Don Felipe, un deportista apasionado

  • Hincha reconocido del Atlético de Madrid, siente especial predilección por el squash, el esquí y la vela, aunque se inició en el judo.
  • Desfiló como abanderado del equipo español en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
  • Don Felipe también es un gran amante de los coches y la lectura.
  • FOTOGALERÍA: El Príncipe más deportivo.

Felipe de Borbón.
Felipe de Borbón.
KORPA

La faceta deportiva siempre ha sido muy importante dentro de la vida de los miembros de la Familia Real. Por eso, no es de extrañar que el Príncipe Felipe sea un consumado deportista, con especial predilección por el squash, el esquí y, sobre todo, la vela.

Aunque no practica el fútbol de forma habitual es un reconocido seguidor del club rojiblanco. Además, se le puede ver con cierta asiduidad en los partidos de la selección española, como ya ocurrió en el pasado Mundial de Alemania, y como ocurrirá el próximo verano en la Eurocopa de Austria y Suiza.

Sin embargo, su primer contacto con el mundo deporte fue a través del judo, especialidad que le hizo fortalecer y desarrollar la espalda. Pero su verdadera pasión ha sido la vela.

Regatista de la cabeza a los pies, el heredero sólo ha fallado una vez, debido al primer embarazo de la Princesa de Asturias, a su cita cuasi obligada en Mallorca donde participa en distintas competiciones.

Gran amante del mar como su abuelo Don Juan, el Príncipe de Asturias comenzó desde muy pequeño a navegar en Optimist, embarcación de inicio a la vela, en la prestigiosa escuela de Calanova.Ya en plena adolescencia, Don Felipe de Borbón debutó en 1984 dentro de la

Copa del Rey-Agua Brava como tripulante del Sirius II y teniendo como patrón al Almirante Marcial Sánchez Barcaiztegui. Después de su larga andadura naval por los "Sirius", el Príncipe pasó varios años patroneando el yate 'Aifos', nombre que resulta de escribir 'Sofía' al revés, aunque
actualmente navega en el "CAM" con sus amigos
Fernando León y
Kiko Sánchez Luna. Allí, entre sus compañeros y amigos, su condición de Alteza Real desaparece y pasa a ser simplemente Felipe.

Como miembro del equipo olímpico de vela, desfiló como abanderado del equipo español durante los Juegos de Barcelona de 1992. La imagen de su hermana, la Infante Elena, con los ojos abarrotados de lágrimas quedará siempre para el recuerdo.

"ESP. León-Borbón-Vázquez"

Don Felipe compitió en la clase Soling, la que entraña más dificultades, logrando un diploma olímpico junto a Fernando León y Alfredo. Su barco rezaba: "ESP. León-Borbón-Vázquez".

Su experiencia en Barcelona le marcó muchísimo. Durante ese mes fue un deportista más: charlaba en las bares como cualquier otro regatistas, limpiaba su embarcación, bajaba al Puerto en bicicleta desde la Villa Olímpica.

Al margen de lo puramente deportivo, el heredero es también un acérrimo aficionado a las motos, los coches y, por su puesto, la lectura.

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