El presidente en funciones, Ángel Garrido, ha sido investido este viernes presidente electo de la Comunidad de Madrid gracias a los votos de su partido y de los 17 de Ciudadanos, imprescindibles para superar la suma de escaños de PSOE y Podemos, que hasta este mismo día apelaron al partido de Albert Rivera para que no mantuviera al PP en el Gobierno regional y permitiera un cambio político.

Garrido se convierte así en sucesor de Cristina Cifuentes al frente del Gobierno autonómico al término de un debate de investidura en el que la oposición le ha acusado por la corrupción en el PP de Madrid del que forma parte desde hace décadas y ha confrontado sus buenos datos económicos con situaciones de pobreza, exclusión y desigualdad en la Comunidad.

Garrido ha asegurado que piensa “trabajar como el primer día” frente al calificativo de “presidente interino” que le puso hace semanas Ciudadanos, a quien ha acusado de no tener en mente más que las elecciones de mayo de 2019.

El portavoz naranja, Ignacio Aguado, le había afeado al inicio de la sesión de este viernes que “hace un discurso de investidura como si acabara de empezar la legislatura”, en relación a la batería de medidas para fomentar el empleo, en sanidad, educación e incluso una nueva rebaja del IRPF que presentó este jueves como su programa de Gobierno. En su lugar, le ha instado a limitarse a “ejecutar” el presupuesto para este año hasta las elecciones de 2019.

“¿Concebirían una empresa que diga que durante un año no va a hacer nada porque cambiara el presidente de la compañía?”, le ha replicado Garrido. “No lo concebimos nosotros y tampoco lo concebirían los madrileños”, ha añadido antes de dejar caer que tal cosa solo tendría sentido “porque hubiera algún tipo de cálculo electoral”.

Garrido ha recomendado a Aguado que no de “la sensación de que pretenden paralizar la Administración para prepararse las elecciones”.

Pobreza y desigualdad

El ya presidente ha escuchado muchsa críticas por parte de PSOE, de Podemos y también de Ciudadanos a la gestión de la que este jueves presumió en la presentación de su programa de Gobierno, cuando se mostró dispuesto a continuar el proyecto político que inició Cifuentes hace tres años.

Frente a un relato de la situación de la Comunidad que la oposición ha considerado imaginario, el portavoz del PSOE, Ángel Gabilondo, ha contrapuesto situaciones de desigualdad, de extrema necesidad y riesgo de pobreza y también ha echado en cara al candidato la alta tasa de paro, los salarios bajos y los elevados precios de la vivienda, que la Comunidad “es una de las que menos invierte en educación” y el “deterioro y descapitalización de grandes hospitales en la región”.

La corrupción y el PP de Madrid

Los tres grupos de la oposición han reprochado también a Garrido la ausencia de "autocrítica" y de menciones a la corrupción que afecta al PP de Madrid y a políticos que han tenido responsabilidad de gobierno, como es el caso de tres de sus cuatro antecesores en el cargo, puesto que, menos Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón, Ignacio González y Cifuentes están imputados en distintas causas.

La más prolija ha sido la portavoz de Podemos, Lorena Ruiz Huerta, que tras recordar las presuntas irregularidades que han jalonado 23 años de gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid, ha afirmado que “como el mejillón que se adhiere a la roca, la corrupción está unida al PP de Madrid”, donde Garrido, ha dicho, ha estado a la sombra de una forma u otra de casi todos sus expresidentes.

Garrido ha sido, ha añadido Ruiz-Huerta, “hombre clave en el núcleo duro de Ruiz-Gallardón y después paso a ser mas aguirrista de Aguirre y después, indispensable en el Ayuntamiento de [Ana] Botella y después le hemos visto llevar la cartera a Cifuentes con más gusto que nadie”.

Nadie es más consciente que yo de las consecuencias de la corrupción”, ha sostenido Garrido ante los embates de la oposición antes de continuar los ataques que su portavoz, Enrique Ossorio, empezó principalmente contra Podemos, desde la beca universitaria de Íñigo Errejón , los pagos de Venezuela a Juan Carlos Monedero hasta la imputación de concejales de Ahora Madrid.

Lo que Podemos no puede hacer es un relato maniqueo de buenos y malos porque las corrupciones de Podemos darían para un debate monográfico y de varios días”, ha replicado Garrido a López-Huerta.

Ciudadanos, corresponsable


Los ataques del PP a Podemos y sus “gobiernos del cambio a peor”, como ha dicho Garrido, han sido frecuentes durante el debate y han contrastado con el buen tono de Garrido a Ciudadanos que el propio Aguado le ha agradecido al inicio de la sesión de este viernes.

A cambio, Garrido le ha agradecido “de verdad” el voto a su investidura por el que Aguado se ha convertido casi por igual en blanco de las críticas del PSOE y Podemos, que le han reprochado que con su voto a favor a Garrido impide el cambio político en la Comunidad de Madrid.

Ciudadanos continuó apoyando a un partido que tardó 10 días en encontrar a un candidato”, ha recordado a Aguado Ruiz-Huerta, que ha lamentado que “pese a todo va a volver a dar su voto al candidato del PP sin pedir nada a cambio. La verdadera razón es que Ciudadanos y PP constituyen el bloque que garantiza la aplicación de políticas neoliberales”.

El portavoz socialista ha hecho a Aguado “corresponsable” de la “situación a la que hemos llegado” y ha asegurado que “Ciudadanos ha decidido unir su suerte al PP”.

Al margen de las “aclaraciones” y “justificaciones” que haga Aguado sobre el sentido de su voto, Gabilondo ha advertido de que “nuestra verdadera palabra será nuestro voto, vamos a dar nuestra palabra votando”.

Ajeno a estos reproches, Aguado ha señalado que hace tres años “los madrileños nos pidieron que fuéramos útiles permitiendo que permitiendo que hubiera gobierno pero fiscalizando y exigiendo reformas”, algo que ha asegurado que ha venido haciendo desde entonces un partido a quien su portavoz llegó a atribuirse la dimisión de la expresidenta. “Cifuentes no se fue por ustedes, se fue por nosotros”, ha espetado a la bancada del PSOE.

Aguado confirmaba así, una vez más, su voto a favor de la investidura de Garrido, que, como estaba previsto, este viernes se ha convertido en presidente madrileño con 65 votos frente a 64.