Staphylococcus aureus
Imagen del Staphylococcus aureus, el virus que afecta a los gays en EE UU, según el informe. (WIKIPEDIA)

Una cepa resistente a los medicamentos de una bacteria potencialmente letal atravesó las fronteras de los hospitales estadounidenses y se está transmitiendo entre los hombres homosexuales, informaron varios investigadores del país.

Los expertos dijeron que el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o SARM, está empezando a aparecer fuera de los hospitales en San Francisco, Boston, Nueva York y Los Angeles.

Una vez que el virus alcance a la población general, será realmente imparable

Los hombres gay sexualmente activos de San Francisco son 13 veces más proclives a infectarse que sus vecinos heterosexuales, notificó el equipo (inglés) en Annals of Internal Medicine (inglés).

"Una vez que esto alcance a la población general, será realmente imparable", dijo Binh Diep, investigador de la Universidad de California en San Francisco, quien dirigió el estudio.

"Este es el motivo por el que estamos tratando de difundir el mensaje de prevención", agregó Diep.

Sin relación con el VIH

Esta bacteria, una clonación del Staphylococcus aureus llamado USA300, ha dado como resultado que su riesgo parece ser independiente de la infección del sida.

En los nueve hospitales de San Francisco en los que se descubrió, se comprobó que la mayoría de las infecciones se situaban en las nalgas, los genitales y el perineo. Además en todos los casos se comprobó que sólo lo habían adquirido aquellos hombres que mantuvieron relaciones sexuales con otros hombres.

Se disemina a través de las relaciones sexuales

Según los análisis químicos, las bacterias se están expandiendo entre las comunidades homosexuales de San Francisco y Boston, expresaron los científicos.

"Creemos que se está diseminando a través de la actividad sexual", expresó Diep.

Esta "superbacteria" puede provocar infecciones potencialmente letales y generalmente sólo es posible tratarla con antibióticos intravenosos muy costosos.

El SARM causó la muerte de unos 19.000 estadounidenses en el 2005, la mayoría de ellos en hospitales, según un informe publicado en octubre en Journal of the American Medical Association.