Alexander Rybak
El representante de Noruega, Alexander Rybak, interpreta 'That's How You Write A Song' durante la segunda semifinal del 63º Festival de Eurovisión en el Altice Arena de Lisboa. EFE

Prohibido tocar instrumentos en directo, así como la presencia de niños o animales en el escenario: estas son algunas de las estrictas reglas que establece el festival de Eurovisión y que los aspirantes deben cumplir.

Desde la primera edición de 1956, cuando participaron solo siete países, hasta la de este año —y ya va por la edición número 63—, las normas a las que tienen que atenerse los participantes han estado en constante cambio.

Si bien siempre se ha exigido que la parte vocal sea en directo, la instrumental ha sufrido numerosas modificaciones: mientras que hasta 1973 tenía que ser en directo, ese año se empezaron a permitir las grabaciones y desde 1999 está prohibido utilizar instrumentos en vivo.

Además, entre 1956 y 1998, el festival contaba con una orquesta sobre el escenario. Nunca ha estado permitido presentar canciones solo instrumentales, pero sí pueden participar temas que únicamente cuenten con parte vocal, como ocurrió en 2006 y 2011.

Aunque al principio se limitaba la participación de cada país a un solista o dueto, a partir de 1963 se permitió la utilización de un coro acompañante y desde 1971 puede haber hasta seis personas sobre el escenario.

Sin embargo, todas tienen que tener más de 16 años, ya que Eurovisión no permite la participación de niños, ni tampoco la presencia de animales sobre el escenario.

El festival también limita la duración de las canciones desde 1960, a un máximo de tres minutos.

Cantar solo en la lengua oficial

En la actualidad, una gran parte de los países participantes optan por presentar una canción en inglés, con el objetivo de llegar a más público, pero no siempre fue así.

En dos periodos, entre 1966 y 1973 y entre 1977 y 1999, se exigía que cada país cantase en una de sus lenguas oficiales.

Bélgica (2003) y Holanda (2006) fueron las más innovadoras en términos lingüísticos, ya que presentaron canciones en lenguas inventadas.

Sea en la lengua que sea, la canción no puede tener letras de naturaleza política, relacionadas con la religión o que inciten a la violencia.

El festival sí da libertad a la hora de elegir la nacionalidad del cantante, que no tiene que coincidir con la del país al que representa. Es el caso, por ejemplo, de este año con la representante de Chipre, Eleni Foureira: nació en Albania, vive en Grecia y representa a Chipre en Eurovisión.