Según indica la FAPE en un comunicado, el equipo fue recibido en la calle "con lanzamiento de piedras por algunos de los presentes en el velatorio", que se encontraban fuera del tanatorio, por lo que "se situó a unos 150 metros de distancia, incluso separados por una carretera nacional, pero no pudieron captar ningún tipo de imágenes porque la tensión creció cuando uno de los reporteros sacó la cámara y el trípode del maletero".

En ese momento, "esas personas les siguieron lanzando piedras a los periodistas y les zarandearon el vehículo, cuya carrocería quedó con visibles muestras de lo sucedido, como la luna trasera rota y un lateral destrozado", han censurado desde la FAPE, que han apuntado que "ante esta situación, para evitar que se agravara la situación, los periodistas optaron por abandonar el lugar con rapidez".

Para la asociación profesional, "este tipo de comportamientos contra los periodistas que van a desarrollar su trabajo, desgraciadamente cada vez menos aislados, son rechazables de plano por cuanto se recurre a la violencia para tratar de coartar el derecho a la información, además en plena vía pública, presionándoles para que no ejerzan su trabajo".

Por este motivo, desde la FAPE han pedido a las autoridades "que garanticen el trabajo de los periodistas y tomen medidas para que no se registren casos similares que atentan contra los derechos fundamentales de los ciudadanos a una información veraz".

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