Jaguar D'Yaira atacado por un furtivo en Ecuador
Imagen de rayos X que revela el emplazamiento de los 18 perdigones que impactaron en el cuerpo de esta hembra de jaguar, a la que un furtivo dejó tetrapléjica en 2016 en Ecuador. YOUTUBE

Casi dos años de intensivos cuidados veterinarios han dado sus frutos y la jaguar D'Yaira ya campa a sus anchas por el Parque Nacional Yasunha, en Ecuador, el mismo sitio donde arrancó su triste historia hace ahora casi dos años.

Cuando este felino tenía 11 meses de vida, en 2016, fue tiroteado por un cazador furtivo que intentaba cobrarse su pieza. No lo logró, pero dejó a D'Yaira gravemente herida: 18 perdigones impactaron en su cuerpo, un cuadro que hizo pensar a los veterinarios que no sobreviviría al brutal ataque. 

Entonces comenzó una dura batalla por salvarle la vida por lo que fue trasladada al hospital docentes de especialidades veterinarias de la Universidad San Francisco de Quito. Tras los primeros trabajos, los veterinarios confirmaron que los perdigones habían dañado su médula espinal y que, de sobrevivir, el animal quedaría tetrapléjico. Así lo reveló el estudio de rayos X a los que fue sometido el felino y que mostraron dónde habían quedado alojadas las pequeñas balas.

Tras varias intervenciones y meses de convalecencia, la hembra fue trasladada al Parque Turístico Eólico Nueva Loja para seguir en un espacio más amplio con su convalecencia, también atendida de cerca por un equipo de expertos.

La mejoría del animal animó a sus cuidadores ha trasladar de nuevo a D'Yaira a la Estación de Biodiversidad Tiputini, con la esperanza de poder ser devuelta a su hábitat si este ejemplar de felino lograba recuperarse con el tiempo. Algo que finalmente ha ocurrido esta semana. 

Superadas sus heridas, y pudiendo salir de cautividad, D'Yaira ha sido devuelta a la Amazonía ecuatoriana, justo en un área con la mayor densidad de ejemplares de esta especie, los jaguares, y con una fauna que favorece sus posibildiades de vivir en libertad.

A pesar de ello, los expertos han liberado a la hembra, que ahora tiene casi tres años de vida, provista de un collar de seguimiento vía satélite que permitirá conocer su ubicación exacta en caso de que se produzca alguna recaída.