajadores técnicos y actores de La Cuadra para continuar con la labor de descentralización cultural y artística que impulsó el Teatro Salvador Távora y La Cuadra de Sevilla, ubicada en el Cerro del Águila, desde hace más de 40 años.

Desarrollando su actividad desde la periferia, contribuyen de alguna manera a impulsar el sentido cosmopolita, tan necesario en una ciudad como Sevilla acostumbrada a ofertar sus productos culturales desde su centro geográfico, olvidando los barrios que la componen. El Teatro Salvador Távora, tiene la magia y la proyección de su fundador, han señalado desde la organización del TAC.

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