Según ha informado la Delegación del Gobierno en una nota de prensa, el detenido denunció un falso robo en un establecimiento público que regentaba, ocasionando daños en las vías de acceso, forzando una máquina recreativa y sustrayendo alimentos y bebidas, con la intención de cobrar la indemnización de la aseguradora del inmueble.

A raíz de esta denuncia, la Guardia Civil puso en marcha el protocolo de actuación ante este tipo de hechos delictivos realizando una inspección ocular en el lugar de los hechos para tratar de averiguar, entre otros, el posible autor del robo, y en su caso proceder a su detención y a la recuperación de los objetos sustraídos.

Con los indicios obtenidos en la inspección ocular, la Guardia Civil abrió otra línea de investigación al observar ciertas incongruencias en la información aportada por la víctima en su denuncia, teniendo fundadas sospechas de que podría estar implicada en el robo.

Con todas las pruebas obtenidas durante la fase de investigación, la Guardia Civil ha podido determinar que la víctima había cometido el robo en su propio negocio con la intención de cobrar una indemnización por parte de la compañía aseguradora del local por los daños ocasionados y los efectos y dinero, supuestamente sustraídos.

La interposición de este tipo de denuncias constituye por sí misma una infracción penal castigada con pena de multa de seis a doce meses. Por ello antes de recoger una denuncia, la Guardia Civil advierte al denunciante de la responsabilidad en que puede incurrir.

Las diligencias instruidas por la Guardia Civil de Elche de la Sierra fueron entregadas en el Juzgado de Instrucción número uno de la localidad de Hellín, en funciones de guardia.

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