Concentración en Pamplona contra la sentencia de La Manada
Concentración convocada por colectivos feministas ante las puertas del Palacio de Justicia, donde han expresado su disconformidad con la sentencia de La Manada. Villar López / EFE

El Gobierno ha anunciado que reformará el Código Penal para adecuar los delitos sexuales a la actualidad, después de la polémica por la sentencia del caso de La Manada en Sanfermines. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha solicitado asesoría a un grupo de expertos, compuesto exclusivamente por hombres, que en el plazo de "semanas" emitirá su dictamen. Desde hace una semana, varias son las iniciativas para modificar el delito de violación. Los siguientes términos aparecen entre la batería de ideas que, con perspectiva de género, se han propuesto de cara a la modificación la legislación española, que ha sido calificada por los políticos como "arcaica y estereotipada":

Consentimiento: Media docena de países europeos reconocen legalmente que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen una violación. Es el paso más avanzado hacia el reconocimiento de que las mujeres no son responsables de protegerse ante una agresión sexual, sino el acusado. Algunos países nórdicos, como es el caso de Suecia, están adoptando este enfoque en sus reglamentos jurídicos, que ya tiene, por ejemplo Islandia. En Islandia el acusado debe demostrar el consentimiento expreso y participación activa de las dos partes. "El sexo debe ser un acto voluntario. Si no es voluntario es ilegal", defiende el primer ministro sueco, Stefan Lofven.

Tipificación: La eurodiputada del PP, Rosa Estarás, recordó sobre la sentencia de La Manada que "los tribunales de justicia se han limitado a aplicar una regulación que corresponde al año 1995 y que fomenta el absurdo de que tiene que ser la propia mujer la responsable de protegerse de la violación" ante lo cual solicitó la revisión de una "regulación arcaica y estereotipada".

El citado código penal en España solo reconocía como violación la penetración vaginal hasta el año 1989. Después se incluyeron otras penetraciones (anal o bucal). En 1995 se dispone grados en los delitos contra la indemnidad sexual. En primer lugar el acoso sexual, después los abusos sexuales y por último la agresión sexual, que exige violencia y/o intimidación; que la víctima tenga menos de 12 años; o que siendo mayor estuviera privada de razón (intoxicada, dormida o paralizada).

Algunos juristas defienden que es preciso diferenciar, en cuanto a las penas, entre las violaciones en las que el agresor violenta con un arma, por ejemplo, de las que se consiguen mediante el acoso y la presión a la otra persona para que ceda. Ambas son delito, ¿pero el mismo delito? queda por definir por tanto qué es violencia y qué es intimidación, eje del cuestionamiento de la sentencia de La Manada. Hay quienes advierten de que elevar demasiado las penas podría tener un "efecto perverso" y que los jueces no apliquen el grado máximo porque las penas sean muy altas.

Revictimización: La Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) lo tiene claro: es necesario que se haga una revisión profunda sobre cómo se investigan y se juzgan los delitos contra la libertad sexual. En su opinión, perviven estereotipos ligados al género que, igual que afectan a la sociedad, también atraviesan la forma en que se aplican las normas jurídicas. "Se impone la integración de la perspectiva de género como antídoto y prevención frente a formas de actuar e ideas preconcebidas que ponen el foco y enjuician con mayor intensidad el comportamiento y actitudes de la víctima que la de los propios autores", defienden las juezas. En ese mismo sentido, otros actores políticos consideran que en España se denuncian pocas agresiones sexuales, menos de las que se producen, porque las víctimas no sienten que cuenten con el apoyo institucional y jurídico.

Formación a los jueces: Las juristas también han solicitado en los últimos días la extensión a todos los jueces, abogados y policías de la formación en género para desmontar los "mitos de la violación". En Francia, por ejemplo, los jueces que tratan violencia sexual reciben cursos sobre las reacciones que cabe esperar en una víctima de violencia sexual, tales como la 'sideración', un estado de pasividad y de dejarse hacer para que la agresión pase cuanto antes.