Planta de arándanos
Planta de arándanos FUNDACIÓN DESCUBRE/Archivo

Este agricultor, que no tendrá que cumplir la pena de prisión a la que también ha sido condenado, había obtenido material vegetal de la citada variedad de origen desconocido y procedido a su reproducción y multiplicación hasta conformar una plantación destinada a la producción. En la sentencia se considera probada la comisión de un delito contra la propiedad industrial, tipificado en el artículo 274.3 del Código Penal.

Este procedimiento judicial se inició por la denuncia presentada por la empresa Gestión de Licencias Vegetales (Geslive) ante el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, ha informado la empresa en un comunicado.

Responsables de Geslive y Rústicas del Guadalquivir han señalado que "están obligados a permanecer vigilantes y proactivos para denunciar ante las autoridades cualquier fraude que suponga una infracción a los derechos de propiedad intelectual, conscientes de que el respeto a la normativa legal es responsabilidad de todos y una condición imprescindible para que el sector pueda fortalecer su credibilidad y ser más competitivo".

Con esta son ya cuatro las sentencias condenatorias en la provincia de Huelva por la multiplicación ilegal de arándanos, prácticas sobre la que actualmente están en marcha, además, varios procedimientos judiciales en la provincia a resultas de diferentes intervenciones del Seprona.

Prueba de que la reproducción ilegal de variedades vegetales está siendo "crítica" es que el 53 por ciento de los viveros inspeccionados por las autoridades policiales en 2016 "trabajaba de forma clandestina, sin autorización para reproducir variedades protegidas".

Por eso, la dirección de Geslive ha recordado que "la reproducción y producción no autorizada de variedades vegetales protegidas de fruta es un delito penado por la ley como evidencia esta sentencia y constituye, además, un grave problema en las zonas frutícolas españolas como es el caso de la provincia de Huelva".

Este fraude masivo tiene graves consecuencias no sólo para los obtentores de nuevas variedades vegetales, "a los que se están causando pérdidas multimillonarias cada año, sino también para todo el sector, pues supone una competencia desleal para la mayor parte de los productores que se esfuerza responsablemente por respetar la ley".

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